El 12 de julio de 1997, el terrorista etarra
Javier García Gaztelu, alias Txapote, disparó dos veces en la cabeza a
Miguel Ángel Blanco, que
moría a las 3 de la madrugada del día siguiente. Hoy, 13 de julio de 1997, se cumple el décimo aniversario de su muerte. Esta reseña pretende ser un homenaje a todas
las víctimas de actos terroristas y, en particular, a las víctimas de
ETA asociadas a la construcción de la central nuclear de Lemóniz. Si
recuerdo sus nombres no es porque los considere más importantes que
otros, sino porque me ha tocado conocer su historia más de cerca. En un
día como el de hoy, dejaré de lado cualquier análisis y me limitaré a
narrar los hechos desnudos. Que cada uno de ustedes ejerza su libertad,
reflexione sobre los datos y saque sus propias conclusiones.
Iberduero (la actual
Iberdrola) comenzó la construcción de la
central nuclear de Lemóniz
(Vizcaya) en 1972. La obra se convirtió rápidamente en una causa
política, a la que los asesinos de ETA no tardaron en sumarse. Los
atentados comenzaron el 18 de diciembre de 1977, con un ataque repelido
por la Guardia Civil contra el puesto de vigilancia de las obras. El
etarra Daniel Álvarez Peña recibió heridas fatales durante el atentado y murió un mes
después. El 17 de marzo de 1978, ETA mató con una bomba a
Andrés Guerra y Alberto Negro
e hirió a otros dos de sus compañeros, todos ellos obreros de la
construcción. El 3 de Junio de 1979, durante la Jornada Internacional
contra la Energía Nuclear, murió la ecologista Gladys del Estal a
consecuencia de un disparo realizado durante una carga policial. El
guardia civil responsable fue
condenado a 18 meses de prisión. El 13 de Junio de 1979, ETA volvió a matar con una segunda bomba a
Ángel Baños, otro obrero de la construcción de Lemóniz.
El 29 de enero de 1981, ETA secuestró a
José María Ryan,
ingeniero jefe del proyecto. ETA dio un plazo de una semana para
demoler la central y amenazó con asesinar al secuestrado si no se
cumplían sus exigencias. Una gran manifestación en Bilbao solicitó la
liberación del ingeniero, pero no tuvo efecto alguno. El plazo del
ultimátum venció y ETA asesinó a
José María Ryan el 6 de febrero de 1981. El paralelismo con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco es evidente.
La
construcción de la central sufrió un parón hasta la transferencia al
gobierno autonómico del País Vasco de las competencias en materia de
energía. El gobierno autonómico relanzó el proyecto a través de la
creación de una sociedad mixta, pública y privada, que lograse acabar
las obras y gestionar la central. El 5 de mayo de 1982, ETA asesinó al
director de esta sociedad, el ingeniero
Ángel Pascual Múgica.
La última víctima de ETA asociada a Lemóniz fue un niño, Alberto
Muñagorri, que perdió la pierna izquierda y el ojo derecho en 1982 tras
dar una patada a un paquete bomba, colocado en la puerta de un almacén
de Iberduero en Rentería (Guipúzcoa).
Recomiendo a los lectores que quieran saber más sobre la historia de Lemóniz que consulten el
excelente artículo de la Wikipedia, una de las fuentes utilizadas para esta reseña.
Epílogo
En 1984, el gobierno español decidió paralizar la central con el
primero de los dos reactores terminado y listo para ser cargado con
combustible. Tras 27 años de abandono, los terrenos de Lemóniz
albergarán finalmente una
planta de ciclo combinado
y una instalación complementaria. En estos momentos se especula con una
piscifactoría (fuente: edición impresa del diario DEIA del 9 de julio
de 2007) que aprovecharía la piscina de la central y las excelentes
condiciones marinas de la zona.