Daniel Cano-Ott
Independientemente del modelo energético que se defienda, con o sin centrales nucleares, el ahorro de energía es una estrategia absolutamente esencial. Una vez más, los debates sobre cómo hacerlo sin que sufra nuestra macroeconomía se eternizan y ralentizan soluciones muy fáciles y no demasiado caras que todos podemos poner en práctica. Quiero aprovechar el
día mundial del medio ambiente para reivindicar el sentido común y animarles a que reemplacen sus viejas bombillas de filamento incandescente por otras de bajo consumo. La migración puede costar entre 30 y 40 euros pero ahorrarán mucho más dinero.

La bombilla incandescente es muy poco eficiente y resulta más cara que la bombilla de bajo consumo.
Las bombillas de bajo consumo, conocidas técnicamente con
lámparas fluorescentes compactas (acrónimo inglés CFL), son indiscutiblemente superiores a las convencionales lámparas incandescentes. El truco está en su eficiencia y larga duración.
- Menor consumo energético. Una CFL consume entre 1/4 y 1/5 de la energía de una bombilla convencional con luminosidad equivalente.
- Mayor eficiencia energética. Una bombilla convencional tiene una eficiencia de un 2%, mientras que una CFL doméstica entre un 7% y 8%. La razón es que trasnforman la energía eléctrica en luz visible de manera más eficiente y generan menos calor (infrarrojos). Son bombillas "frías".
- Larga duración. Las CFL duran hasta 10 veces más que una bombilla normal, lo que equivale a unas 10000 horas de funcionamiento real.

Gama de CFL de varios tamaños y potencias.
Hagan sus propios números (fuente wikipedia) y tengan en cuenta que una bombilla de 75 W equivale a una CFL de 20 W.
Bombilla incandescente: 75 W x 8000 h x 0.063 euros/kWh =
37.8 eurosCFL: 20 W x 8000 h x 0.063 euros/kWh =
10.08 eurosUnidades:
W = vatio (unidad de
potencia)
kW = kilovatio
h = hora
kWh = 1000 vatios por hora (unidad de
energía)
Añadan que la CFL dura más y el resultado es obvio, ¿verdad? Países como Australia ya han anunciado la
prohibición de bombillas convencionales a partir de 2010. Yo cambié hace tiempo las bombillas de mi casa por CFL y les animo a que hagan lo propio. Si aprovechan alguna oferta de un supermercado, saldrá todavía más barato...
PD Como todo en esta vida, también tienen pegas. Las CFL contienen una
pequeña cantidad de mercurio que, liberada al medio ambiente, puede
tener un gran impacto si su implantación es masiva. Esto se resolvería fácilmente montando puntos
y cadenas de reciclaje y se fianaciaría a través de un incremento de tan sólo un
1% en el coste. Es nuestra obligación exigir que así se haga.