LoginRSS 2.0 Feed

martes, 21 de julio de 2009

He leído atentamente el blog del día sobre energía nuclear en la bitácora Renovables y Medio Ambiente y he de confesar que me ha invadido un cierto desasosiego. No dudo de las nobles intenciones de su editor ni de la honestidad intelectual del autor del artículo (que no va firmado y por tanto no puedo citar), pero creo que todo espacio de divulgación científica que se precie debería tratar de mantener el mayor rigor posible y no caer en excesivas simplificaciones, incorrecciones y trampas intelectuales (empezando por el propio, por supuesto, nunca libre de culpa y siempre bajo sospecha). Se puede ser partidario, detractor o neutral frente a la energía nuclear y mantener perfectamente la coherencia. También es igual de posible realizar una argumentación inteligente en uno y otro sentido, porque en última instancia (y en mi humilde opinión), el debate tras el modelo energético es el del modelo de sociedad que pretendemos para el futuro, asumiendo todos los pros y los contras que ello implique.

A estas alturas de la película, son pocos los que defienden que se puede vivir en los bosques y mantener al mismo tiempo el nivel de bienestar, cobertura médica y servicios de una sociedad desarrollada. Tener una casa en el campo cuesta, y si todos tuviéramos una, se acabaría el campo tal y como lo concebimos. De la misma manera, somos muchos los que comprendemos que una industrialización desmesurada tiene graves repercusiones sobre el medio ambiente y que ésta amenaza gravemente a la evolución natural del planeta. Es por ello que en el debate sobre modelo energético que se avecina, resulte imprescindible huir de las posturas dogmáticas y de las medias verdades, que desgraciadamente son muchas. Para que podamos decidir en  conciencia deberemos estar bien informados, porque habrá que hacer sacrificios en uno u otro sentido. Trataré de ir contestando a los puntos más relevantes  y que considero incorrectos del artículo de nuestros compañeros de "Renovables y Medio Ambiente", aunque me va a llevar tiempo. Sin embargo, déjenme aprovechar que es verano y comenzar por uno que me resulta divertido y original: la acusación "velada" de que las centrales nucleares contribuyen al calentamiento global porque emiten vapor de agua.

El punto de Energía Nuclear: sí sé, no sé en cuestión dice así:

Es falso que [las centrales nucleares] no emitan CO2 ni gases contaminantes, por lo que no servirían para disminuir los efectos del cambio climático. No producen gases en el momento de la generación eléctrica, pero sí en las etapas de extracción del uranio en las minas, en su enriquecimiento, construcción de la central, desmantelación y gestión de residuos. Las centrales nucleares precisan de gran cantidad de agua para la refrigeración emitiendo de esta manera una gran cantidad de vapor, que es un gas con un gran poder de efecto invernadero mucho mayor que el del CO2...

Sobre el primer argumento, que es el verdaderamente serio en el debate, recomiendo a nuestros lectores que revisen el artículo de esta bitácora sobre el IPCC, cambio climático y energía nuclear. Aún así, permitanme destacar aquí la frase relevante al respecto: "En su "Summary for policymakers" (resumen para responsables de políticas) del 16 de Noviembre de 2007, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) clasifica a la energía nuclear dentro de las tecnologías clave comercialmente disponibles que contribuyen a mitigar el cambio climático."

El autor del artículo de "Renovables y Medio Ambiente" parece no estar de acuerdo con las conclusiones del IPCC, que sí reconoce el aspecto positivo de la energía nuclear en lo que al control de emisiones se refiere. Su respuesta no parece pues exenta de controversia, y es lícito plantearse a quién debemos hacer más caso.

Respecto al argumento sobre el agua, que es el punto pintoresco y divertido, se resume en:
Premisa 1. Las centrales nucleares emiten vapor de agua a la atmósfera
Premisa 2. El vapor de agua es el principal gas invernadero y responsable del 60%-70% del efecto invernadero
Conclusión: las centrales nucleares contribuyen al efecto invernadero porque emiten vapor de agua.

