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miércoles, 13 de junio de 2007

Daniel Cano-Ott

No son rayos, sino un tipo de radiación del espacio exterior formada por partículas subatómicas que impactan contra nuestra atmósfera a elevada energía. Contribuyen con un 10% a la dosis media por radiación que recibe un ser humano.

Fueron descubiertos por el físico Victor Franz Hess en el año 1912, lo que le valió el premio Nobel de física en 1936. Hess y sus colaboradores comprobaron que la conductividad eléctrica de la atmósfera terrestre se debe a la ionización y que ésta aumenta con la altitud. Concluyeron que la ionización se debe a radiación procedente del espacio exterior, formada fundamentalmente partículas cargadas desviadas por el campo magnético terrestre.


Impacto de un rayo cósmico sobre la atrmósfera de la tierra.

Los rayos cósmicos están formados por partículas cargadas: el 90% son protones, el 9% partículas alfa y un 1% partículas más pesadas. Debido a su naturaleza eléctrica, son deflectadas por los campos magnéticos (terrestre, solar, galáctico...) y por tanto es difícil reconstruir su origen. Llegan a la tierra con un amplio espectro de energía que se extiende sobre más de 14 órdenes de magnitud (un rango de 14 décadas).


Espectro de energía de los rayos cósmicos que llegan a la tierra (crédito Grupo de Altas Energías de la UCM). El eje horizontal representa la energía de los rayos cósmicos en gigaelectronovoltios (GeV) y está en escala logarítmica. El eje vertical representa la cantidad de rayos cósmicos que llegan por metro cuadrado en un segundo por unidad de ángulo sólido. Nótese cómo la cantidad de rayos cósmicos que nos llegan disminuye drásticamente a medida que aumenta la energía de los mismos.

Su origen es muy diverso: el sol, otras estrellas u objetos mucho más exóticos como explosiones supernova y sus remanentes (estrellas de neutrones y agujerons negros), radiogalaxias y núcleos activos de galaxias. Cuando provienen del espacio extrasolar se les denomina primarios, y a los productos de la colisión de los rayos primarios se les denomina secundarios. Los rayos cósmicos se clasifican en tres tipos:
  • Rayos cósmicos solares (RCS), provenientes de las protuberancias solares y eyecciones de masa de la corona solar al medio interplanetario. Los rayos cósmicos solares están formados por protones (90%), partículas alfa (9%) y núcleos más pesados (1%). Sus energías pueden alcanzar hasta  hasta centenas  de MeV (1 MeV = 1 millón de electronvoltios) por nucleón.
  • Rayos cósmicos galácticos (RCG). Se producen muy lejos del sistema solar y son los que habitualmente se entienden por "rayos cósmicos". Alcanzan energías fabulosas y su origen es un enigma apasionante. Ocasionalmente, con una frecuencia de un suceso por kilómetro cuadrado y por siglo, se detecta alguno con energías de 1020 eV. No se tiene expliacación para un fenómeno tan energético, aunque entrando en el terreno de la conjetura podrían ser atribuibles a ondas de choque durante una explosión supernova.
  • Rayos cósmicos anómalos (RCA). Se denominan así porque su composición no sigue las abundancias naturales predichas para los diferentes isótopos: contienen más helio (partículas alfa) que protones y más oxígeno que carbono. Su origen más probable son átomos neutros en el medio interestelar más allá de la heliopausa que migran hacia la heliosfera, son ionizados por la radiación ultravioleta, absorbidos por el viento solar, tranportados de nuevo al la heliosfera exterior y acelerados para de nuevo entrar en la heliosfera.
En los siguientes vídeos podemos ver la simulación de un protón de 1 TeV (teraelectronvoltio = 1012 electronvoltios) y un rayo gamma de de 200 GeV (gigaelectronvoltio = 109 electronvoltios). Pueden descargar más vídeos e incluso un programa para Windows desde la página de Cosmus.

Simulación de la colisión de un protón de 1 TeV contra la atmósfera terrestre.

Simulación de la colisión de un rayo gamma de 200 GeV contra la atmósfera terrestre.

Existen varios grandes proyectos internacionales que se dedican a la detección de rayos cósmicos. De entre todos ellos destaca el observatorio Pierre Auger, sito en Argentina, en el que participan grupos de investigación españoles del Instituto de Física Corpuscular (Valencia), la Universidad Complutense de Madrid, la universidad de Alcalá de Henares, Universidad de Granada y la Universidad de Santiago de Compostela. El objetivo del observatorio Auger es estudiar los rayos cósmicos de energías superiores a los 1018 eV con buena resolución espacial y desvelar algunos de los misterios más insondables del universo: ¿qué son? ¿de dónde vienen? ¿qué los causa?


Mapa de la distribución de detectores que forman el observatorio Pierre Auger en Argentina.

3:24 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (2)