Daniel Cano Ott
Esta es la noticia que daba el 16 de julio de 2007 el diario
El País sobre el terremoto acaecido en Japón:
"Un reactor nuclear de Japón ha sufrido una fuga de agua con material radiactivo tras el terremoto que sacudió esta mañana el noreste del país según informan los medios locales citando a la compañía que opera la central. Hasta el momento, siete personas han muerto y más de 1000 han resultado heridas tras el seísmo de magnitud 6,8 en la escala de Richter según el último balance ofrecido por la cadena de televisión NHK. Con cuatro horas de diferencia, varias réplicas, de 5,6 de magnitud máxima, han agravado la situación. A las 16.15 (hora peninsular española) se ha registrado un nuevo temblor de 6,6 de magnitud en la región de Niigata, según ha informado la Agencia meteorológica.
De acuerdo con la cadena NHK, el agua que se ha filtrado de la central ha llegado al Mar de Japón, pero el nivel de radiactividad está por debajo de los niveles de seguridad y no plantea ningún peligro al medio ambiente..."Primero un incidente nuclear sin cuantificar. Inmediatamente pasamos a leer un trágico balance siete víctimas mortales y más de mil heridos. Se agrava el desastre con otros seísmos de magnitud inferior, para concluir con la mención de que el escape radioactivo ha llegado al mar y que tal vez sea inocuo.
Ahora una narración de los hechos un tanto diferente, realizada con
la información un día después del terremoto.
El 16 de Julio de 2007 se produjeron varios terremotos en Japón. El más intenso llegó a un valor 6.8 en la escala Richter. A la fecha de la noticia publicada en el diario El País, se habían cuantificado ya seis muertos y más de mil heridos. Todos debidos al terremoto y sin relación con accidente nuclear alguno.
En lo que respecta a la central nuclear de
Kashiwazaki-Kariwa, el complejo más grande del mundo con 7 reactores, los sistemas de seguridad actuaron correctamente. Las unidades 3, 4 y 7 estaban en operación al comienzo del terremoto y se apagaron automáticamente, que es para lo que están diseñadas. Las unidades 1, 2, 5 y 6 ya estaban apagadas por un proceso de inspección rutinaria.
El incidente nuclear al que hace referencia la noticia consistió en un vertido de agua de la piscina que contiene el combustible gastado a un tanque adyacente.
El terremoto ha provocado que unos 1350 litros de agua (de entre varios millones) pasasen de la piscina a un tanque adyacente y fuesen bombeados al mar a través de los sistemas de evacuación de aguas. Según el informe y las medidas realizadas in situ, la actividad de
los 1350 litros de agua era de 68 kBq (68000
bequerelios = desintegraciones por
segundo), lo que se traduce en menos de 0.05
Bq por gramo.
¿Es ésta
una cifra elevada? ¿baja? Comparemosla con otra para ver de qué estamos
hablando. El fondo de radiación natural tiene varias componentes, y una de ellas (no la más intensa) es debida al radioisótopo Potasio-40. Pues bien, la
actividad natural del Potasio-40 (en sus casas, oficinas,
paseando por la calle) se estima que
varía entre 0.037 y 1.1 Bq/g. Los
1350 litros de agua disueltos en un mar entero tenían una actividad comparable al límite inferior radiación del Potasio-40 en el ambiente (
leer la nota al final del artículo).
Las centrales nucleares
están diseñadas para aguantar los terremotos y han resistido seísmos aún más intensos que los del día 16. El 17 de enero de 1995 se produjo en Kobe un terremoto de 7.2 y ninguna de las centrales en un radio de 200 kms alrededor del epicentro sufrió daño alguno. En la zona de Hamaoka, cerca de Tokai, las plantas se diseñan para resistir seísmos de 8.5. Y no sólo en Japón. El 21 de septiembre de 1999 se produjo un terremoto de 7.3 en Taiwan central que causó la parada automática de tres reactores nucleares (Chinshan y Kuonsheng). Los reactores volvían a estar en operación dos días después del seísmo. En el vídeo emitido por
Euronews puede compararse el estado de los edificios del complejo con lo sucedido a una casas de madera.
