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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Manuel Fernández Ordóñez

Como decía en un post anterior, este verano José Luis González -Presidente de ENUSA Industrias Avanzadas- me recibió en la sede de la empresa en Madrid y mantuvimos unas conversaciones realmente interesantes acerca del ciclo de combustible nuclear, el aprovisionamiento de uranio y el mercado internacional, entre otras cosas. Desde aquí me gustaría expresarle mi agradecimiento por el tiempo que me dedicó y el buen trato recibido en la casa de ENUSA. Me gustaría también agradecer a Sylvia Choithramani -antigua Presidenta de Jóvenes Nucleares- haber hecho posible este encuentro. De esas conversaciones surgen dos posts, el primero de los cuales publicamos hoy. Si bien es cierto que, a lo largo de la entrevista, aparecen algunos términos técnicos relativos a las diferentes fases del ciclo del combustible, emplazamos al internauta interesado a la lectura previa de este post completamente dedicado a las diferentes etapas del ciclo de combustible nuclear.

Creo que la pregunta con la que debe comenzar esta entrevista es la siguiente: Al ritmo de consumo actual y con los reactores de II y III generación, ¿para cuánto tiempo tenemos uranio?

Hay suficiente uranio en el mundo, extraíble a precios inferiores a los actuales, como para abastecer el parque mundial actual durante más de 80 años. Las reservas no sólo no han disminuido debido al consumo de los reactores nucleares desde finales de los 60 sino que además, aunque fluctuando en clara correlación con los precios, han tenido una tendencia al alza. En los años pasados ha habido una gran opinión generalizada de que el mundo en la actualidad está en peligro de agotar muchas de sus reservas minerales. Esta afirmación es fácilmente aceptada si no se tiene en cuenta el tamaño de la corteza terrestre, la capacidad increíble de la mente humana para mejorar los procesos tecnológicos y además no tiene ningún soporte empírico si observamos la evolución de los precios y las reservas en años pasados.

Se dice a menudo que debido a que las "reservas de la tierra son finitas" se acabarán algún día y por tanto debemos estar preparados para un "crecimiento negativo". Todo ello es debido a que esas reservas se consumen a un ritmo desaforado producido por la demanda del estilo de vida de las naciones desarrolladas y la creciente demanda de los países en vías de desarrollo. Esta afirmación es una reedición del argumento de "Límites de Crecimiento" (Club de Roma) que estuvo de moda en los años 70 y que se demostró que falló estrepitosamente con el paso de los años. Diez años después de su publicación las reservas de bauxita se incrementaron un 30%, las de cobre un 25%, las de níquel un 25%, las de uranio y el carbón se duplicaron, las de gas se incrementaron un 70% e incluso las de petróleo subieron un 6%.

Estas corrientes, a su vez, ya eran una reedición de las preocupaciones de los economistas de los años 30, e incluso de las de Malthus a finales del siglo XVIII.

Como bien dice, las reservas de uranio -como las de cualquier otro mineral- no son estables, entiendo que haciendo esfuerzos e investigación en prospección las reservas deberían aumentar. ¿Se ha realizado este esfuerzo en los últimos años?

El precio del uranio se multiplicó por diez desde mediados de 2003 a mediados de 2007, y como consecuencia se multiplicaron también por diez los gastos de exploración en el mundo. Esto ha llevado a un aumento de las reservas conocidas de uranio en este mismo período de unas 900.000 toneladas (un 20%). Esto demuestra que el esfuerzo se realiza en cuanto el mercado da las señales de posible escasez.

Efectivamente, el precio del uranio se ha multiplicado en los últimos años. Numerosas asociaciones utilizan este dato para argumentar que, debido a la creciente demanda, el precio del uranio seguirá subiendo. ¿Cómo se explica entonces que en los últimos 10 meses el precio del uranio spot haya caído a la mitad?

La multiplicación del precio del uranio entre 2003 y 2007 se debió, en parte, al incremento de la demanda que se esperaba en todo el mundo y especialmente en China y la India. A estos aumentos desaforados también contribuyeron "especuladores" que veían en el uranio una fuente de obtención de beneficios rápidos.

Una vez que dicha sensación de escasez ha hecho aumentar las reservas de uranio y que se han puesto en marcha o se han planeado muchas más minas, la sensación de escasez para un futuro próximo está desapareciendo y esto hace que también los "especuladores" pierdan el interés por invertir en esta materia prima y se pasen a otras, lo que también ayuda a la reducción de dichos precios.

Creo que para entender el comportamiento del precio en el mercado habría que aclarar la diferencia entre el precio spot y a largo plazo del uranio

Es cierto que a lo largo de la historia, los precios spot y de largo plazo han evolucionado de forma similar y nunca han tenido diferencias muy apreciables. Sin embargo, en el último año se han producido vaivenes del precio del spot hasta un máximo de 138$ y un mínimo de 65$ por cada libra de U3O8, mientras que el precio a largo plazo ha permanecido estable en torno a los 95$ por libra de U3O8. Los precios de los contratos a largo plazo los fijan los grandes productores de uranio, que necesitan una cierta seguridad en sus inversiones para la ampliación de la capacidad de sus actuales minas, o bien inversiones en nuevos proyectos, y tienden a fijar unos precios suficientes para asegurar el retorno de la inversión y unos beneficios razonables.

Sin embargo, en el mercado spot se mueven pequeñas cantidades de material y a veces con carácter especulativo, lo que propicia esos movimientos bruscos. Es de esperar que cuando pases estas turbulencias ambos precios tiendan a igualarse en un cierto nivel razonable. Aunque la pregunta del millón es ¿en qué nivel?

La demanda anual de óxido de uranio es de unas 67000 toneladas, sin embargo la producción mundial anual está en torno a las 40000 toneladas. ¿De dónde proviene la diferencia?

Otras fuentes importantes de combustible nuclear son los "stocks" de cabezas nucleares almacenados en el mundo. Desde 1987 los EEUU y los países que formaban la antigua Unión Soviética han firmado una serie de acuerdos de desarme que reducen un 80% los arsenales nucleares de dichos países.

Estas armas tienen un uranio enriquecido superior al 90% en 235-U (25 veces la proporción usada en los reactores convencionales) y, por tanto, son una fuente extraordinaria de combustible. Desde el año 1993 se han diluido unas 330 toneladas de uranio militar altamente enriquecido (13.000) cabezas nucleares y se ha fabricado combustible con ellas, evitando el uso de unas 9.000 toneladas de óxido de uranio por año, lo que representa el 13% de las necesidades de los reactores a escala mundial.

En el proceso de enriquecimiento del uranio natural se suele desechar, en las plantas de enriquecimiento occidentales, casi la mitad del isótopo 235-U contenido en el mismo, produciéndose las llamadas colas o uranio empobrecido (enriquecimientos próximos a 0.3% en 235-U). Estas colas se re-enriquecen en Rusia, produciéndose un uranio natural o de bajo enriquecimiento, dejando un uranio todavía más empobrecido (0.1% en 235-U). Esta es otra fuente importante de uranio (alrededor de 5.000 toneladas).

También el uranio y el plutonio procedentes del reprocesado del combustible nuclear (RepU y óxidos mixtos MOX) son una fuente adicional al uranio procedente de las minas. El reprocesado del combustible nuclear de los reactores de agua ligera convencional aumentan un 30% la eficiencia del uso de las reservas actuales.


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