Daniel Cano Ott
Hace unos días advertíamos de la
importante asimetría existente en el mercado eléctrico europeo. Mientras que la estatal EDF
puede comprar sin trabas a la española Iberdrola, lo contrario es ilegal: la primera está blindada por ley. La reacción no se ha hecho esperar: Iberdrola ha denunciado al estado Francés ante la Comisión Europea.
Según publica el diario
El Mundo, Iberdrola espera que la Comisión abra un "
expediente por
imcumplimiento de derecho comunitario a partir de la admisión de la
denuncia" que logre erradicar el proteccionismo económico. La eléctrica española quiere poder competir en igualdad condiciones y tener la oportunidad de realizar un asalto a una parte del capital de EDF. Un David no tan pequeño frente a un protegido Goliat.
La iniciativa es interesante y veremos qué resultados da, pero tal vez avance en la dirección errada. Porque una vez abierta la caja de Pandora de la liberalización, las empresas eléctricas europeas estarán a merced de la entrada de capital exterior. ¿Es ésa la mejor estrategia para el futuro: subastar las joyas de nuestra corona en un mercadillo mundial?
El desplazamiento del centro de gravedad económico hacia Asia es evidente, y sólo es cuestión de tiempo que China consolide su posición como la primera potencia económica. Tal vez antes de lo que sospechamos. El mantenimiento de nuestro nivel de vida tampoco facilita las cosas. Impone unos costes de producción demasiado elevados que no pueden competir con los bajísimos salarios chinos. En ese aspecto la partida está perdida, ya que nunca aceptaremos voluntariamente reducir los logros sociales adquiridos. Nuestra gran oportunidad está en el valor añadido de los productos europeos, en la innovación y el desarrollo de tecnología puntera. Y en eso aún somos líderes, junto a los EEUU.
El sector de la energía europeo es un claro ejemplo. Europa, EEUU y Rusia controlan los desarrollos y las patentes asociadas a la producción eléctrica nuclear. Tenemos mucho que ofrecer en la construcción de reactores, la fabricación de combustible o las tecnologías de reprocesado de residuos radioactivos. Las inversiones en I+D de la Comisión Europea a través del programa EURATOM han sido y son importantísimas. China, a pesar de su potencial económico e industrial, ha tenido que establecer acuerdos con Westinghouse para la construcción de los AP1000. Y no es casualidad que el futuro reactor de fusión termonuclear ITER se esté construyéndo en Francia. ¿Podemos permitirnos el lujo vender lo que tanto ha costado generar? Suena a pan para hoy y hambre para mañana, porque como dice Santa Rita, "lo que se dá no se quita".
Existe una alternativa, aunque los sectores económicos más "liberales" la tildarán de involución. Puedo oir los gritos de "anatema, anatema", pero lo cierto es que Francia ha demostrado con EDF que el modelo de gestión energético estatal es rentable para el país y sus ciudadanos. Alemania también avala la misma línea con E-ON, Italia con ENEL y hay más ejemplos. ¿Por qué la misma estrategia no es viable en España?