Daniel Cano-Ott
¿Quién dijo que "
lo que no mata, engorda"? Pues con los hongos ricos en melanina parece haber acertado de pleno: "comen" radiación. Científicos del
Albert Einstein College of Medicine de la universidad de Yeshiva (Nueva York, EEUU) han encontrado evidencias de un talento oculto de los hongos: la habilidad de utilizar las
radiaciones ionizantes para sintentizar comida y estimular el crecimiento.
Hongos negros desecados, aptos para el consumo humano (de una especie distinta a los utilizados en el estudio que cita este artículo).
En un
artículo de esta bitácora citábamos que la radiación, en dosis moderadas, es inocua e incluso puede que beneficiosa para el ser humano y otros organismos. En esta última línea, el
Dr. Arturo Casadevall, responsable de microbilogía e inmunología en el
Albert Einstein College de medicina, y su equipo han publicado en
PLoS ONE (un medio libre y gratuito de publicación de resultados científicos) un interesante
artículo sobre los efectos de la radiación en hongos. Su conclusión no puede ser más sorprendente: las células melanizadas de hongos expuestas a radiaciones ionizantes (de una fuente de
137Cs) crecen más deprisa que las carentes de
melanina.
La explicación propuesta es análoga al mecanismo de la fotosíntesis: así como el pigmento
clorofila es capaz de transformar la luz solar en la energía química que permite vivir y crecer a las plantas, las investigaciones sugieren que la melanina aprovecha las radiaciones ionizantes para beneficio de los hongos que la contienen.
La investigación comenzó hace cinco años, cuando el Dr. Casadevall leyó en la web que un robot regresó de una inspección del accidentado y altamente radioactivo reactor 4 de la central de Chernobyl con muestras de hongos negros, ricos en melanina, que crecían en las paredes del reactor. Lo consideró muy interesante e inició una serie de conversaciones con sus colegas sobre la posibilidad de que tales hongos estuviesen utilizando la radiación como fuente de energía.
Las especulaciones sobre posibles aplicaciones de los resultados del trabajo no se han hecho esperar. La radiación está presente en todas partes, incluido el espacio exterior. Los hongos podrían convertirse en una fuente inagotable de alimento para misiones espaciales tripuladas de larga duración o para la colonización de la luna, Marte y otros planetas.