El número de fumadores aumenta, pese a las campañas contrarias. ¿Por qué tanta hipocresía? ¿Por qué el Estado quita con una mano lo que da con laotra? No fuméis, amenaza, presiono y, además, subo el precio del tabaco, por una parte, pero por otra cobro impuestos, permito la existencia de grandes compañías, algunas estatales. ¿Y si el Estado renunciara a todos sus impuestos, prohibiera el cultivo del tabaco, deslegalizara a las empresas y abandonara a su suerte a las compañías oficiales u oficiosas de tabaco? Eso no se puede hacer, ni se puede ni se debe hacer, va contra la libertad de mercado, contra la libertad, sin más, replicarán todos los sensatos y bienpensantes de este país. De acuerdo, pero entonces a dejar de quejarse, a pechar con lo que caiga y a seguir soportando los males del tabaquismo, pero basta de informes bienintencionados que no conducen a parte alguna.
MIGUEL GARCÍA-POSADA