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domingo, 03 de diciembre de 2006

Daniel Cano Ott

La Comisión de Regulación Nuclear de EEUU (US Nuclear Regulatory Commission) define los cigarrillos como una de las “fuentes de radiación fabricadas por el hombre a las que se ve expuesta la población”.




La causa es simple: los agricultores de los países desarrollados utilizan fertilizantes ricos en fosfatos. Los fosfatos se extraen de la apatita, un mineral rico en radio y todos los productos de su cadena de desintegración, en particular los alfa-radioactivos 210Pb (plomo) y 210Po (polonio). El uso continuado de los fertilizantes permite que los metales radioactivos se fijen en el suelo. Las plantas de tabaco absorben el 210Pb y el 210Po y lo incorporan a sus tejidos. A este proceso hay que añadirle la incorporación de los descendientes del 222Rn (radón) presentes en el aire de la plantación. Las hojas del tabaco tienen “pelos” adherentes por ambas caras que atrapan aerosoles de la atmósfera, entre ellos los ricos en descendientes del radón (de nuevo el 210Po). Según un artículo reciente, un cigarrillo fabricado en EEUU es cinco veces más radioactivo de uno fabricado en la india [1].

El alquitrán presente en el tabaco ayuda a que el polonio quede adherido al epitelio pulmonar, en particular en las bifurcaciones periféricas de los bronquiolos, lo que conduce a dosis de radiación localizadas y por tanto más nocivas que las dispersas. Un emisor alfa como el polonio es apenas nocivo desde el exterior del cuerpo humano: las partículas alfa son detenidas por la piel y no afectan los órganos internos. Sin embargo, si el elemento radioactivo es asimilado, la situación cambia completamente: las partículas alfa emitidas en el interior del cuerpo ya no encuentran barreras muertas naturales y causan un enorme daño a las células vivas circundantes. Algunos científicos sostienen que la elevada tasa de cáncer de pulmón asociada al fumar no es explicable mediante los otros elementos carcinógneos presentes en el tabaco. Por ejemplo, se ha estimado que el benzopireno, el carcinógeno no radiactivo más potente presente en el tabaco, solo explica un 1% de los cánceres de los fumadores. Otra prueba adicional: la orina de fumadores habituales contiene unas seis veces más polonio que la de no fumadores.

Si bien los datos, una vez contrastados, no admiten discusión posible, es mucho más difícil (y probablemente incluso imposible) demostrar la tesis de que la radiación presente en el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón de los fumadores. Nada más lejos de mi intención que entrar en esa polémica sin salida. Mi único objetivo es el de ayudar a que cada uno pueda sacar unas conclusiones formadas sobre los riesgos (para los demás y para sí mismo) asociados al consumo de tabaco.

[1] Kilthau, Gustave F.Radiologic Technology, p217(6) ISSN: 0033-8397

También en esta bitácora
Clasificación de los diferentes tipos de radiación

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