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martes, 29 de abril de 2008

Daniel Cano Ott

Muchas veces me he preguntado a cuánto ascienden las subvenciones que incentivan el desarrollo y uso de cada fuente de energía. No es tarea fácil, porque existen ayudas directas e indirectas que deben ser contabilizadas. Esta mañana el blog de Nuclear Energy Notes ha logrado satisfacer parcialmente mi curiosidad para el caso estadounidense. Reconozco que los datos me han sorprendido...

En EEUU el apoyo a las diferentes fuentes de energía se realiza a través de cuatro vías principales:
  • Pagos directos. Programas federales para el desarrollo industrial que conducen a pagos directos a la industria.
  • Exención de impuestos para empresas o personas que tomen acciones de interés público que afecten a la producción, el consumo o el ahorro de energía.
  • Investigación y Desarrollo (I+D) a través de programas federales sobre tecnologías de producción, conversión y uso final de la energía que, en caso de desarrollarse satisfactoriamente, podrían beneficiar la producción y los precios futuros.
  • Programas federales específicos sobre la electricidad que afectan a consumidores y regiones singulares del país.
En la gráfica 1 podemos ver la distribución de subvenciones durante el año 2007 para cada tipo de energía y desglosadas por concepto.


Gráfica 1. Subvenciones del gobierno de EEUU (en millones de dólares) a la energía durante el año 2007.

Puede observarse como los destinatarios mejor parados son las energías renovables, los usuarios y regiones singulares y el carbón refinado. Sin embargo, cuando miramos los números por unidad de energía producida en la gráfica 2, las diferencias se vuelven más claras y destapan alguna sorpresa.


Gráfica 2. Subvención por unidad de energía producida (dólares por MWh).

Si bien la energía solar y la eólica sobresalen claramente con sus 24.34 $/MWh  y 23.37 $/MWh, es el carbón refinado el que recibe más apoyo con sus casi 30 $/MWh. La nuclear, tal y como me esperaba, está mucho menos subvencionada, con sólo 1.59 $/MWh.

Los datos me han sorprendido porque hubiese apostado por las renovables sin dudarlo. Sin embargo, a la luz de los hechos y tras pensarlo friamente, hasta resulta lógico. El 49% de la electricidad en EEUU se genera con carbón, por lo que en el paquete de medidas del gobierno para frenar las emisiones y la contaminación producida por las centrales térmicas (subvencionar las renovables, avalar los créditos para la construcción de centrales nucleares...), está la de fomentar el uso de un carbón menos contaminante.

A pesar de haberlo intentado, no he logrado averiguar todavía cuál es la situación en España. Puede que no sea tan complicado, pero el amigo Google prefiere sacar a la luz los datos de relevancia para el mundo anglosajón y dejar de lado al emergente mundo de habla hispana. Habrá que seguir buscando...

4:12 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (3)

jueves, 24 de abril de 2008

Estimados lectores,

nos complace comunicaros que tendremos la oportunidad de romper el anonimato cibernético y comunicarnos directamente con vosotros en la IX Feria Madrid es Ciencia.



Estáis todos cordialmente invitados a asistir al ciclo de conferencias Jorge Juan sobre energía: "Energía nuclear: ¿ángel o demonio?".
Lugar y hora: auditorio del pabellón 12 de IFEMA a las 12:00 horas del domingo 27 de Abril.

Esperamos poder veros por la feria y tener un contacto más cercano. Un cordial saludo,

Ciencia y Tecnología Nuclear

17:28 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (4)

lunes, 14 de abril de 2008

Manuel Fernández Ordóñez

Comentábamos el otro día que la Ley de creación del Consejo de Seguridad Nuclear establecía a éste como el único organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica. En modo alguno me debería corresponder a mí romper una lanza en favor del CSN, ya que como institución del Estado que vela por la seguridad de todos los españoles, dentro del rol democrático debería ser respetado por todos los ciudadanos, como lo deben ser otras instituciones del Estado como por ejemplo las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Tribunal Constitucional o el Tribunal Supremo. Cada vez que en una central nuclear, sin embargo, hay un suceso notificable, comenzamos a escuchar la letanía irracional de un mensaje que por falaz, además de interminablemente reiterativo, ha pasado a formar ya parte inherente de la exégesis medioambientalista de algunos grupos.

Debido al incidente en la central de Ascó (repetiremos una y mil veces, si es necesario, sin riesgo alguno para los trabajadores de la central, población y medioambiente) hemos vuelto a escuchar la impertérrita soflama argumental basada fundamentalmente en dos líneas claramente diferenciados: por un lado que el CSN es un estamento ocultista que se encarga de esconder aquella información que, de caer en las manos adecuadas (y las manos adecuadas por supuesto son las de ciertas asociaciones ecologistas) supondría, sin ningún género de duda, el cierre inmediato de las centrales nucleares españolas. Por otra parte, esas mismas asociaciones, acusan al Consejo de Seguridad Nuclear de connivencia con la industria nuclear porque algunos de los Consejeros del mismo, incluso fíjense ustedes el despropósito, hasta algún ex-Presidente, han trabajado en la industria nuclear.