El vapor de agua es, por masa y volumen, el gas invernadero dominante en la atmósfera y responsable del 60%-70% del efecto invernadero terrestre. Dicho dato resulta de varios modelos climáticos y es aceptado por el IPPC (panel intergubernamental para el cambio climático). También es relevante decir que el vapor de agua atmosférico es, en su práctica totalidad, de origen natural, y que la producción de vapor de agua de las 450 centrales nucleares que existe en el mundo no se acerca, ni de lejos, a la magnitud de la evaporación de agua proveniente toda la masa oceánica. Puede que este dato sea suficiente para muchos, pero siempre quedarán algunos escépticos preocupados por un hipotético (e inverosímil) aumento del parque de reactores nucleares de 500 a 10000 unidades o, peor aún, que una pequeña variación en la concentración de vapor de agua atmosférico suponga un cambio drástico en el comportamiento de la atmósfera gracias el llamado "efecto mariposa".

Para tranquilidad de todos, la explicación de por qué el agua no parece ser el causante del calentamiento global no natural (que parece estamos experimentando durante los últimos cien años) es mucho más simple. La cantidad de agua que puede mantener la atmósfera en forma de vapor es constante y solo depende de su temperatura: cuánto más caliente está el aire, más vapor de agua puede contener. Este fenómeno se conoce como "saturación" y, cuando se sobrepasa el valor máximo, se producen las precipitaciones. Si la temperatura media del planeta permanece constante, la cantidad de vapor de agua en la atmósfera permanece invariable y por tanto, también su contribución al efecto invernadero. Y si la temperatura atmosférica aumenta, la concentración de vapor sube correspondientemente, pero dicho efecto no es la causa del calentamiento planetario, sino una consecuencia del mismo. Por decirlo de una manera sencilla (y por tanto siempre errónea, porque en climatología no hay nada sencillo), da igual la cantidad de vapor de agua que se emita a la atmósfera, al cabo de unos pocos días/semanas, el agua retorna a la corteza terrestre en forma de precipitación.

Otros gases de efecto invernadero, por el contrario, tienen un periodo de permanencia muy superior, como ocurre con el CO2, cuyo periodo de permanencia en la atmósfera puede durar entre 50 y 200 años. Se estima que el dióxido de carbono es responsable de un 25% del efecto invernadero y, a diferencia del agua, su concentración en la atmósfera sí ha aumentado sustancialmente desde la revolución industrial, de las 280 partes por millón en 1800 a las 380 partes por millón de nuestros días.  Es por ello que hay un amplio consenso (con notables y  a veces bien argumentadas disidencias) sobre el origen del efecto invernadero "aumentado" (enhanced greenhouse effect), también llamado antropogénico (en honor a su origen humano) o no natural.

Así pues, creo que acusar a la energía nuclear de contribuir al efecto invernadero antropogénico le hace un flaco favor a la verdad (entendida a veces como una opinión consensuada), a la inteligencia y, puede que en última instancia, también al bienestar de nuestro planeta. Para concluir, recomiendo a los lectores la lectura del artículo de esta bitácora sobre los peligros de la manipulación (y perdón por el autobombo). Refleja exactamente lo aquí expuesto con un ejemplo práctico sobre lo fácil que es generar opiniones negativas hacia elementos inocuos.


Daniel Cano Ott

Nota añadida a instancias de un lector crítico. Mi referencia a "los peligros de la manipulación" pretende ilustrar como es posible que personas "malintencionadas" pueden crear una opinión negativa que no se sustenta técnicamente. Dado que al principio del artículo he manifestado mi total confianza sobre la honestidad de los ponentes de "Renovables y Medio Ambiente", no me ha parecido necesario volver a insistir en ese punto al final del artículo. Pero como cualquier texto puede estar sujeto a malas interpretaciones, añado aquí que "los peligros de la manipulación" no es una alusión directa o indirecta hacia la praxis de nuestros compañeros de "Renovables y Medio Ambiente", y sí un ejemplo de lo fácil que es inducir a error y de las graves consecuencias que ello tiene cuando se realiza de manera deliberada e intencionada.

14:05 | gestionado por Daniel Cano y Manuel Fernández. | Enviar comentario (24)