En la historia sindical española el Sindicato de Estudiantes tiene un espacio propio. Se renueva cada año, elige sus dirigentes nadie sabe cómo, se desconoce el número exacto de afiliados, se ignoran sus fuentes de financiación, pero tiene una extraordinaria capacidad de arrastre, que se produce igual frente a los gobiernos de derechas que de izquierdas. A Pilar del Castillo le amargaron el Ministerio; a San Segundo piensan hacerlo lo mismo a tenor de las movilizaciones que anuncian. Por a o por b, por zeta o por jota, dejan vacías las aulas, y los escolares van detrás de su flauta como los niños iban detrás del flautista de Hamelín.
MIGUEL GARCÍA-POSADA