Manuel Fernández Ordóñez
Hace unos meses nos levantábamos con la noticia de que el Gobierno Sueco suspendía la prohibición, meidiante sufragio en 1980, de construir nuevas centrales nucleares. Suecia había sido durante muchos años el abanderado del ecologismo, el ejemplo por antonomasia enarbolado por los ecologistas (que no ecólogos) de toda Europa, la luz que iluminaba el camino a seguir contra el diablo nuclear. El otro faro era Alemania, que seguía con su calendario de cierre nuclear pactado hace años entre los socialdemócratas y los verdes.
Tanto es así que resulta francamente difícil que, en un debate ante el lobby anti-nuclear, no salga a colación el tema alemán como ejemplo de las cosas "bien hechas". Hace meses, cuando escribí un post acerca de la revocación de la moratoria nuclear sueca, escribí que España iba en contra de la tendencia mundial de los países más potentes económicamente y, en especial, de los países de la Unión Europea. Un lector, que se consideró indignado, comentó lo siguiente:
"¿Alemania no es de la UE? ¿Alemania tiene poca influencia en la UE?
No sé de dónde te permites entonces decir que la corriente de la UE
es en un sentido determinado, cuando el país más poblado y más potente
económicamente de la UE lo descartas.
"
Pues me lo permito por lo siguiente: Finlandia está construyendo un reactor EPR y planea construir otro, Francia está construyendo dos reactores EPR, Inglaterra va a construir nuevos reactores, Italia ha dicho que también va a construir (hace años habían votado cerrar sus reactores, ¿recuerdan?), Bulgaria está constryendo dos reactores y Eslovaquia está construyendo otros dos. Por no mencionar a Estados Unidos que ha extendido a 60 años la vida de 54 de sus reactores (más de la mitad) y está construyendo otro, China está construyendo 16, India está contruyendo 6, Rusia 9, Corea del Sur 6, Japón construye 2 nuevos reactores...y hay más países construyendo nuevas centrales.
Ante este renacimiento nuclear a nivel mundial, a ciertos ecologistas únicamente les quedaba el timón alemán para aferrarse. Y se aferraban a él sin saber que, probablemente, sería una clavo ardiendo con el paso del tiempo. Ayer, Angela Merkel revalidó como canciller alemana, pero esta vez con nuevos socios de gobierno ante el hundimiento de los socialdemócratas, que han recogido su peor resultado desde la fundación de la República Federal Alemana. Ante estos acontecimientos debemos recordar que el calendario de cierre de las centrales nucleares alemanas fue un pacto entre los socialdemócratas y los verdes en el año 2000. Cuando Merkel ganó las elecciones en el año 2005 se vió obligada a pactar con el partido socialdemócrata, que la obligó a mantener el calendario de cierre de las nucelares pactado con los verdes años atrás.
Sin embargo, ahora, los socialdemócratas y los verdes han sido borrados del panorama político alemán, relevados por el partido liberal. Por tanto (mirando fijamente la bola de cristal) vaticino lo siguiente: Alemania no va a cerrar sus nucleares en el año 2021 y los ecologistas europeos se acaban de quedar sin su piedra angular....¿ustedes qué creen?