Enviado el viernes, 08 de diciembre de 2006 6:18
Manuel Fernández Ordóñez
La energía nuclear (y por extensión la física nuclear) son denostadas desde hace mucho tiempo por los motivos que todos conocemos. Como he escrito en
otro post, fue una energía que nació para la guerra y lleva pagando ese precio desde entonces. Al igual que las fuentes de energía surgidas en la revolución industrial habían prestado a la humanidad otros servicios, la energía nuclear no tuvo la oportunidad de mover antes trenes, barcos o telares. Sin embargo, infinidad de utilidades provechosas han surgido desde entonces a la luz del núcleo atómico, más allá de la producción energética o la proliferación. Intentaremos en esta bitácora ir desentrañando poco a poco cómo el núcleo puede ser útil a la sociedad en la que vivimos. Hablaremos hoy del cáncer.
Según la
Asociación Española Contra el Cáncer, éste es la primera causa de mortalidad en los varones españoles, y la segunda en las mujeres (después de las enfermedades cardiovasculares). Cerca de 100.000 personas mueren cada año en nuestro país debido a esta enfermedad. Tres son los medios para combatir un tumor: la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Esta última consiste en el uso de
radiaciones ionizantes (rayos X, rayos gamma, electrones, ...) para la destrucción de las celulas tumorales en la región donde se apliquen, es decir, es un método local. La radioterapia actúa sobre las células malignas, rompiendo su ciclo celular e impidiendo así que se multipliquen.
En la radioterapia convencional, la radiación (rayos X, gamma) se genera con una acelerador de electrones y se hace incidir sobre la piel del paciente y penetrar hasta la zona donde está situado el tumor. De este modo, sin embargo, no sólo se irradia la zona correspondiente al tumor, sino que se irradia todo el tejido intermedio desde la piel hasta el tumor. En la figura podemos observar cómo se distribuye la dosis en función de la profundidad (perdón por el inglés).

Podemos ver como, tanto los rayos X como los rayos gamma, depositan la mayor parte de la dosis cerca de la superficie. Eso quiere decir que si, por ejemplo, tenemos un tumor situado a 12 cm de profundidad, la mayor parte de la dosis se está depositando a 2-3 cm por debajo de la piel, en un tejido que está sano. Evidentemente la eficiencia de este método es claramente mejorable, pero hasta ahora era lo que teníamos, no teníamos nada mejor. Sin embargo, ya se hace en algunos lugares del mundo radioterapia con Iones Pesados, que consiste en acelerar núcleos de algunos átomos, por ejemplo Carbono, y hacerlos incidir sobre el tumor del paciente. En la figura anterior podemos ver cómo es la dosis depositada de este tipo de radiación, podemos observar cómo la mayoría del daño celular lo hace en una zona mucho más profunda, y lo que es más importante, muy localizada. La conclusión es que casi no daña los tejidos en el camino hasta el tumor y que deposita mucha energía (y por tanto destrucción celular) en el propio tumor.
Este método ha sido desarrollado en uno de los centros de investigación en física nuclear más importantes del mundo, el
GSI, en Alemania. Allí han tratado a más de 250 pacientes desde 1997, con tumores muy específicos, casos en los que la cirugía no podía llevarse a cabo o la radioterapia convencional no podía sera aplicada por estar muy cerca de zonas sensibles como la médula espinal. Las conclusiones de su estudio fueron que el 100% de los tumores fueron curados y ninguno de ellos ha vuelto a aparecer, los pacientes disfrutaron de una calidad de vida excelente durante el período de irradiación y posteriormente (se podían ir a trabajar directamente después de ser irradiados). Y lo que es muy importante, esta técnica no mostró ningún tipo de efecto secundario más allá de un ligero enrojecimiento en la piel del paciente. En la figura podemos ver cómo disminuye el tamaño de un tumor cerebral después de unas sesiones de radioterapia con núcleos de carbono.

El grupo de radioterapia del GSI estima que, de hacerse de forma usual en un hospital, esta técnica podría beneficiar a 10.000 pacientes al año en Alemania y dicen que el coste de este tratamiento no es sensiblemente superior al de la radioterapia convencional o el de la quimioterapia. Esperamos que España de este paso en un futuro cercano, sería un gran avance.
Actualización 19:40: Me dice mi buen amigo el Dr.Cano-Ott que el GSI en realidad fue la tercera instalación en el mundo que hizo radioterapia con Iones Pesados. Primero fue en el
Bevalac de Berkeley (EEUU) y luego en el
HIMAC de Chiba (Japón).