Otros incidentes menores en la central por culpa del terremoto de Japón han sido el incendio de un transformador en la parte eléctrica y no nuclear del complejo y la caída de unas 100 cajas (dos de ellas abiertas) con
residuos de baja actividad: elementos como guantes, ropa protectora, equipo de laboratorio de plástico y vidrio, piezas mecánicas y herramientas, filtros y resinas de purificación o jeringas hipodérmicas que han entrado en contacto con material radioactivo en alguna ocasión. Como dato, cualquier hospital es también un foco productor de residuos radioactivos de baja actividad.
En resumen, que según la información disponible hasta el momento, el trágico terremoto de Japón ha tenido consecuencias muy reducidas (aunque no nulas) sobre las instalaciones nucleares de
Kashiwazaki-Kariwa:
- se han vertido al mar 1350 litros con niveles de radiación muy bajos, inferiores al fondo natural.
- se ha quemado un transformador fuera del complejo nuclear.
- se han caído al suelo cien cajas con residuos de baja actividad (filtros y resinas, guantes, ropa...)
Si se confirman los datos, el impacto del terremoto sobre
Kashiwazaki-Kariwa puede considerarse una exitosa demostración de las estrictas medidas de seguridad aplicadas al diseño de las centrales nucleares.
NotaÉsta es una discusión simplificada. La magnitud relevante para calcular el daño biológico producido por la radiación
no es la actividad, sino la
dosis, aunque ambas estén relacionadas:
para una misma fuente, mayor actividad implica mayor dosis. A la fecha de preparación de este artículo no se han encontrado datos sobre dosis y sí sobre actividad, por lo que las cifras relativas sobre el Potasio y el agua contaminada podrían ser diferentes. Se han utilizado los datos de actividad del potasio para ilustrar los niveles comparables de la radiación natural y artificial.
Nota añadida 18 de Julio de 2007 a las 11:57 GMT+1. La información aquí citada proviene de diversas fuentes como la Tokyo Electric Power Co. (TEPCO) y el Japan Atomic Industrial Forum (JAIF), a través de un artículo publicado en la
bitácora del
Nuclear Energy Institute. En cuanto esté disponible añadiremos las conclusiones del informe oficial de la OIEA (
IAEA) sobre el incidente.
Nota añadida el 18 de Julio de 2007 a las 22:50 GMT+1. Según la información distribuida hoy por
Europapress (pendiente de ser contrastada), TEPCO corrige sus cifras iniciales:
- El agua vertida tenía una actividad de 100 kBq en vez de los 68 kBq mencionados inicialmente, lo que supone una actividad específica de 0.075 Bq/g, aún por debajo de los límites de radiación natural.
- El número de cajas (tambores) con residuos de baja actividad volcadas en un almacén de la central es de 400 en vez de 100.
La central permancerá apagada por un periodo indefinido, hasta que las inspecciones oficiales garanticen el perfecto estado de todas las instalaciones.
Mohamed ElBaradei, director de la OIEA, ha ofrecido la ayuda de expertos para ayudar en las labores de inspección. Además, ha solicitado al gobierno de Japón que lleve a cabo una investigación transparente y exhaustiva
de lo sucedido para ver si se pueden sacar lecciones que aplicar a
otras centrales nucleares en el mundo. "Esto no significa que la estructura del reactor o
el sistema haya resultado dañado", afirmó ElBaradei. "Espero y confío
en que Japón será plenamente transparente en su investigación del
accidente", añadió. El portavoz del gobierno japonés, Yasuhisa Shiozaki, ha instado a
TEPCO a ser más "honesta" y "rápida" en informar de los problemas,
especialmente aquellos que podrían tener un impacto en la población.
Con los datos actuales, las conclusiones del análisis siguen siendo las mismas: la radioactividad vertida sigue siendo ridículamente pequeña y no se ha liberado radioactividad fuera de las instalaciones nucleares. Sin embargo, la gestión informativa que está realizando TEPCO es claramente reprobable y necesariamente mejorable para garantizar la credibilidad de futuros comunicados. Esperaremos
a las conclusiones del informe oficial de la OIEA.
Nota añadida el 19 de Julio de 2007 a las 22:28 GMT+1. Enlaces de interés relacionados con la noticia: