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sábado, 31 de enero de 2009

Ayer me llegó el recibo de la luz, y como les ha pasado a muchos españoles, se me cayó el alma a los pies. El truco empleado por las compañías eléctricas es escandaloso: me han aplicado la nueva tarifa a la energía consumida en el año 2008.

Las "presuntas" prácticas abusivas de las las empresas, difíciles de demostrar ante un tribunal, son bien conocidas por todos los ciudadanos: tarifas telefónicas de tres operadores diferentes que suben de manera sincronizada, la emisión simultánea de anuncios por parte de todas las cadenas de televisión, la manipulación de la información de una prensa excesivamente politizada, la especulación, las prácticas monopolistas en sectores supuestamente liberalizados. La aplicación ilegal de una tarifa eléctrica sería otro ejemplo más del camino que está tomando el sector energético nacional. Durante la privatización del sector eléctrico, miles de millones de euros de los contribuyentes, invertidos en grandes infraestructuras, fueron puestos en manos de grupos industriales y financieros. Además de hacer caja, el argumento esgrimido entonces fue que la privatización iría en beneficio del consumidor. Hace mucho menos tiempo, conflictos políticos por el control del sector han dado como resultado la venta de activos energéticos nacionales a empresas estatales extranjeras. Parte de ENDESA pertenece ahora al gobierno italiano, y el culebrón de REPSOL no terminará mientras la maltrecha constructora SACYR no resuelva sus problemas económicos.

Éste es el sector energético supeustamente liberalizado, el que tanto iba a favorecer a los ciudadanos. En un estilo más propio de bandoleros que de hombres de negocios honrados, las empresas eléctricas podrían estar considerando que sus beneficios no son suficientes y "presuntamente" han comenzado a meter las manos en nuestras alforjas. Inmersos en una crisis en la que el consumidor va a tener que rascarse el bolsillo para financiar a banqueros, constructores, industriales del automóvil, grupos financieros, pilotos de Iberia, controladores aéreos y demás sectores desfavorecidos de la sociedad, ahora nos vienen las eléctricas con un "presunto" atraco a recibo armado. Siento verdadera indignación hacia esta serie de "presuntos" intentos de estafa y robo que, de confirmarse, me obligarán a parafrasear al presidente de los Estados Unidos de América cuando calificó de sinvergüenzas  a los magnates financieros estadounidenses por embolsarse unos enormes beneficios.

Aunque nadie presta atención a las tímidas voces nacionalizadoras, empiezo a pensar que nacionalizar el sector de la energía podría no ser una locura tan grande como muchos gurús económicos pretenden hacernos creer. Ya existen gigantes eléctricos estatales europeos como EDF o ENEL. ¿Por qué España no puede dar marcha atrás, enmendar el error cometido cuando se puso un sector tan estratégico como el energético en manos de tiburones financieros y crear un grupo estatal eléctrico? ¿Nos puede prohibir Europa lo que funciona tan bien en Francia e Italia?

Daniel Cano Ott

Nota añadida el 2 de Febrero de 2009. Éste es sin duda un artículo que expresa mi opinión como ciudadano y que no tiene por qué estar avalado por el resto de editores de la misma bitácora.

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