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jueves, 10 de enero de 2008

Daniel Cano Ott

En un artículo anterior de esta bitácora alertaba de lo fácil que es manipular a los ciudadanos mediante estrategias puramente mediáticas. Hoy he encontrado un ejemplo un poco más delicado: la manipulación, que no educación, de niños y jóvenes.

Greenpeace (*), a través de un videojuego con una estética más que dudosa, alecciona a los sectores más jóvenes de la población sobre los peligros de la energía nuclear. No es mi intención debatir sobre el trasfondo de la cuestión en este breve artículo, pero sí sobre la forma empleada.

Uno de los objetivos de la educación, e imagino que muchos de ustedes coincidirán conmigo en ese aspecto, es el de formar a personas con capacidad de discernimiento y crítica, escépticas ante las afirmaciones sin justificación. Ayudar a los jóvenes a desarrollar tales facetas a una temprana edad es clave, y son muchos los mecanismos elegibles: libros, comics, tebeos, programas de radio y TV, películas, series de dibujos animados o los videojuegos, entre otros. No hay que demonizar al mensajero, sino analizar el mensaje que porta.

La metodología elegida por Greenpeace no ha sido la de la explicación razonada, sino la del torpedo directo al subconsciente a través del juego de los marcianitos nucleares. Les recomiendo que echen un vistazo al juego de Greenpeace y reflexionen si considerarían adecuado que se explicaran de la misma manera las cuestiones sobre política, religión, filosofía, ética o ciencia en nuestras escuelas.

¿Es eso lo que buscamos para el futuro? ¿Una sociedad con pensamiento único, que niega el debate racional y prefiere adoctrinar a sus componentes a una temprana edad? Creo que Greenpeace, una vez más, se equivoca de cabo a rabo en la forma de comunicar y de expresar sus ideas. Prestaría un mejor servicio a la sociedad si sus tesis, en mi opinión muy valiosas en su mayoría, fuesen diseminadas de una manera menos agresiva y burda.

Terminaré mi breve comentario con una cita del libro "El mundo y sus demonios" de Carl Sagan (1934 - 1996), astrofísico, divulgador y pensador al que muchos recordarán por la maravillosa serie de televisión Cosmos. Les animo a que la lean y saquen sus propias conclusiones.

"El escepticismo tiene por función ser peligroso. Es un desafío a las instituciones establecidas. Si enseñamos a todo el mundo, incluyendo por ejemplo a los estudiantes de educación secundaria, unos hábitos de pensamiento escéptico, probablemente no limitarán su escepticismo a los ovnis, los anuncios de aspirinas y los profetas canalizados de 35.000 años. Quizá empezarán a hacer preguntas importantes sobre las instituciones económicas, sociales, políticas o religiosas. Quizá desafiarán las opiniones de los que están en el poder."

(*) No ha sido posibe confirmar la autoría del juego. Sin embargo, aparece el símbolo de Greenpeace en sus diversas pantallas y el enlace apunta hacia la página de la organización.

9:12 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (6)