Suele decirse que, como el catalán es la lengua natural de Cataluña, lo normal es que sea hegemónica allí. Esto sería verdad si no fuera porque las estadísticas desmienten una y otra vez este aserto. Dos encuestas realizadas en los los últimos veinte años --a comienzos de los ochenta y del 2000 respectivamente-- arrojan un 52% de catalanes que tienen al castellano por lengua materna frente a un 48% que tiene como tal la lengua catalana. Dejando aparte cuestiones jurídicas,que no son irrelevantes, tales resultados indican que se está violentando el instinto idiomático de más de la mitad de la población de Cataluña, que es castellanohablante, lo cual, bien mirado, era y es lo esperable habida cuenta del largo proceso de implantación del castellano en Cataluña, desde el siglo XIV al menos y dada la ósmosis entre Cataluña y lo castellano. Bien está que se defienda el catalán, pero no a costa de ir contra el fuero idiomático íntimo, que es irrenunciable, de nada menos que un 52% de la población. ¿Les suena la palabra <<trágala?>>.
MIGUEL GARCÍA-POSADA