Lo reconozco: no soy economista y cuando trato de analizar los problemas de economía con mi lógica de físico, suelo acabar bastante frustrado...
Vengo leyendo desde hace un cierto tiempo que la crisis/enfriamiento/recesión (o como ustedes quieran llamarla) nos obliga a apretarnos el cinturón. Peor aún, el anónimo dato se ha transformado en una triste realidad que compruebo mensualmente cuando miro el saldo de mi cuenta corriente. Aún así lo acepto de buen grado: es tarea de todos contribuir al bienestar común y debemos ser especialmente solidarios cuando vienen mal dadas.
Poco después me comunican que es necesario
subir las tarifas eléctricas para adecuarlas a los costes de producción de las empresas. Me empiezo a sentir incómodo por lo doloroso, pero asumo que uno debe pagar un precio justo por lo que consume y dar al Cesar lo que es del Cesar. Ahora bien, la cosa se pone intelectualmente muy cuesta arriba cuando me entero de que las empresas productoras de electricidad mejoran sus resultados. Porque si lo entiendo bien, que
IBERDROLA haya aumentado en un 16.3% sus beneficios y
ENDESA haya crecido un 4.6% durante el primer trimestre del año, quiere decir que las dos principales empresas productoras de electricidad españolas han ganado más dinero, ¿no?
Y he aquí mi problema lógico:
- Me dicen que un sistema liberalizado de producción eléctrica (como el español) beneficia al consumidor.
- Sé que el bolsillo de los consumidores está cada vez más vacío.
- Anuncian que las empresas productoras de electricidad han aumentado sus beneficios.
- La Comisión Nacional de la Energía propone una subida de de las tarifas eléctricas.
Es más que probable que se me escape algún teorema fundamental de la macroeconomía que compatibilice las cuatro afirmaciones anteriores, pero les aseguro que un esquema similar aplicado a un problema de física me llevaría a una conclusión bien distinta e inamovible: (al menos) alguna de las premisas expuestas es falsa.
Qué misteriosa es la economía, ¿verdad?
Daniel Cano Ott