Enviado el martes, 11 de octubre de 2005 17:54
VAMOS A TENER QUE SACAR EN PROCESION A NUESTRAS Vírgenes a ver si llueve al conjuro de la añeja oración, porque las desalinizadoras son un fantasma, un amable espectro, una desiderata afortunada, una nonada retórica. No llueve y el agua del mar sigue siendo salada. La Iglesia hasta ahora se ha mostrado cauta, pero estamos todos, creyentes y agnósticos, esperando la salida en procesión de Almudenas, Angustias, Reyes, Setefillas, Fuensantas y toda la brillante cohorte de Vírgenes hispánicas, que a lo mejor hasta hacen llover. Desde luego, de las desalinizadoras no llega ni una gota, o llega tan poco que da igual. <<Ad petendam pluviam>>.
MIGUEL GARCÍA-POSADA