Manuel Fernández Ordóñez
Antes de ayer, 11 de Mayo de 2009, el Ministerio de Industria impuso al
explotador del reactor nuclear número 1 de la central nuclear de Ascó
la mayor multa jamás impuesta a una central nuclear en España: 15,4
millones de euros. Y yo que quieren que les diga, no me parece
demasiado. A pesar de que el incidente no supuso ninguna causa de
peligro a persona alguna ni al medio ambiente, el comportamiento y la
gestión de los explotadores de dicha central causó otros muchos daños
colaterales inadmisibles para los que, como yo, defendemos la energía
nuclear por principios, por honor a la Ciencia, a la verdad y sin estar en nómina de la industria nuclear (aunque muchos me tachen de lo contrario). Pero
vayamos por partes.
En Cataluña hay tres reactores nucleares que producen, aproximadamente,
el equivalente al 75% de la electricidad generada en esa comunidad
autónoma: Vandellós-II, Ascó-I y Ascó-II. Los tres reactores nucleares
están dirigidos por una empresa llamada ANAV (Asociación Nuclear
Ascó-Vandellós) de la que forman parte Endesa e Iberdrola. Esto está
bien comentarlo porque muchas veces parece que las centrales nucleares
españolas no son de nadie o que sus propietarios se esconden detrás de
otras formas de generación eléctrica digamos... mejor vistas por la
opinión pública. En particular, el reactor nuclear de Ascó-I pertenece
100% a la empresa Endesa. Entremos por tanto en antecedentes.
Recomiendo
al lector ávido de datos que lea las actas originales de las
sucesivas inspecciones del Consejo de Seguridad Nuclear a la central de
Ascó después de que se destapara el culebrón. Las versiones escaneadas
de las mismas pueden encontrarse, según estipula la Ley 27/2006, en la
web del CSN dentro del siguiente
apartado . Haremos, de todos modos, un breve y somero resumen.
- En noviembre de 2007 el reactor nuclear detiene su operación para una recarga de combustible.
- Durante el proceso de recarga se contamina con unos lodos radiactivos una rejilla de ventilación del edificio de combustible.
- La central nuclear de Ascó no notifica nada al CSN.
- No se sabe muy bien cuándo, parte de esos lodos salen en forma de "arenilla" al exterior a través del circuito de ventilación.
- En Marzo de 2008 el personal de la central detecta pequeñas trazas de radiactividad fuera del edificio de combustible.
- La central de Ascó no notifica nada al CSN.
- Al final el CSN se entera.
- El CSN abre una investigación y se dan cuenta de que Ascó lleva meses ocultando el tema.
La
cosa podría entrar más en detalles, pero los mismos son tan vergonzosos
-como podrán ustedes comprobar en las actas originales- que prefiero
ahorrármelos porque no añadirán nada a la esencia del debate. Todo el
mundo echándose las culpas unos a otros, todo el mundo mirando para
otro lado y diciendo que se enteraron por la prensa, en
fin...lamentable.
Las razones que llevaron a la dirección de la
central a realizar esas acciones sólo ellos lo saben. Varias pueden ser
las hipótesis, posiblemente creyeron que la contaminación era mínima,
que nunca saldría del edificio de combustible y que podrían
descontaminarla con facilidad. Tal vez pensaron que si notificaban el
suceso al CSN les obligarían a parar la central durante un tiempo hasta
que todo estuviera descontaminado. En cualquier caso, la manera de
operar de la dirección de la central, así como su forma de gestionar el
incidente fueron francamente desafortunadas, totalmente fuera de lugar
y completamente inadmisibles. Insisto, aunque no se haya puesto en
peligro, en ningún momento, a ninguna persona ni al medio ambiente,
comportamientos como éste no pueden tolerarse en el sector nuclear (y
no deberían tolerarse en ningún ámbito de la industria, aunque en casi
todos se hace). Y no deben tolerarse por las implicaciones sociales y
mediáticas que ello acarrea, por la desconfianza que genera en la
opinión pública y por la sensación de falta de transparencia que
transmite. Esto, por supuesto, no afecta de modo alguno a la seguridad
de las centrales ni al modo total e intrínsecamente seguro en el que se
operan. Pero, cuando de energía nuclear se trata, la mujer del César no
sólo tiene que ser honesta, sino que también debe parecerlo.
Como
consecuencia de todo esto, el Ministerio de Industria (a instancias del
CSN) le ha impuesto 15,4 millones de euros de multa a la central de
Ascó por 4 infracciones graves:
- Emisión radiactiva
con potencial de superación del límite anual de dosis para miembros del
público en el interior del doble vallado de la central (infracción
grave en grado máximo).
- No establecer el control de contaminación
externa del
personal una vez descubierta la contaminación del emplazamiento y no
clasificar, señalizar y delimitar radiológicamente las zonas de libre
acceso de la central tras la detección de las partículas radiactivas en
dichas zonas (infracción grave en grado medio).
- No haber notificado
los hallazgos de partículas desde
el 14 de marzo de 2008 hasta el día 4 de abril de ese año, que notificó
el suceso, y por no haber proporcionado a la Inspección Residente
información pronta y veraz sobre la contaminación en zona de libre
acceso entre esas mismas fechas (infracción grave
en grado medio).
- Incumplir el Manual de Protección Radiológica, al
no dejar constancia en los registros de vigilancia de la contaminación
encontrada en zonas de libre acceso (infracción grave
en grado medio).
Ahora bien, ¿consideran ustedes que 15
millones de euros es mucho o poco como cuantía de la multa? Haciendo la
cuenta de la vieja, teniendo en cuenta la producción de la central en
2007 y el precio medio del pool eléctrico de ese año, la multa
corresponde a la cuantía de la electricidad vendida por la central en
15-20 días. Si tenemos en cuenta otros factores como los gastos de
operación y mantenimiento o los gastos de amortización podemos
elevarnos a la cuantía de 2 meses de producción eléctrica. Teniendo en
cuenta que este incidente ha sido de los más graves acontecidos en la
historia nuclear de España creo que la cuantía de la multa es
insuficiente. Quiero reiterar una vez más que la inocuidad para la
población y el medio ambiente de este incidente no hace sino remarcar
la seguridad con la que operan las centrales nucleares en nuestro país,
puesto que aún siendo éste uno de los incidentes más graves jamás
acontecidos no ha tenido ninguna consecuencia. Sin embargo, este manera
de proceder intolerable ha transmitido una inseguridad a la población
acerca de la transparencia de la industria nuclear y ha echado por
tierra los esfuerzos de muchas personas que defienden la energía
nuclear por principios y no por intereses económicos. Ese grupo de
personas, entre las que me incluyo, no defendemos ni toleramos estas
políticas de ocultismo a nuestro organismo regulador y consideramos que
este tipo de comportamientos deben perseguirse con todos los medios que
nuestra legislación permita. Apoyo, por tanto, públicamente la decisión
del Ministerio de Industria de imponer una multa de cuantía elevada,
deseando que todos hayamos aprendido la lección.