Analicemos estos dos supuestos desde el punto de vista legal. Entiendo que las leyes tal vez no interesen demasiado, por aquello de "no dejes que la realidad te impida predicar el catastrofismo". Pero desafortunadamente para algunos, la generación de energía nuclear se halla inmersa en un marco legal claramente establecido, como comentaremos en lo que sigue. Me gustaría reiterar un vez más, aún a riesgo de ser pesado, que la Ley 33/2007 de 7 de noviembre que modifica la Ley 15/1980 establece en su artículo 12: "El derecho de acceso a la información y participación del público en relación a las competencias del Consejo referidas a la seguridad nuclear y protección radiológica, se regirán por lo previsto en la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.". Por su parte, esta misma Ley dice en el artículo 15.1: "Se crea un Comité Asesor para la información y participación pública sobre seguridad nuclear y protección radiológica, presidido por el Presidente del Consejo de Seguridad Nuclear, cuya misión será emitir recomendaciones al Consejo de Seguridad Nuclear para mejorar la transparencia, el acceso a la información y la participación pública en las materias que son de su competencia.". Es decir, el CSN tiene la obligación de ser transparente y, además, si la ciudadanía no está conforme con el funcionamiento del CSN, tiene a su disposición los mecanismos adecuados para hacerle llegar al mismo sus quejas, de acuerdo con el artículo 15.1. Por si esto fuera poco, el CSN responde de su transparencia ante el Congreso de los Diputados según establece el artículo 11 de la misma Ley: "El Consejo de Seguridad Nuclear mantendrá puntualmente informado al Gobierno y al Congreso de los Diputados y al Senado de cualquier circunstancia o suceso que afecte a la seguridad de las instalaciones nucleares y radiactivas o a la calidad radiológica del medio ambiente en cualquier lugar dentro del territorio nacional, así como a los Gobiernos y parlamentos autonómicos concernidos.". Por tanto, acusar al CSN de ocultar información (lo cual es equivalente a acusar a sus funcionarios de dejación de funciones y prevaricación) implica directamente acusar de cargos semejantes a los representantes de la Comisión Parlamentaria del Congreso de los Diputados ante la que comparece el CSN.  ¿Tienen las asociaciones ecologistas las agallas de hacer semejante cosa? ¿Tienen acaso pruebas para hacerlo? La respuesta es evidente, NO. Por eso juegan a la política del globo sonda, de tirar la piedra y ver si cuela. Un acto de irresponsabilidad democrática sin parangón.

En cuanto a las acusaciones de connivencia entre el CSN y la industria nuclear, emplazo a nuestros lectores a reparar directamente en el artículo 5.1 de la mencionada Ley que dice: "El Presidente y Consejeros del Consejo de Seguridad Nuclear serán designados entre personas de conocida solvencia en las materias encomendadas al Consejo como las especialidades de seguridad nuclear, tecnología, protección radiológica y del medio ambiente, medicina, legislación o cualquier otra conexa con las anteriores, así como en energía en general o seguridad industrial, valorándose especialmente su independencia y objetividad de criterio". A pesar de lo que puedan creer algunas personas, parece evidente que un modelo social en el que un panadero es Ministro de Industria, un Economista opera a corazón abierto, un Premio Nobel de química cambia ruedas en un taller y mi madre (que es ama de casa) preside el Consejo de Seguridad Nuclear no funciona. Yo prefiero que los neurocirujanos operen, los mecánicos cambien ruedas, los economistas sean Ministros de economía y los expertos en energía nuclear dirijan el Consejo de Seguridad Nuclear. Esto es lo que dice el sentido común y es, por tanto, lo que dice la Ley 33/2007. Parece que a ciertos grupos esto les molesta especialmente... yo me lo haría mirar. Por cierto, y volviendo al Congreso de los Diputados de nuevo, el artículo 5.2 de nuestra comentada Ley dice: "[El Presidente y Consejeros del CNS] Serán nombrados por el Gobierno, a propuesta del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, previa comparecencia de la persona propuesta para el cargo ante la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados, en los términos que prevea el Reglamento del Congreso. El Congreso, a través de la Comisión competente y por acuerdo de los tres quintos de sus miembros, manifestará su aceptación o veto razonado en el plazo de un mes natural a contar desde la recepción de la correspondiente comunicación". Vuelvo a lanzar la pregunta anterior, ¿insisten las asociaciones ecologistas en acusar de prevaricación al Congreso de los Diputados por nombrar miembros del CSN a personas relacionadas con el mundo nuclear? ¿Acusan de corruptos a todos los Grupos Parlamentarios? Sean ustedes valientes, no practiquen la política del avestruz.

