Enviado el viernes, 22 de junio de 2007 5:18
Manuel Fernández Ordóñez
En esta bitácora hemos abordado un par de veces temas relacionados con la medicina nuclear como la
radioterapia con iones pesados y la
terapia con protones en España. Hoy queremos hablar de otra clase de tratamiento para ciertos tipos de tumores, la braquiterapia.

Edema macular quístico, fuente Hospital Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay"
Tal y como se nos indica en la
Wikipedia, braquiterapia procede del griego brachys que significa "corto". Este término fue acuñado por Forsell en 1931 para diferenciar este tipo de tratamiento de la radioterapia externa, en la que la fuente radiactiva está lejos del volumen a tratar. La braquiterapia, por tanto, consiste en la colocación de fuentes radiactivas dentro del cuerpo, en la proximidad del propio tumor, durante un determinado periodo de tiempo. La utilización de esta técnica permite someter al tumor a una dosis más alta en un área más pequeña en comparación con la radioterapia externa. La braquiterapia puede ser utilizada en diversos tipos de tumores como los de próstata, cervix, cabeza, cuello, ovarios, senos, vesícula, útero, vagina y, recientemente, se ha probado con éxito en tumores oculares.
Leíamos el otro día en
IntraMed que en el hostipal
La Fe de Valencia han comenzado la aplicación de braquiterapia con Iodo-125 para el tratamiento de melanomas de coroides, retinoblastomas y metástasis coroideas. Este tratamiento evita lo que hasta ahora era la única solución con plenas garantías de éxito: la extirpación del ojo. Según el oncólogo Alejandro Tormo, la curación del tumor oscila entre el 80% y el 95% de los casos, según diversos estudios, siendo la supervivencia del paciente a los cinco años del 85%. El Iodo-125, que tiene una vida media de 60 días, se encuentra implantado en una lámina de oro de tal modo que focaliza la radiación hacia la lesión. Esta lámina de oro oscila entre los 10 y los 22 mm, dependiendo del tamaño del tumor y se sutura directamente en la zona de la esclera (la parte blanca del ojo) donde permanecerá cinco días. Durante este tiempo, los pacientes permanecen ingresados y se les cubre los ojos con unas gafas plomadas para evitar radiaciones a sus visitas.
Esta es una aplicación más de la tecnología nuclear al uso terapéutico, que sin duda contribuye a mejorar el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes que sufren este tipo de tumores.