Manuel Fernández Ordóñez
Como decía en un
post anterior, este verano José Luis González -Presidente de
ENUSA Industrias Avanzadas- me recibió en la sede de la empresa en Madrid y mantuvimos unas conversaciones realmente interesantes acerca del ciclo de combustible nuclear, el aprovisionamiento de uranio y el mercado internacional, entre otras cosas. Desde aquí me gustaría expresarle mi agradecimiento por el tiempo que me dedicó y el buen trato recibido en la casa de ENUSA. Me gustaría también agradecer a Sylvia Choithramani -antigua Presidenta de
Jóvenes Nucleares- haber hecho posible este encuentro. De esas conversaciones surgen dos posts, el primero de los cuales publicamos hoy. Si bien es cierto que, a lo largo de la entrevista, aparecen algunos términos técnicos relativos a las diferentes fases del ciclo del combustible, emplazamos al internauta interesado a la lectura previa de
este post completamente dedicado a las diferentes etapas del ciclo de combustible nuclear.
Creo que la pregunta con la que debe comenzar esta entrevista es
la siguiente: Al ritmo de consumo actual y con los reactores de II y
III generación, ¿para cuánto tiempo tenemos uranio?
Hay
suficiente uranio en el mundo, extraíble a precios inferiores a los
actuales, como para abastecer el parque mundial actual durante más de
80 años. Las reservas no sólo no han disminuido debido al
consumo de los reactores nucleares desde finales de los 60 sino que
además, aunque fluctuando en clara correlación con los precios, han
tenido una tendencia al alza. En los años pasados ha
habido una gran opinión generalizada de que el mundo en la actualidad
está en peligro de agotar muchas de sus reservas minerales. Esta
afirmación es fácilmente aceptada si no se tiene en cuenta el tamaño de
la corteza terrestre, la capacidad increíble de la mente humana para
mejorar los procesos tecnológicos y además no tiene ningún soporte
empírico si observamos la evolución de los precios y las reservas en
años pasados.
Se dice a menudo que debido a que las "reservas de la
tierra son finitas" se acabarán algún día y por tanto debemos estar
preparados para un "crecimiento negativo". Todo ello es debido a que
esas reservas se consumen a un ritmo desaforado producido por la
demanda del estilo de vida de las naciones desarrolladas y la creciente
demanda de los países en vías de desarrollo. Esta afirmación es
una reedición del argumento de "Límites de Crecimiento" (Club de Roma)
que estuvo de moda en los años 70 y que se demostró que falló
estrepitosamente con el paso de los años. Diez años después de su
publicación las reservas de bauxita se incrementaron un 30%, las de
cobre un 25%, las de níquel un 25%, las de uranio y el carbón se
duplicaron, las de gas se incrementaron un 70% e incluso las de
petróleo subieron un 6%.
Estas corrientes, a su vez, ya eran una reedición
de las preocupaciones de los economistas de los años 30, e incluso de
las de Malthus a finales del siglo XVIII.
Como bien dice, las
reservas de uranio -como las de cualquier otro mineral- no son estables, entiendo que haciendo esfuerzos e
investigación en prospección las reservas deberían aumentar. ¿Se ha
realizado este esfuerzo en los últimos años?
El precio del
uranio se multiplicó por diez desde mediados de 2003 a mediados de
2007, y como consecuencia se multiplicaron también por diez los gastos
de exploración en el mundo. Esto ha llevado a un aumento de las
reservas conocidas de uranio en este mismo período de unas 900.000
toneladas (un 20%). Esto demuestra que el esfuerzo se realiza en cuanto
el mercado da las señales de posible escasez.
Efectivamente, el precio del uranio se ha
multiplicado en los últimos años. Numerosas asociaciones utilizan este
dato para argumentar que, debido a la creciente demanda, el precio del
uranio seguirá subiendo. ¿Cómo se explica entonces que en los últimos 10
meses el precio del uranio spot haya caído a la mitad?
La multiplicación del precio del uranio entre 2003 y 2007 se debió, en parte, al incremento de la demanda que se esperaba en todo el mundo y
especialmente en China y la India. A estos aumentos desaforados también
contribuyeron "especuladores" que veían en el uranio una fuente de
obtención de beneficios rápidos.
Una vez que dicha sensación de
escasez ha hecho aumentar las reservas de uranio y que se han puesto en
marcha o se han planeado muchas más minas, la sensación de escasez para
un futuro próximo está desapareciendo y esto hace que también los
"especuladores" pierdan el interés por invertir en esta materia prima y
se pasen a otras, lo que también ayuda a la reducción de dichos precios.
Creo que para entender el comportamiento del precio en el mercado habría que aclarar la diferencia entre el precio spot y a largo plazo del uranio
Es
cierto que a lo largo de la historia, los precios spot y de largo plazo
han evolucionado de forma similar y nunca han tenido diferencias muy
apreciables. Sin embargo, en el último año se han producido vaivenes
del precio del spot hasta un máximo de 138$ y un mínimo de 65$ por cada
libra de U3O8, mientras que el precio a largo plazo ha permanecido
estable en torno a los 95$ por libra de U3O8. Los precios de los
contratos a largo plazo los fijan los grandes productores de uranio,
que necesitan una cierta seguridad en sus inversiones para la
ampliación de la capacidad de sus actuales minas, o bien inversiones en
nuevos proyectos, y tienden a fijar unos precios suficientes para
asegurar el retorno de la inversión y unos beneficios razonables.
Sin
embargo, en el mercado spot se mueven pequeñas cantidades de material y
a veces con carácter especulativo, lo que propicia esos movimientos
bruscos. Es de esperar que cuando pases estas turbulencias ambos
precios tiendan a igualarse en un cierto nivel razonable. Aunque la
pregunta del millón es ¿en qué nivel?
La demanda anual de óxido de uranio es de unas 67000 toneladas, sin
embargo la producción mundial anual está en torno a las 40000
toneladas. ¿De dónde proviene la diferencia?
Otras
fuentes importantes de combustible nuclear son los "stocks" de cabezas
nucleares almacenados en el mundo. Desde 1987 los EEUU y los países que
formaban la antigua Unión Soviética han firmado una serie de acuerdos
de desarme que reducen un 80% los arsenales nucleares de dichos países.
Estas
armas tienen un uranio enriquecido superior al 90% en 235-U (25 veces
la proporción usada en los reactores convencionales) y, por tanto, son
una fuente extraordinaria de combustible. Desde el año 1993 se han
diluido unas 330 toneladas de uranio militar altamente enriquecido
(13.000) cabezas nucleares y se ha fabricado combustible con ellas,
evitando el uso de unas 9.000 toneladas de óxido de uranio por año, lo
que representa el 13% de las necesidades de los reactores a escala
mundial.
En el proceso de enriquecimiento del uranio natural se
suele desechar, en las plantas de enriquecimiento occidentales, casi la
mitad del isótopo 235-U contenido en el mismo, produciéndose las
llamadas colas o uranio empobrecido (enriquecimientos próximos a 0.3%
en 235-U). Estas colas se re-enriquecen en Rusia, produciéndose un
uranio natural o de bajo enriquecimiento, dejando un uranio todavía más
empobrecido (0.1% en 235-U). Esta es otra fuente importante de uranio
(alrededor de 5.000 toneladas).
También el uranio y el plutonio
procedentes del reprocesado del combustible nuclear (RepU y óxidos
mixtos MOX) son una fuente adicional al uranio procedente de las minas.
El reprocesado del combustible nuclear de los reactores de agua ligera
convencional aumentan un 30% la eficiencia del uso de las reservas
actuales.