Para añadir un nuevo elemento de reflexión que puede ser interesante, me gustaría mencionar que el artículo 341 del Código Penal español dice: "El que libere energía nuclear o elementos radiactivos que pongan en peligro la vida o la salud de las personas o sus bienes, aunque no se produzca explosión, será sancionado con la pena de prisión de quince a veinte años, e inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio por tiempo de diez a veinte años". Sin embargo, las citadas asociaciones nunca acuden a los tribunales a denunciar los hechos, ¿no se han preguntado ustedes por qué?. Difundir catastrofismo es extraordinariamente sencillo, sin embargo la realidad parece no comulgar con su dialéctica. Pero insistirán, incluso sin motivos...pueden estar ustedes seguros.

5:44 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (3)

viernes, 11 de abril de 2008

Manuel Fernández Ordóñez

Debido a una evolución histórica particular, la percepción social del riesgo asociado con una instalación nuclear está situada órdenes de magnitud por encima de la percepción del riesgo asociado a cualquier otra actividad humana. Un claro ejemplo de ello es el revuelo montado estos días con la detección de partículas radiactivas -sin ningún riesgo para la salud ni el medioambiente- fuera del edificio de contención en la Central Nuclear de Ascó (Tarragona). Desde este blog nos hemos puesto en contacto con la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós, dueña de la centrales nucleares de Ascó-I, Ascó-II y Vandellós-II, para realizar una entrevista con el fin de divulgar lo sucedido la semana pasada. Gonzalo Armengol, miembro del staff de la Dirección de la central de Ascó, ha respondido a nuestras preguntas y queremos, desde aquí, agradecerle la atención que nos ha dispensado.

1) En pocas palabras, ¿qué es lo que ha sucedido?

Lo que ha sucedido es que en la Central Nuclear de Ascó (Tarragona), en la Unidad I, se ha producido la detección de partículas radiactivas en el exterior de los edificios de la planta y dentro de su emplazamiento. La hipótesis más probable sobre la procedencia de las partículas está en el sistema de ventilación del edificio de combustible, que resultó contaminado durante operaciones de limpieza al finalizar la recarga de combustible de la Unidad I, en noviembre de 2007.

2) Entiendo que cuando se quita el agua que se utiliza en la recarga, el canal del combustible queda vacío. ¿Fue ahí donde quedaron depositados los lodos?

Efectivamente, una de las actividades de final de la recarga fue la de limpieza del canal de transferencia, que permite el trasiego de combustible desde el Edificio de Contención al de Combustible. Este canal dispone de un sistema de limpieza y purificación de su agua, y se vacía al final. El vaciado no permite por diseño la recogida de la totalidad del agua, tarea que se realiza con una aspiradora adecuada.

3) ¿De dónde provienen esos metales radiactivos que había en los lodos?

Los lodos se producen por decantación de partículas o material en suspensión en el agua del sistema de refrigeración del reactor. Esta agua en operación normal se encuentra en contacto con el sistema primario de refrigeración y lo recorre atravesando el núcleo del reactor. Los materiales provienen de la interacción química a las condiciones nominales de funcionamiento, con las tuberías, válvulas y todos los materiales que lo componen, y que a su paso por el núcleo, pueden ser activados.

4) ¿Depositar esa agua en la piscina de combustible es una práctica habitual contemplada en el protocolo?

Sí, esta práctica era habitual y entraba dentro de las actividades que se realizaban en cada recarga de combustible como parte de la limpieza del canal de transferencia. A la vista de lo sucedido, ya se decidió en noviembre modificar parte de ese proceso.

5) ¿Cuándo se detectaron las primeras partículas radiactivas?

El día 14 de marzo de 2008, en el transcurso de la vigilancia radiológica semanal en el exterior de los edificios, se detectó una partícula radiactiva en el suelo próxima a la esclusa de equipos del edificio de contención de la Unidad I, que fue inmediatamente retirada. Como consecuencia de ello, se amplió la frecuencia de vigilancia en esa zona de semanal a diaria.

6) ¿Se informó al Consejo de Seguridad Nuclear tal y como exige la legislación?

En todo momento se ha informado al CSN sobre los hechos ocurridos, y el 4 de abril se notificó. El día 5 de abril se recibió en CN Ascó a un grupo de 6 Inspectores del CSN que realizaron, junto con la Inspección Residente, las comprobaciones radiológicas que se consideraron convenientes.

7) Grupos ecologistas, como Greenpeace, aseguran que se lleva emitiendo radiación al medioambiente desde noviembre. ¿Es eso cierto?

