Enviado el domingo, 30 de diciembre de 2007 13:55
Daniel Cano Ott
Científicos japoneses de la empresa TOSHIBA han desarrollado un pequeño reactor nuclear autónomo de 6 metros de altura, 2 metros de lado y 200 kW eléctricos de potencia.
Originalmente concebido para las bases lunares, su verstalidad, reducido
tamaño y funcionamiento automático lo convierten en un sistema de
suministro muy interesante para comunidades remotas y aisladas de la
red eléctrica. El minirreactor se instala bajo tierra y no precisa de complicados sistemas de control. Puede permanecer en funcionamiento durante varias décadas y produciría energía a un coste de 5 - 10 centavos de dólar por kW*h, lo que se corresponde con el precio medio del kW*h en EEUU. El reactor se autorregula gracias a unos conductos de gas inerte y de litio-6 líquido, un potente absorbente neutrónico, acoplados al núcleo. Cuando el reactor sube de temperatura, el litio se expande frente al gas y penetra en el núcleo, absorbiendo más neutrones y ralentizando la reacción en cadena. En cuanto el reactor baja de potencia, el litio vuelve a su posición inicial y la reacción en cadena continúa.
De momento, parece tratarse más de una curiosidad
tecnológica que de una realidad implantable a gran escala. Habrá que ver cómo reaccionan los diferentes organismos reguladores en cada país a la hora de licenciar tales minirreactores. Además, el éxito de la implantación de un sistema semejante depende de su aceptación pública. Conociendo el rechazo que importantes sectores de la población profesan hacia las centrales nucleares de potencia, no parece muy verosimil que los minirreactores tengan una aceptación mejor a corto plazo.
Sin embargo, conviene permanecer a la escucha. La opinión pública
puede cambiar algún día su opinión sobre la energía nuclear, como ya lo ha hecho en algunos paises, y comenzar a valorar sus numerosos aspectos positivos. El
cada vez más complicado sector energético puede hacer aflorar muchas verdades políticamente incorrectas.