Daniel Cano Ott
La energía es fundamental para nuestras vidas y apuntala el
funcionamiento de nuestra sociedad. El sector energético ha cambiado
drásticamente durante las últimas décadas y el constante incremento de
la demanda, los precios al alza del petróleo, las incertidumbres sobre
el suministro desde algunas regiones del mundo y los miedos sobre el
calentamiento global presentan desafíos y son motivo de intensos
debates. En un
artículo anterior de esta bitácora, Manuel Fernández comentaba los resultados una encuesta realizada por el diario
El Mundo sobre la energía nuclear. Un amable lector hacía referencia en su comentario al estudio de la Unión Europea sobre los
conocimientos, actitudes y percepciones de los ciudadanos europeos
sobre las cuestiones energéticas. Hoy, día en que se hace público el dato global del IPC en 2007 y se asocia su valor al aumento de precios de los combustibles, resulta de especial interés citar las conclusiones
principales (traducidas del
resumen en inglés) de ese estudio, el
Eurobarómetro sobre las tecnologías energéticas, y averiguar qué piensan los europeos.
Las cuestiones energéticas son consideradas como importantes pero no
aparecen en primer lugar. Los europeos están preocupados por el precio
de la energía y quieren que ésta sea barata.
- Los europeos están más preocupados
por cuestiones que afectan a la vida diaria, el paro (64%), el crimen
(36%) y los sistemas sanitarios (30%), que por la energía (14%).
- Dentro
de las cuestiones energéticas, los europeos le dan importancia a la
reducción del consumo (54%) y a la investigación sobre fuentes de
energía (60%).
- El factor más importante sobre la energía es su
precio. Un tercio de los europeos (33%) han relacionado espontáneamente
la energía con los precios y casi la mitad (45%) consideran que sus
respectivos gobiernos debería considerar como una prioridad en sus
políticas el garantizar precios bajos.
Los ciudadanos
europeos perciben las energías renovables como una gran promesa de
futuro y consideran que la energía nuclear tendrá un papel importante
en el futuro mix energético. - Los ciudadanos europeos son
reacios a aceptar el uso de combustibles fósiles y ven las energías
renovables como algo muy favorable. Respecto a la energía nuclear, el
20% son partidarios, el 36% dicen tener una visión equilibrada, el 37%
son contrarios y el 6% no saben o no contestan.
- Los europeos creen
que dentro de tres décadas habrá un fuerte aumento del uso de energías
renovables, en especial la solar y la eólica. A pesar de la oposición
hacia la energía nuclear, los europeos vaticinan que la energía nuclear también
tendrá un papel importante en el futuro mix energético. La sitúan como
la tercera fuente de energía más utilizada en los próximos 30 años.
- Los
europeos muestran una preferencia por las renovables y por la
financiación directa de la UE a los desarrollos sobre nuevas tecnologías
energéticas que no están implantadas a gran escala (29%) o no hayan sido
descubiertas (23%).
Frente a los desafíos energéticos, los
ciudadanos prefieren un cambio en la estructura energética que potencie
la investigación y el desarrollo y garantice la estabilidad del sector
energético al ahorro energético.- Aunque la reducción del consumo se ve como algo importante en sí misma, priorizan
otras actuaciones cuando se trata de buscar soluciones concretas para
los problemas energéticos. Sólo el 15% considera la reducción del
consumo energético como máxima prioridad y el 20% asignaría fondos a la
investigación sobre el ahorro energético.
Las posibles consecuencias futuras de los problemas energéticos no generan temores profundos entre los europeos.- Los
europeos tienen problemas a la hora de relacionar las cuestiones
energéticas con las situaciones en el futuro. Tal vez se deba por el
lugar que ocupan las cuestiones energéticas en sus vidas cotidianas: la
energía se asocia con cuestiones prácticas y actuales, tales como el
precio y la seguridad en el suministro, que por otro lado son los
aspectos que generan más preocupación. Por ejemplo, el 76% considera
que en los próximos tres años habrá un fuerte aumento en el precio del
gas e interrupciones (47%) en el suministro.
- Los europeos no parecen
temer a los grandes cambios sociales futuros (el racionamiento del
consumo o la imposibilidad de adquirir un coche) como consecuencia de
los problemas energéticos.
- Los europeos son conscientes de los problemas energéticos pero sus conocimientos sobre ellos son vagos.
Los europeos son razonablemente conscientes de las principales
fuentes de energía en sus respectivos países, aunque tienen
dificultades a la hora de ordenar las tres primeras. Infravaloran el gasto asociado al transporte pero lo reconocen como uno de los tres principales sectores de consumo energético. - Los
europeos parecen conscientes de su nivel de dependencia energética: el
61% cree que sus países son muy o completamente dependientes de
importaciones y el 53% opina lo mismo sobre la Unión Europea como
conjunto.
En resumen, los europeos quieren una energía barata y un suministro estable. Su visión sobre los aspectos energéticos parece estar más relacionada
con la vida cotidiana que con los efectos a nivel global (conflictos y
tensiones internacionales). Los europeos apuestan claramente por el uso futuro de las renovables y, aunque existe
una oposición hacia la energía a la energía nuclear (37% en contra
frente al 20% a favor con un 36% que no se define), asumen su uso y
creen que será la tercera fuente de energía dentro de 30
años.
El estudio fue realizado durante el año 2006 y publicado en el 2007. Será interesante ver qué efecto tendrán en la opinión pública los rápidos incrementos experimentados por los precios de los combustibles fósiles y el consenso político (que no científico) sobre la migración hacia un modelo energético con bajas tasas de emisiones de gases invernadero.