El presidente del Gobierno ha solemnizado que no hay por qué preocuparse por el futuro de las Humanidades. Lo dijo ante 400 rectores iberoamericanos Pues a ver si se aplica, que obras son amores. Cuando Esperanza Aguirre era ministra de Educación, trató de salvar la literatura y la historia del nuevo (¿?) plan del Bachillerato. Los catalanes de Convergencia se pusieron bravos y, con la inestimable ayuda del partido hoy en el Gobierno, tiraron abajo unos programas en los que habían intervenido el eminente Antonio Domínguez Ortiz, el director de la Academia Española. Al final Aguirre tuvo que salir del Gobierno. Seguro que el señor Zapatero se acuerda, ¿o no?
MIGUEL GARCÍA-POSADA