No es cierto. Las medidas radiológicas que se realizan periódicamente en virtud de los programas establecidos así lo confirman. La dispersión de las partículas se produjo a causa del fuerte viento dominante durante esos días de marzo.

8) ¿Ha fallado el Plan de Vigilancia Radiactiva (PVRA) de la central y la Red de Vigilancia Radiactiva Ambiental (REVIRA) del CSN?

No. Los programas de vigilancia radiológica ambiental que desarrollamos en el entorno de la central (PVRA) y el programa independiente que lleva a cabo el Consejo con la colaboración de la Generalitat de Catalunya (PVRAIN) realizan la medida de la radiactividad en aire, con estaciones de medida y de muestreo en continuo, agua, suelo y alimentos de origen vegetal y animal. El CSN dispone adicionalmente de una red de estaciones para la vigilancia radiológica ambiental (REVIRA), también compartida con la Generalitat de Catalunya. En ningún caso, se ha detectado ningún incremento respecto a los valores habituales encontrados en los programas de vigilancia.

9) ¿Cuál es la cantidad total de actividad emitida? ¿Cómo se ha determinado?

El material se ha encontrado en forma de puntos y no de una contaminación uniformemente distribuida en el terreno. La actividad de las partículas varía entre 50 y 18.300 Bequerelios (Bq) y la actividad total recogida asciende a 235.000 Bq, equivalente a 6,3 microcurios. La limpieza de partículas se ha llevado a cabo inmediatamente después de su detección, estimando de este modo la actividad total.

10) ¿Es esta dosis peligrosa para la población y el medioambiente?

No. En el escenario más desfavorable (tipo, tamaño, vía…), la dosis recibida por trabajadores y público, así como la afectación al medio ambiente, sería de escasa significación radiológica y muy por debajo de los límites legales establecidos. Se ha realizado una estimación del impacto radiológico, considerando la exposición interna debida a la incorporación de las partículas al interior del organismo y la exposición externa debida a la radiación emitida por estas partículas.

11) ¿Se debe el suceso a un error esporádico o a una pérdida de la cultura de seguridad?

No. No obstante, se está trabajando en estos momentos y desde hace días en el análisis de las causas. Se está trabajando en la realización de un estudio de Análisis de Causa Raíz teniendo en cuenta todos los contribuyentes a la ocurrencia del suceso.

12) ¿Ha operado la central con normalidad durante estos días?

Por supuesto, intensificando la vigilancia radiológica hasta finalizar con las labores de limpieza de las partículas halladas y descontaminación del sistema de ventilación del edificio de combustible.

Para completar la información, recomendamos a nuestros lectores que acudan al informe preliminar sobre el incidente realizado por los inspectores del Consejo de Seguridad Nuclear. El informe puede leerse en esta página.

4:25 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (11)

domingo, 06 de abril de 2008

Manuel Fernández Ordóñez

Para no dejar lugar a la especulación, seré tajante en este punto. La Ley 15/1980 de 22 de abril, posteriormente modificada por la Ley 33/2007 de 7 de noviembre establece que el Consejo de Seguridad Nuclear es el "único organismo competente en materia de seguridad nuclear y de protección radiológica". Quiere esto decir que el único organismo que puede decidir si una instalación nuclear es segura o no, si una central nuclear está operando de forma segura o no es el Consejo de Seguridad Nuclear. No son los dueños de la central nuclear, ni la comunidad científica, ni las asociaciones ecologistas, ni las asociaciones de vecinos ni los sindicatos. Única y exclusivamente el Consejo de Seguridad Nuclear.

Una vez matizado este importante punto, vayamos a los hechos. El pasado Viernes, 4 de Abril, el titular de la central nuclear de Ascó (Tarragona) comunicó -como obliga la ley- al Consejo de Seguridad Nuclear la detección de partículas radiactivas en el exterior de los edificios de la planta y dentro de su emplazamiento. Para no dejar ningún resquicio a la duda, la interpretación ni la manipulación de los hechos, transcribo a continuación la nota emitida por el Consejo de Seguridad Nuclear, que puede leerse aquí:

"El titular de la central nuclear de Ascó (Tarragona) ha comunicado ayer, 4 de abril de 2008, al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), siguiendo el procedimiento reglamentario, el suceso notificable consistente en la detección de partículas radiactivas en el exterior de los edificios de la planta y dentro de su emplazamiento.

En el transcurso de la vigilancia radiológica que se realiza periódicamente, el titular ha detectado partículas radiactivas en áreas exteriores a los edificios de la central. Las partículas se encontraron en la unidad I, en la terraza de los edificios de combustible, auxiliar, control, turbinas, así como en las zonas adyacentes a los mismos.

