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miércoles, 20 de junio de 2007

Daniel Cano Ott

Hace unos días mencionábamos que China ha apostado fuerte por la energía nuclear porque tiene una dependencia feroz del carbón. El mapa de contaminación por NO2 publicado en el cuaderno de bitácora estelar es un ejemplo gráfico del problema. Pues bien, hoy la prensa australiana anunciaba que China ha logrado el dudoso honor de situarse en el puesto número 1 de la lista de emisores de gases invernadero.

China se resiste a cumplir las demandas internacionales porque limitar sus emisiones afectaría notablemente a su crecimiento económico. Beijing responde además (y no sin cierta razón) que el cambio climático ha sido causado por los países industrializados, y que por tanto son ellos (nosotros) los que deben resolver el problema en primera instancia. Las expectativas situaban en el año 2010 el momento en el que China superara a EEUU en emisiones. Sin embargo, han resultado ser demasiado optimistas: ya ha sucedido. Mientras tanto, algunos líderes mundiales se empeñan afanosamente en renovar el protocolo de Kyoto, que expira en el 2012, y adherir a EEUU y China al nuevo pacto.

¿Creen ustedes que lo lograrán? No contesten, por favor, no contesten, que me temo saber cuál será su respuesta...


18:26 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (4)

Daniel Cano Ott

En muchos medios de comunicación se ha dicho reiteradamente que los transportes nucleares son peligrosos y susceptibles de sufrir muchos accidentes. No hay actividad exenta de riesgo, pero cuando éste se minimiza, cuantifica y cataloga como muy bajo, podemos afirmar que la actividad es segura. Y eso es lo que sucede con los transportes de material radioactivo. En un artículo anterior mostrábamos la resistencia del edificio de contención de un reactor nuclear occidental. En el siguiente vídeo podemos ver las duras pruebas a las que se somete un contenedor de transporte de material radioactivo.

En la primera parte del vídeo vemos lo que sucedió cuando un prototipo de contenedor se arrojó desde una grúa de transporte sobre su punto más debil: la puerta. El contenedor estaba lleno de agua (líquida) y hubo una pequeña fuga. A pesar de que los residuos se transportan de manera sólida, el contenedor fue rediseñado para superar la prueba. En la segunda parte del vídeo se simuló un accidente tipificado como uno de los peores posibles: un tren a toda marcha colisiona con un contenedor de material radioactivo puesto sobre la vía, que supuestamente ha quedado allí tras un accidente anterior de ferrocarril. El contenedor estaba colocado para que el tren impactase sobre el punto más debil: una junta. Es el peor escenario posible, y el contenedor se mantuvo estanco tras la espectacular colisión.

Vídeo que muestra cuatro de las múltiples pruebas de seguridad a las que se somete a un contenedor de transporte de material radioactivo.

En la tercera parte del vídeo podemos ver cómo otro tren, esta vez propulsado con cohetes para adquirir mayor aceleración, con un contenedor encima fue lanzado contra un muro de hormigón. El tren quedó destrozado, pero el contenedor preservó de nuevo su integridad. En la cuarta parte del vídeo, el contenedor se introdujo en una piscina de combustible para aviación en llamas (como el que incendió las torres gemelas) y fue sometido a un fuego de 800 °C durante 90 minutos. De nuevo, el contenedor preservó su integridad.

Ésto es lo que en el entorno nuclear se denomina minimizar el riesgo asociado a un transporte para poder calificarlo de seguro.

3:11 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (31)