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jueves, 03 de abril de 2008

Daniel Cano Ott

Muchos de los que leemos regularmente uno (o varios) periódicos hemos sido testigos de la evolución del estilo periodístico a lo largo de del tiempo. Los titulares de carácter neutral e informativo de hace unas pocas décadas han ido dando paso a textos cada vez más llamativos y coloridos. Las páginas de los diarios actuales están plagadas de reclamos sintácticos y semánticos con los que atrapar la atención del lector.
 
Es indiscutible que la función de un titular es la de generar interés y resumir, en una breve frase, el contenido de la noticia. Pero cuando además de eso pretende predisponer el ánimo del anátido leyente e influenciar su opinión, nos alejamos de la buena praxis periodística para entrar de lleno en la de la propaganda.

Un amable lector de esta bitácora ha citado en uno de sus comentarios el siguiente artículo publicado en el diario El País: "La joya nuclear de Sarkozy en Finlandia acumula nuevos retrasos"

Es un ejemplo perfecto. Tras leerlo detenidamente, me van a permitir que haga un breve ejercicio de ironía y reflexión, no sin antes felicitar efusivamente al periodista por su virtuosismo en el uso de la insinuación. Con tan sólo 10 palabras apunta a tantas o más ideas:

"La joya nuclear". Un reactor nuclear, una obra de ingeniería, pasa a convertirse en una piedra preciosa, una simbólica y cristalina divisa al más puro estilo Victoriano. Los ingleses y la India, Francia y su EPR (European Pressure water Reactor).

".. de Sarkozy". El lector no debe albergar duda alguna: el Sr. Sarkozy tiene como objetivo prioritario impulsar el diseño de un reactor nuclear y convertirlo en "su tesoro" (permítaseme una cita al gran J.R.R Tolkien). ¿Acaso pretende apoderarse del mundo, seguir un guión redactado por Ian Fleming? Podría decirse incluso que el diseño del EPR, realizado por la empresa francesa Areva, hubiese salido de las propias manos del dignatario francés. El apunte obvia que diseñar un reactor nuclear es tarea de un numeroso equipo de científicos, ingenieros y otros profesionales y que dura algo más de una legislatura. Como nota final, de haber resultado necesario aludir al nombre de algún político, hubiese sido más correcto mencionar al Sr. Chirac o incluso al difunto Sr. Mitterrand, presidentes de la República Francesa cuando el EPR se desarrolló o comenzó a gestarse, respectivamente.

"La joya nuclear de Sarkozy en Finlandia..." Una bala de fragmentación semántica. De un lado, me vienen a la memoria las picas en Flandes y las más recientes guerras Napoleónicas: el general Sarkozy, que no Francia, invadiendo Finlandia y clavando allá su radioactiva estaca. Del otro, la sugerencia de que pueda haber otras joyas nucleares diseminadas. ¿Se avecina una invasión?

"...acumula nuevos retrasos". Suma y sigue. Éste no ha sido el peor, ha habido tantos y tantos que no hay manera de recordarlos. Una larga e interminable lista de problemas que pueden no haber acabado aquí.

Ya inmersos en el texto, también se encuentran aseveraciones más propias de un buen superventas que de un artículo que pretende informar con una cierta imparcialidad. En particular, me quedo con la de "el icono del renacer de la energía nuclear tendrá que esperar". Es épica y religiosa, aunque haya otras que le siguen muy de cerca:

"Las gigantescas turbinas han llegado desde los talleres de Siemens en Alemania hasta la pequeña isla de Olkiluoto." Goliath contra David. Uno casi siente lástima por la minúscula isla de Olkiluto, presa bajo las moles del gigante teutón.

"También la bóveda del reactor, cuyo diámetro será de 57 metros, comienza a elevarse." De haberla leído fuera de contexto, me hubiese transportado a la época descrita por Ken Follet en sus novelas sobre catedrales.

Ésta también es buena: "la construcción de la quinta nuclear de Finlandia, llamada OL3, representa lo más avanzado de la tecnología del sector". ¿Qué se esconderá tras las siniestras siglas OL3? ¿Y si ésto es lo más avanzado que puede ofrecer el sector nuclear, no deberíamos salir corriendo?

He de reconocer que me lo he pasado francamente bien leyendo el artículo. Saca petróleo de donde sólo hay manchas de grasa, porque la realidad es mucho más insulsa y ñoña que la ficción: la construcción del primer reactor EPR europeo sufre un nuevo retraso, esencialmente porque se trata del primero de una nueva gama. Y como cualquier otro primogénito de una estirpe (a uno también se le pega el tono épico, miren ustedes), debe pasar por todas las exigencias maternas y paternas antes de poner los pies en la calle y comenzar su andadura en solitario. Obviamente, las cosas podrían haber salido mucho mejor y no se pueden (ni deben) infravalorar los errores en la planificación. Pero la existencia de retrasos a la hora de licenciar y construir la primera unidad de un nuevo reactor nuclear también sugieren una lectura alternativa: que se están mirando todos los detalles con lupa.

Concluyo con un ejemplo análogo, proveniente de otro sector tecnológico puntero sujeto a una rígida normativa sobre seguridad: la aeronáutica. El europeo Airbus A380 también ha sufrido retrasos en su fabricación y comercialización, algunos de ellos importantes, pero son pocos los que dudan de su éxito comercial.

Ya sé, ya sé: "éxito comercial" no tiene garra suficiente, pero el estilo más periodístico no va conmigo. Lo de "amo y señor de los cielos" se lo dejo a otros.


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