Una conocida agente literaria ha sido investida "doctor honoris causa" por la Universidad Central de Barcelona. Nos sorprende la investidura. La tal agente, además de ganar muchísimo dinero y defender los derechos de sus escritores, ha hecho más bien poco por la literatura genuina: ha promocionado escritores comerciales, ha pervertido el mecanismo de concesión de los premios, ha hecho, en fin, de la literatura mercancía y solo mercancía. La tal agente es una mujer de negocios, lo que nos parece muy estimable, pero no concurría en ella mérito alguno que permitiera su investidura con el máximo título universitario. La Universidad de Barcelona, al acometer esta patraña, demuestra que ya no es sino una apariencia de sí misma, vago simulacro, ente irreal. Si no, no se entiende nada.
MIGUEL GARCÍA-POSADA