Daniel Cano-Ott
Veamos qué dice el diccionario de la RAE sobre la política...
política: orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.
No
sé qué es lo que pensarán ustedes, pero en mi opinión "la política" y
"las políticas" están cada día más lejos de los intereses del ciudadano
y más cerca de los de unos pocos.
La "Europa de la luz".
En materia de política científica, mi
buen amigo David Barrado publica hoy una entrada en su bitácora sobre
la burocracia asociada a la gestión de proyectos científicos. Les recomiendo que la lean. Si el
ciudadano supiese cuánto tiempo dedica a la investigación un
"investigador", se sorprendería. Sólo diré una cosa y va dedicada a los
más jóvenes: aprovechad vuestro momento porque después, cuando queráis
hacerlo, ya no podréis.En este mensaje quisiera comentar brevemente el último culebrón bursátil que parece llegar a su fin con el despiece de ENDESA.
Nadie en su sano juicio puede negar que el de la energía es un sector
estratégico. Los desarrollos económico y social de un país dependen directamente de disponer de unos sistemas de producción y distribución de
energía eficientes a un coste reducido. Pongan el litro de gasolina a 3
euros y tripliquen el precio del kilovatio y verán si cambia o no
nuestro panorama social. Cuando un país (o nación,
colectividad o como ustedes prefieran llamarlo) pierde el control sobre
sus sectores estratégicos, está dejando en manos de otros la capacidad
de decisión, en definitiva, la capacidad de definir y hacer su propia
política. Los países con voluntad de liderazgo lo tienen
bastante claro. Viajen ustedes por Francia o Alemania, por poner ejemplos cercanos,
y echen un vistazo. Traten de comprar una compañía eléctrica y verán
cuál es la contestación que reciben por parte de sus respectivos
gobiernos, independientemente de su color y credo.D
entro del escenario europeo se suelen esgrimir nobles
argumentos a
favor de la cesión del control político. El proceso de construcción
europea es sin duda hermoso y esperanzador, y nos va mucho en que
llegue a buen puerto. Pero es también un proceso de largas y duras
negociaciones, en las que todos tenemos que ganar y perder algo.
Existen buenos ejemplos en el pasado reciente sobre la trascendencia de
estar bien y fuertemente representados en los diferentes foros de
decisión: de ello dependen los fondos de cohesión, la ubicación de
organismos internacionales y las cuotas agrícolas. En mi humilde
opinión, Europa sólo puede ser construida desde la igualdad y el
respeto hacia los países menos desarrollados económicamente; lo
contrario no será construcción sino fagocitación económica, una mera
perversión mercantilista del ideal de ciudadanía global. En castellano de a pie, "el pez grande comiéndose al chico".
En nuestra realidad española va a ocurrir algo impensable hasta hace poco. ENDESA, una de las principales empresas energéticas y copropietaria de varias centrales nucleares (Alamaraz, Ascó y Vandellós II),
va a pasar a ser controlada (a través de su consejo de administración y
junta de accionistas, obviamente) y repartida entre la alemana E-ON y la italiana y "estatal" ENEL.
Sinceramente, ¿creen que es bueno que el gobierno italiano, a través de
una empresa pública, pueda decidir sobre el precio del kilovatio en
España? ¿Creen que los intereses de una empresa alemana son los mismos
que los de la ciudadanía española? Lo reconozco, soy un escéptico. Sin
querer enjuciar los nobilísimos ideales empresariales además del "yo me
quiero forrar más aún", revindico la necesidad de establecer unos
buenos mecanismos de control que garanticen nuestra soberanía sobre el
futuro. Cuando llegue el momento de perderla, en favor de una gran
Europa, estaré dispuesto a aplaudirla en un referéndum, y no como mero testigo de una OPA.
Ésa es, a mi entender, "la luz" a la que se refirieron algunos ilustrados...