Las acciones que se están llevando a cabo, por parte del titular, son: retirada de las partículas a medida que se van localizando; incremento de la vigilancia en las zonas del interior del emplazamiento; peinado de las zonas exteriores, en la dirección de los vientos dominantes dentro del emplazamiento.

El titular indica que la hipótesis más probable sobre la procedencia de las partículas está en el sistema de extracción y filtración de aire del edificio de combustible. Dicho sistema resultó contaminado durante las operaciones de limpieza al finalizar la recarga de combustible de la unidad I en noviembre de 2007.

La radiactividad total de las partículas encontradas apunta a que la cantidad de actividad vertida al exterior de los edificios fue reducida y en el escenario más desfavorable podría dar lugar a dosis a los trabajadores, al público y al medio ambiente, muy por debajo de los límites legales establecidos.

El Consejo de Seguridad Nuclear ha desplazado un equipo de inspección al emplazamiento para investigar y esclarecer el suceso y realizar comprobaciones radiológicas independientes."

La negrita es mía, no está en el original. Me gustaría hacer hincapié en que, en el peor de los escenarios posibles, la dosis que podría recibir alguien está muy por debajo de los límites legales establecidos. Para ponerlo en lenguaje que entendamos todos, si a usted le hacen un radiografía recibirá una dosis cientos de veces mayor a la que recibiría debido a este incidente en Ascó, incluso si usted trabaja dentro de la central.

Conviene aclarar que muchos de los grupos de presión habituales están ya lanzando las campanas al vuelo con especulaciones falaces. Con el único afán de aprovechar la más mínima oportunidad para apelar al pathos emocional, han salido ya a la palestra con afirmaciones del tipo: "una fuga de ese material radiactivo debido a un fallo en alguno de los procesos de depuración y filtrado del agua sumamente radiactiva (que ha pasado por el núcleo del reactor) durante la pasada recarga de combustible, que tuvo lugar en octubre de 2007". La negrita también es mía. Cuando el explotador de la central dice claramente que la hipótesis más probable recae en el sistema de extracción y filtración del aire del edificio de combustible, ellos dicen -me gustaría saber cómo- que el origen está en un error en el proceso de filtración del agua de recarga. Es del todo evidente que ningún grupo puede saber qué es lo que puede haber sucedido en la central, ya que ni siquiera el Consejo de Seguridad Nuclear ha emitido aún una evaluación definitiva. Sin embargo, haciendo un nuevo alarde de irracionalidad, algunos ya parecen saber, con todo lujo de detalles, lo que ha sucedido. ¿No será que en realidad dá un poco igual la verdad de lo sucedido y lo único que se necesita es una excusa para hacer ruido?

España, que ratificó el 15 de diciembre de 2004 el convenio de Aarhus, lo hizo realidad en nuestra legislación mediante la Ley 27 de 2006 "que regula los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente, en la que se garantiza el derecho de los ciudadanos al acceso a la información, la participación de la sociedad en el funcionamiento del CSN y el derecho a la interposición de recursos". De acuerdo a esto, el artículo 14.1 de la Ley 33/2007, que ya hemos mencionado, dice: "El CSN informará a los ciudadanos sobre todos los hechos relevantes relacionados con el funcionamiento de las instalaciones nucleares y radiactivas, especialmente en todo aquello que hace referencia a su funcionamiento seguro, al impacto radiológico para las personas y el medio ambiente, a los sucesos e incidentes ocurridos en las mismas, así como de las medidas correctoras implantadas para evitar la reiteración de los sucesos."

Por tanto, en cumplimiento de la Ley vigente, esperaremos a que el Consejo de Seguridad Nuclear depure responsabilidades y extraiga las conclusiones pertinentes. Posteriormente informaremos a nuestros lectores y exigiremos responsabilidades, no antes.

14:50 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (18)

jueves, 03 de abril de 2008

Daniel Cano Ott

Muchos de los que leemos regularmente uno (o varios) periódicos hemos sido testigos de la evolución del estilo periodístico a lo largo de del tiempo. Los titulares de carácter neutral e informativo de hace unas pocas décadas han ido dando paso a textos cada vez más llamativos y coloridos. Las páginas de los diarios actuales están plagadas de reclamos sintácticos y semánticos con los que atrapar la atención del lector.
 
Es indiscutible que la función de un titular es la de generar interés y resumir, en una breve frase, el contenido de la noticia. Pero cuando además de eso pretende predisponer el ánimo del anátido leyente e influenciar su opinión, nos alejamos de la buena praxis periodística para entrar de lleno en la de la propaganda.

