Daniel Cano Ott
Es correcto afirmar que ningún colectivo humano está libre de defectos y que los cientítficos tampoco somos inmunes a la ignorancia, soberbia, arrogancia y otras miserias. Sin embargo, no estoy de acuerdo con otras de las conclusiones del artículo
La Objetividad de los Científicos: "Los apologetas". Pudiera parecer ésta una respuesta pavloviana al estímulo de la palabra "nuclear" inmersa en el texto. Sin embargo, obedece a un razonamiento algo menos instintivo y que me atreveré a formular, aún a riesgo de que me llamen "paleto" (espero que cariñosamente): el CO
2 es indispensable para la vida del planeta pero
no es acientífico definirlo como un contaminante. Por si sirve de atenuante, no me gustan las
Spice Girls.
Para ello comienzo con algunas definiciones extraídas del diccionario de la RAE de la lengua:
- contaminar: alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos.
- nocivo: dañoso, pernicioso, perjudicial.
El concepto de
contaminante va pues asociado al de
nocivo, y el segundo puede evolucionar y evoluciona con nuestra comprensión de la naturaleza. Sigo con la popular
Wikipedia, sin pretender atribuirle ninguna posesión de la verdad más allá de lo argumentable:
- contaminación: es la introducción en un medio cualquiera de un contaminante, es decir, la introducción de cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles o no, en el medio inicial.
Desde hace años se especula con la posibilidad de que se esté produciendo un cambio climático y que éste pueda ser además de naturaleza antropogénica (causado por el hombre). Uno de los causas postuladas es la emisión indiscriminada de gases invernadero a la atmósfera: CO2, metano, NO2... A día de hoy, una de las teorías más citadas sostiene que las emisiones de CO2 a la atmósfera pueden inducir cambios en el clima de la tierra en una escala temporal relativamente corta (100 años) y que sus consecuencias pueden ser graves para nosotros. La tierra ya ha pasado anteriormente por periodos con elevadas concentraciones de CO2 en la atmósfera y estos parecieron favorecer la biodiversidad. Pero "bueno para la vida en su conjunto por un periodo de cientos de miles de años" no necesariamente equivale a "bueno para los seres humanos durante los próximos cien". Y eso sin tener en cuenta que somos una especie de homínidos con 6000 millones de individuos que manifiestan un comportamiento territorial y agresivo al sentirse amenazados.
De comprobarse la teoría antropogénica del cambio climático, que parece tener bastantes partidarios dentro del panel intergubernamental de expertos del mismo nombre (
IPCC), no sería del todo descabellado afirmar que "
emitir CO2 a la atmosfera es una práctica nociva para la especie humana" y pasar al
CO2 a la categoría de
contaminante atmosférico al superar ciertas concentraciones. Al igual que algunas sales presentes en el suelo: son esenciales en pequeñas cantidades y
contaminantes si aparecen en dosis mayores.
El lenguaje evoluciona, tanto o más deprisa que el paradigma científico, y no hay por qué escandalizarse si su uso transmite adecuadamente nuevos conceptos.