Daniel Cano Ott
Corea del Sur ha inaugurado KSTAR, su reactor experimental de fusión termonuclear de tipo
tokamak totalmente superconductor. Está localizado en Daejon, a 160 km al sur de Seúl, y ha costado 3000 millones de dólares. Ha sido financiado por el Instituto Nacional de Fusión coreano (
NFRI), el Instituto Coreano de Energía Atómica (
KAERI) y la
Universidad de Pohang.

Fotografía del interior de KSTAR.
Según Jae In Shin, presidente del NFRI, KSTAR es la pieza central del gobierno para situar los esfuerzos coreanos en investigación y desarrollo en primera línea de la ciencia y tecnología de fusión nuclear.
Corea del Sur es un país con algunas características similares a las de España:
- una población de 48 millones de habitantes frente a los 45 millones en España.
- un producto interior bruto (PIB) de 890.000 millones de dólares USA frente a los 1224.000 millones de España.
- es la decimosegunda economía mundial, mientras que España ocupa el octavo puesto.
- tiene una potencia eléctrica instalada de 62 GWe (datos 2005), frente a los 74 GWe (datos 2005) en España.
- el 47% de la energía eléctrica consumida en Corea es de origen nuclear (20 reactores), frente al 27% en España (8 reactores).
Sin embargo, hay un aspecto en el que Corea del Sur destaca notablemente: las inversiones en investigación y el desarrollo (I+D). El gobierno surcoreano invierte un 3% del PIB en I+D, casi el triple del escaso 1.12% en España, a pesar de los notables esfuerzos realizados durante los últimos años. No es pues de extrañar que el país asiático pueda financiar y construir instalaciones experimentales punteras como KSTAR.
Como dato adicional, la media europea de inversión en I+D es del 1.8% del PIB. En el artículo de la bitácora
de Madrid a Europa se discute el
informe de
la Unión Europea (11 de junio de 2007) que advierte de un serio riesgo de estancamiento si no se aumentan las inversiones en I+D. Nuestro país no queda muy bien parado. Se sitúa por detrás países como la República Checa, Irlanda, Eslovenia o Croacia y levemente por encima de Italia, Hungria, Estonia y Portugal.
España ya participa en grandes proyectos internacionales, pero su asignatura pendiente es
dar el salto a nivel nacional y reducir el importante déficit de
grandes infraestructuras e instalaciones. La ciencia y la tecnología, además de ser valores sin fronteras,
son también recursos económicos y estratégicos nacionales cuando se
potencian adecuadamente. Ésto es algo bien sabido en los países
desarrollados de nuestro entorno, y somos muchos los que desearíamos que España abrazase firmemente tal actitud y abandonase definitivamente el "que inventen ellos".