Un amable lector de esta bitácora ha citado en uno de sus comentarios el siguiente artículo publicado en el diario El País: "La joya nuclear de Sarkozy en Finlandia acumula nuevos retrasos"

Es un ejemplo perfecto. Tras leerlo detenidamente, me van a permitir que haga un breve ejercicio de ironía y reflexión, no sin antes felicitar efusivamente al periodista por su virtuosismo en el uso de la insinuación. Con tan sólo 10 palabras apunta a tantas o más ideas:

"La joya nuclear". Un reactor nuclear, una obra de ingeniería, pasa a convertirse en una piedra preciosa, una simbólica y cristalina divisa al más puro estilo Victoriano. Los ingleses y la India, Francia y su EPR (European Pressure water Reactor).

".. de Sarkozy". El lector no debe albergar duda alguna: el Sr. Sarkozy tiene como objetivo prioritario impulsar el diseño de un reactor nuclear y convertirlo en "su tesoro" (permítaseme una cita al gran J.R.R Tolkien). ¿Acaso pretende apoderarse del mundo, seguir un guión redactado por Ian Fleming? Podría decirse incluso que el diseño del EPR, realizado por la empresa francesa Areva, hubiese salido de las propias manos del dignatario francés. El apunte obvia que diseñar un reactor nuclear es tarea de un numeroso equipo de científicos, ingenieros y otros profesionales y que dura algo más de una legislatura. Como nota final, de haber resultado necesario aludir al nombre de algún político, hubiese sido más correcto mencionar al Sr. Chirac o incluso al difunto Sr. Mitterrand, presidentes de la República Francesa cuando el EPR se desarrolló o comenzó a gestarse, respectivamente.

"La joya nuclear de Sarkozy en Finlandia..." Una bala de fragmentación semántica. De un lado, me vienen a la memoria las picas en Flandes y las más recientes guerras Napoleónicas: el general Sarkozy, que no Francia, invadiendo Finlandia y clavando allá su radioactiva estaca. Del otro, la sugerencia de que pueda haber otras joyas nucleares diseminadas. ¿Se avecina una invasión?

"...acumula nuevos retrasos". Suma y sigue. Éste no ha sido el peor, ha habido tantos y tantos que no hay manera de recordarlos. Una larga e interminable lista de problemas que pueden no haber acabado aquí.

Ya inmersos en el texto, también se encuentran aseveraciones más propias de un buen superventas que de un artículo que pretende informar con una cierta imparcialidad. En particular, me quedo con la de "el icono del renacer de la energía nuclear tendrá que esperar". Es épica y religiosa, aunque haya otras que le siguen muy de cerca:

"Las gigantescas turbinas han llegado desde los talleres de Siemens en Alemania hasta la pequeña isla de Olkiluoto." Goliath contra David. Uno casi siente lástima por la minúscula isla de Olkiluto, presa bajo las moles del gigante teutón.

"También la bóveda del reactor, cuyo diámetro será de 57 metros, comienza a elevarse." De haberla leído fuera de contexto, me hubiese transportado a la época descrita por Ken Follet en sus novelas sobre catedrales.

Ésta también es buena: "la construcción de la quinta nuclear de Finlandia, llamada OL3, representa lo más avanzado de la tecnología del sector". ¿Qué se esconderá tras las siniestras siglas OL3? ¿Y si ésto es lo más avanzado que puede ofrecer el sector nuclear, no deberíamos salir corriendo?

He de reconocer que me lo he pasado francamente bien leyendo el artículo. Saca petróleo de donde sólo hay manchas de grasa, porque la realidad es mucho más insulsa y ñoña que la ficción: la construcción del primer reactor EPR europeo sufre un nuevo retraso, esencialmente porque se trata del primero de una nueva gama. Y como cualquier otro primogénito de una estirpe (a uno también se le pega el tono épico, miren ustedes), debe pasar por todas las exigencias maternas y paternas antes de poner los pies en la calle y comenzar su andadura en solitario. Obviamente, las cosas podrían haber salido mucho mejor y no se pueden (ni deben) infravalorar los errores en la planificación. Pero la existencia de retrasos a la hora de licenciar y construir la primera unidad de un nuevo reactor nuclear también sugieren una lectura alternativa: que se están mirando todos los detalles con lupa.

Concluyo con un ejemplo análogo, proveniente de otro sector tecnológico puntero sujeto a una rígida normativa sobre seguridad: la aeronáutica. El europeo Airbus A380 también ha sufrido retrasos en su fabricación y comercialización, algunos de ellos importantes, pero son pocos los que dudan de su éxito comercial.

Ya sé, ya sé: "éxito comercial" no tiene garra suficiente, pero el estilo más periodístico no va conmigo. Lo de "amo y señor de los cielos" se lo dejo a otros.


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miércoles, 26 de marzo de 2008

Daniel Cano Ott

Francia y el Reino Unido van a firmar un acuerdo para construir una nueva generación de centrales nucleares y exportar energía y tecnología. El pacto levantará polémica entre los sectores contrarios británicos, pues ratificará el posicionamiento del Reino Unido a favor de la energía nuclear y definirá una estrategia activa para situarlo en primera línea del mercado internacional.


