La corrección política sigue haciendo estragos. El idioma es una de sus víctimas dilectas. El último delito se ha perpetrado contra las siglas APAS, que designaban a las beneméritas Asociaciones de Padres; pero hubo un ciudadano <<correcto>> --gloria a él-- que detectó machismo en las siglas. Padres solo no, se dijo el invicto, y añadió la M de Madres. Y así tenemos ahora AMPAS, Asociaciones de Padres y Madres, que velan por el derecho de sus hijos a recibir la mejor instrucción posible, con M mejor. Ampa rima con zampa, con estampa, con campa, con pampa>>. <<Ten cuidado director, / que ya te vigila el Ampa,/ y a poco que te desbrides, / el Ampa te come y zampa>>, reza ya la coplilla popular por algunos barrios de Madrid. Con algunas otras variantes, como esta: <<Ten cuidado, director... el Ampa al suelo te estampa>>. Y aún: <<Las Ampas son implacables, / y te tienden una trampa, / director de mis amores, / que el Ampa triunfante campa>>.
MIGUEL GARCÍA-POSADA