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viernes, 01 de junio de 2007

Daniel Cano-Ott

China necesita la tecnología extranjera para renovar su modelo energético y reducir sus emisiones de CO2. Las empresas extranjeras podrán invertir en los proyectos de construcción de centrales nucleares pero no ejercer un control mayoritario sobre las mismas.

La atmósfera es un recurso común. Imagen del Sea Wide Field of View Sensor que muestra una corriente de polución que se extiende desde el interior de China hasta la costa.

En la actualidad, China posee 10 centrales nucleares con una potencia total de 8 GW eléctricos, lo que supone un 2% del total de la energía eléctrica producida. En términos absolutos, China es actualmente el mayor consumidor de carbón del mundo y el segundo emisor de gases de efecto invernadero, por detrás de los EEUU. Para ser justos, esto es consecuencia de su elevada población, porque si se analizan las cifras per capita, la emisión media por habitante es ochenta veces inferior a la de los EEUU. Sin embargo, el problema global es real: la agencia internacional de la energía en París predice que, de mantenerse las tendencias actuales, el incremento de emisiones de gases invernadero de China en 2030 igualará en magnitud al total del resto del mundo industrializado.

China parece haber reaccionado al respecto y planea iniciar la construcción de tres centrales nucleares al año durante los próximos 10 años. Esto le permitirá aumentar su producción eléctrica en 40GWe para el 2020, e incrementar hasta un 4% la fracción de energía eléctrica nuclear sobre el total. Por el momento, China ha apostado por el diseño de reactor Westinghouse AP1000. A través de un contrato marco firmado el 1 de Marzo de 2007, Westinghouse entregará cuatro reactores de agua presurizada (PWR) con tecnología de tercera generación AP1000, dos para la central nuclear de Sanmen y otras dos para la de Haiyang. La apertura del mercado puede ofrecer nuevas oportunidades a otros inversores extranjeros, entre ellos, grupos europeos.

3:58 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (0)