Central nuclear de Belleville sur Loire, Francia. Foto: Herve Lenain/Corbis


Dice un refrán en castellano que "cuando las barbas de tu vecino ves pelar, pon las tuyas a remojar", y ese momento parece estar cada vez más cerca en el caso español. Porque si bien existe un consenso unánime a nivel nacional e internacional sobre la necesidad de potenciar y desarrollar al máximo las energías renovables, parece haber también un acuerdo tácito sobre la necesidad de utilizar otras fuentes primaras con bajos costes de producción y tasas de emisiones (de CO2). Y entre las escasas alternativas posibles, la energía nuclear se posiciona en primer lugar.

Por el momento, España continúa manteniéndose a la expectativa. La estrategia a corto plazo adoptada por el gobierno parece ir más en la línea de retrasar la decisión sobre la construcción de nuevas centrales y potenciar las importaciones desde Francia. Así lo apuntan la más que probable negativa política a extender la vida de la central nuclear de Garoña y la inminente adquisición de un porcentaje de Iberdrola por parte de EDF, aparentemente autorizada desde las más altas esferas a cambio de reforzar las líneas eléctricas desde Francia y de lograr una cierta participación de las empresas españolas en las centrales nucleares francesas.

Existen datos para argumentar que los gobiernos se muestran reacios a dar el paso por temor a una reacción negativa de la opinión pública. Sin embargo, algo se está moviendo al respecto. En España, recientes encuestas realizadas a través de las páginas web de los diarios El Mundo y El País (sobre unas muestras de 5000 y 10000 personas, respectivamente) han dado resultados abrumadoramente a favor de la energía nuclear: un 80% en el primer caso y del orden de un 65% en el segundo. Aunque dichas encuestas carecen de rigor estadístico, sí son indicativas de algunos cambios sociales. Hace pocos años, tales resultados hubiesen sido impensables. Con mucho más rigor, el Eurobarómetro sobre las tecnologías energéticas publicado recientemente pone de manifiesto que la fracción de europeos que están a favor de la energía nuclear (20%) y se mantienen una posición equilibrada al respecto (36%) supera a la de ciudadanos en contra (37%). Incluso en España, el 14% a favor y el 35% equilibrado, a añadir a la notable fracción del 15% de indecisos, está por encima del 37% de ciudadanos que se definen en contra. El gran mito sobre una opinión pública contraria a la energía nuclear se está desmoronando.

Lo que sí resulta evidente es que el debate nuclear ya ha comenzado, e incluso concluído, en muchos países desarrollados. El barril de petróleo ha superado la barrera de los cien dólares y las economías europeas han amortiguado el latigazo que ello implica gracias a la "temporal" fortaleza del euro frente al dólar. Sin embargo, la incipiente crisis económica en EEUU es un buen ejemplo del que extraer conclusiones. Entre las primeras, la de desarrollar un plan energético realista, pragmático y "beneficioso para la ciudadanía" que permita afrontar los retos futuros: garantizar el suministro a bajo coste y reducir las tasas de emisiones. Y a éste respecto, es razonable y legítimo preguntarse si la venta de nuestro patrimonio energético a gobiernos extranjeros y el aumento de la dependencia de importaciones del exterior son las medidas que ofrecen las mejores garantías. Francia y el Reino Unido han apostado por una estrategia alternativa, más agresiva y con aspiraciones de liderazgo.

4:07 | gestionado por Daniel Cano, Manuel Fernández y José Luis Pérez | Enviar comentario (15)

miércoles, 19 de marzo de 2008

Daniel Cano Ott

Hoy me he levantado con una triste noticia: Sir Arthur C. Clarke, escritor, inventor y visionario, ha fallecido en Colombo (Sri Lanka) a la edad de 90 años. Con él muere el último de los tres grandes de la Ciencia Ficción, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, y finaliza una época.


Arthur C. Clarke (1917 - 2008)



Los libros de Clarke me ayudaron a traspasar la barrera de la localidad y a contemplar la tierra y a sus habitantes desde el exterior, como ese "guijarro en el cielo" que concibiera magistralmente Asimov para el título de una de sus novelas.

En mi "cita con Rama", viví con angustia la exploración humana de una gigantesca nave extraterrestre visitando nuestro sistema solar y comprendí que no estamos sólos. "2001, una odisea del espacio", me ayudó a descubrir la ingeligencia artificial y a extender mi concepto de consciencia. Bebí el elixir de "las fuentes del paraiso" y pulsé el botón de la última planta del ascensor: el espacio. Seguí tímidamente el ejemplo del joven Alvin, protagonista de "la ciudad y las estrellas", y se despertaron en mi fuero interno los instintos adolescentes de rebeldía y exploración. Y tras escuchar los "cánticos de la lejana tierra", mi espiritú se rindió ante la evidencia de nuestra finitud y la de todo lo que nos rodea.

