Daniel Cano Ott
Según informa hoy la agencia
Reuters, la central nuclear de
Kashiwazaki-Kariwa podría permanecer parada hasta un año para que se realicen todas las inspecciones necesarias y garantizar nuevamente la seguridad de operación de la planta. Los expertos han comenzado a analizar si la planta, situada a 19 km del epicentro del terremoto del día 16 de julio, está o no situada en una zona geológicamente más activa de lo estimado a la fecha de su construcción. Independientemente del análisis oficial que conducirá a un informe esclarecedor, ya es posible sacar una conclusión incontestable sobre el incidente: la
Tokyo Electric Power Co (TEPCO) ha realizado una pésima gestión de la información.
El sector nuclear debe hacer gala de un cuidado exquisito en cuestiones como la transparencia y la gestión de la información. El daño mediático que un único incidente puede causar al conjunto es importante, dado que la opinión pública está especialmente sensibilizada. El terremoto de Japón se ha cobrado 10 víctimas mortales, ha causado cerca de 1000 heridos, 5000 desplazados, arrasado 340 edificios y dañado más de 2000. Además, 43000 hogares siguen sin agua corriente, 4000 no tienen electricidad y 25000 permanecen sin gas. Y sin embargo, el centro de atención de casi todos los medios de comunicación es lo que ha sucedido en la centra nuclear, sin haberse desatado alarma radiológica alguna ni detecarse niveles de radiación fuera de la central.
Los datos aportados por entregas, corregidos a posteriori y las listas incrementales de incidentes poco ayudan a esclarecer los hechos y minan la confianza en los resultados finales, cuando estos estén disponibles. TEPCO ha cometido un grave error y, desgraciadamente, no va a ser la única en sufrir sus consecuencias. La confianza es algo que cuesta mucho ganar y se puede perder en un instante.