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lunes, 04 de abril de 2005

<< La Tierra herida >>. Con este título han publicado el escritor Miguel Delibes y su hijo el biólogo Miguel Delibes  de Castro un libro de conversaciones en torno al futuro de nuestra planeta, hoy gravemente amenazado (Editorial Destino, Barcelona). Al escritor Delibes lo avala su temprano libro << Un mundo que agoniza >>, publicado hace  casi treinta años, que fue una de las primeras señales de alarma sobre el desastre que se estaba gestando; a Delibes de Castro lo apoya su solvente currículo de biólogo. Padre e hijo, escritor y biólogo conversan sobre las cuestiones más candentes y lo hacen con conocimiento, sencillez y profundidad. El escritor pregunta, el biólogo responde, y la red de preguntas y respuestas teje un apasionante discurso, que es turbador sobre las consecuencias de la tragedia ecológica que estamos viviendo y que se traducirá, por de pronto, en la herencia de un mundo sucio y desequilibrado para nuestros hijos. De ahí que la pregunta << ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos >> complete el título entero de la obra. No son apocalípticos los dialogantes; son, simplemente, realistas. Leer  este libro tiene por eso mucho de sobrecogedor.

 

MIGUEL GARCÏA-POSADA


15:03 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (134)

El Gobierno quiere que todo sea paritario, hasta los jurados que decidan los premios a la excelencia artística y científica. Muy plausible es este propósito de igualdad, pero suscita ciertas reservas esto de la igualdad por narices. El señor presidente del Gobierno debería ahora tener una suerte de clon, de presidente bis -nada de vices-que redondeara la cuenta de ministros y ministras. Y si  el caso es que no hay varones suficientes para valorar los últimos descubrimientos en materia de ginecología, se opta por el varón menos tonto,  y todos tan contentos. Y a la inversa, si no hay suficientes mujeres cualificadas para evaluar un libro sobre la andropausia, se elige a la menos tonta y todos felices. Por la igualdad hacia Dios, es decir, hacia el Bien, pero un poco, solo un poco  de desigualdad, no está de más a veces. Después de todo  somos más mujeres que hombres, y estas imposiciones suenan a ´fascismo blanco´. La igualdad impuesta nunca ha prosperado; hay hasta ejemplos trágicos.  Destacados teóricos liberales llevan décadas advirtiendo sobre los riesgos del igualitarismo a ultranza para el progreso  social y la incentivación del individuo emprendedor. No vamos ahora a calificar a Popper de retro y a los izquierdistas norteamericanos del 68, padres de la corrección política, de arquetipos del progresismo. El igualitarismo exacerbado puede ser una fuente de reaccionarismo.

 

MIGUEL GARCÍA-POSADA


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