Daniel Cano Ott
Según el diario on-line
CRIENGLISH, la red eléctrica china
es deficitaria en 70 MW (Megavatios) y ha sido necesario desconectar 13 redes eléctricas provinciales. El problema está en que China, el principal consumidor mundial de carbón, se está quedando sin reservas porque el suministro es incapaz de cubrir la elevadísima demanda.
China consume diariamente unos 2.1 millones de toneladas de carbón (datos del 20 de enero) para la producción de electricidad y, desde el 10 de enero, sus reservas han descendido de 20 a 17.73 millones de toneladas. La crisis del carbón tiene su origen en el cierre repentino de varias minas hulleras en la provincia de Shanxi: varias decenas de obreros han fallecido en lo que va de año por culpa de deficiencias en la seguridad de los pozos. La interrupción del transporte a causa mal tiempo en la zona no ha hecho sino agravar aún más el problema. La red estatal considera que si las reservas a finales de mes caen por debajo de los 14 millones de toneladas, habrá problemas de suministro.
La cuestión energética es de vital importancia para China. Su gobierno ha estimado que será necesario duplicar la capacidad de generación eléctrica cada década para cubrir las expectativas de creciemiento. En el año 2005,
China produjo 2371000 GW
eh (Gigavatios eléctricos*h) al año, una cifra cási 10 veces superior a los 283 GW
eh de España (nótese que la clave está en la producción per cápita, muy inferior en China y con unas importantes tendencias alcistas).
Por ello, y a pesar de que el carbón seguirá siendo el elemento clave en su sistema de producción, China ha completado ya la construcción y comenzado la operación de ocho reactores nucleares durante los últimos cinco años. Además, otras ocho centrales estarán acopladas a la red eléctrica en los próximos cinco años y existen planes para construir un parque de 80 reactores más.
La energía es ya uno de los bienes más cotizados, y su escasez y costes de generación se harán mucho más patentes en el futuro. Por ello, además de los esfuerzos en reducir su consumo, de ampliar el
mix energético a otras fuentes (renovables) y de realizar importantes inversiones en Investigación y Desarrollo, parece inevitable plantear qué modelo energético queremos para el futuro. Los ciudadanos debemos reflexionar profundamente sobre estas cuestiones y ser conscientes de lo que implica mantener o aumentar nuestro nivel de vida. Estoy convencido de que muchos de nuestros deseos se mostrarán incompatibles entre sí y que pronto deberemos tomar importantes decisiones al respecto.