Permitid que haga algunos comentarios sobre las conclusiones preliminares, aunque no tengan una relación literal con el objetivo de esta bitácora electrónica. Considero el tema lo suficientemente importante como para dedicarle unas líneas.
La ciudadanía percibe el retraso de España en materia de investigación científica y tecnológica con respecto al resto de la Unión Europea. Paradójicamente, el incremento del gasto en ciencia y tecnología no es una prioridad: la ciencia aparece en sexto lugar, por detrás de la seguridad ciudadana, el medio ambiente, obras públicas, cultura y justicia. Así pues, aún siendo conscientes de nuestro retraso, nuestra decisión como sociedad parece ser la de perpetuarlo con un ¡que sigan inventando ellos!.
El interés de la población española por la ciencia y la tecnología (2.9 en una escala de 1 a 5) es superado por temas como los deportes (3.1), el cine, arte y medio ambiente (3.3), alimentación y consumo (3.5) y por la medicina y salud (3.6). Los entrevistados admiten dejar las decisiones sobre la ciencia y la tecnología en manos de los expertos (4.1 sobre 5), pero con el necesario control de su uso para proteger la salud y el medio ambiente.
Resulta lógico pensar que el control también se realice por individuos con la necesaria formación técnica: dudo mucho que alguien contrate a un biólogo para inspeccionar las cimentaciones de los edificios o acepte que un economista sea responsable del diseño de un reactor nuclear. Sin embargo, ¿es nuestra sociedad consciente de la necesidad de formar expertos?
Algo menos de la mitad (49%) de los españoles consideran que la investigación es una profesión muy atractiva para los jóvenes. Parece una cifra elevada, pero debe mencionarse que ha bajado significativamente con respecto a la de las dos encuestas anteriores (59%) realizadas en el 2002 y 2004. Aviso: el número de jóvenes brillantes interesados en realizar tesis doctorales va a la baja, y ya se está notando en los centros públicos de investigación y universidades.
Lo que sí parece preocupar a la sociedad española es la medicina y la salud. El 80% de los ciudadanos considera que en un futuro tendría que concentrarse el esfuerzo de investigación en dicho ámbito. Dicho de otra manera, convertir a España en un país de médicos y biólogos. Y es que la de médico es la profesión más valorada con 4.3 sobre 5 puntos y los hospitales están a la cabeza de las instituciones con 4.1.
Habrá que esperar a la edición del informe final, pero tras leer las conclusiones preliminares no puedo evitar sentir preocupación. La humanidad se enfrenta a grandes retos, quizás los más graves hasta el momento: la degradación de la biosfera, la superpoblación, la escasez de recursos naturales, la creciente demanda de energía, las tensiones bélicas emergentes... Todos estos problemas son globales, están interrelacionados y sus soluciones requerirán, entre otras cosas, desarrollos tecnológicos innovadores. Una ciudadanía interesada en los deportes y en crear un país de médicos no parece la más concienciada y preparada para afrontar un futuro incierto.
Asumiendo que es listo el que se anticipa a los problemas, está listo el que es capaz de resolverlos y va listo aquel que los ignora y continúa indiferente, dejadme hacer una pequeña encuesta:
1. ¿Somos listos?
2. ¿Estamos listos?
3. ¿Vamos listos?
Mi conclusión personal es que algo hay que hacer para remediarlo. ¿Y la vuestra?