Con Clarke me hice adolescente, y gracias a él y a otros seguí el camino de la ciencia. Sus ficciones, a veces convertidas en realidad, me animaron a crear y definir las propias. Por eso su muerte es algo más que la victoria de la entropía sobre el orden biológico de un conjunto de células. Cierra otro capítulo más de los muchos que forman una vida y me acerca a "el fin de la infancia".

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Manuel Fernández Ordóñez

¿Quién no conoce la serie de animación Los Simpson? La verdad es que es la serie con mayor índide de audiencia de la historia de la televisión. Cada fin de semana bate records de audiencia y, en España, alguno de sus episodios ha sido repuesto hasta un total de 22 veces. Bart Simpson ha sido portada de la revista Time, e incluso ha sido incluído entra los 100 personajes más influyentes del Siglo XX.

El Presidente de la asociación Jóvenes Nucleares, ha elaborado un documental acerca de cómo la famosa serie de televisión trata los temas relacionados con la energía nuclear, así como la visión que dicha serie ha trasladado a la sociedad en lo que a tecnología nuclear se refiere. Invito a los lectores a descargarse, de forma gratuita, el vídeo de la página web de Jóvenes Nucleares y a pasar 40 minutos entretenidos en clave de humor con Los Simpson.

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jueves, 06 de marzo de 2008

Manuel Fernández Ordóñez

Estamos en la recta final ante las próximas elecciones generales. Han tenido ya lugar los dos debates, tan esperados por otra parte, entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios. Yo me encuentro ahora mismo en Bielorrusia, realizando unos experimentos relacionados con la transmutación de residuos radiactivos. Los 6 grados bajo cero, unidos a la ventisca y la nieve del exterior invitan a la reflexión y he tenido tiempo -considérenme masoquista- de leer los programas electorales de los 4 partidos que, a nivel nacional, tienen más posibilidades, creo yo, de conseguir algún diputado. Con el propósito de añadir un nuevo elemento de información respecto al tema que ocupa a esta bitácora, me gustaría reproducir a continuación, de forma literal, las propuestas electorales de los diferentes partidos en materia de energía e investigación nuclear. Esto es lo que proponen cada uno de ellos:  


Partido Socialista Obrero Español

- Mantendremos el compromiso de sustitución gradual de la energía nuclear por energías seguras, limpias y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo al final de su vida útil, dando prioridad a la garantía de seguridad y con el máximo consenso social, potenciando el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, la generación distribuida y las redes de transporte y distribución local. (página 190).

Partido Popular

Estableceremos un marco legislativo estable y transparente para las energías renovables, mantendremos los actuales emplazamientos nucleares e incentivaremos las energías de futuro, como el hidrógeno y otros combustibles de síntesis. (punto 746, página 124)

Nos comprometemos a mantener un “mix” energético equilibrado. Para ello, impulsaremos un consenso con las principales fuerzas sociales y políticas que incluya, en materia de energía nuclear:
    - Mantener los emplazamientos actuales y gestionar la vida útil de las centrales nucleares existentes en línea con las tendencias internacionales y con el asesoramiento del Consejo de Seguridad Nuclear.
    - Intensificar los recursos y el esfuerzo investigador para la completa reutilización de los residuos. (punto 1162, pagina 202).

Izquierda Unida

Cierre paulatino de las centrales nucleares y cierre inmediato de la central de Garoña. Promover la Ley de Energías Renovables. Impulsar la Ley de Ahorro y Eficiencia Energética, cuya Proposición ha sido presentada por el Grupo Parlamentario de IU en el Congreso de los Diputados. (punto 3.6, página 62).

La aprobación en el primer año de legislatura de un plan para el cierre escalonado de las centrales nucleares conforme expire el período de vida previsto para cada una, con un plan puente que sirva para promover la eficiencia energética y las energías renovables en sustitución de las nucleares; y el cierre de la central de Garoña en 2009. (punto 3.13, página 65)

Unión Progreso y Democracia

UPyD reclama un debate transparente, objetivo y riguroso sobre energía, incluyendo la energía nuclear y manteniendo, entre tanto, las centrales existentes, con las debidas garantías de eficiencia y seguridad. (punto 2.2, página 106).

UPyD se opone al mantenimiento de la moratoria nuclear porque da por cerrado un debate vivo e impide adoptar una decisión política sobre el futuro uso de la energía nuclear en España. (punto 2.3, página 106).

Ignoro lo que, en materia nuclear, proponen otros partidos a nivel nacional como pueden ser la Falange, Falange Uténtica o el Partido Antitaurino. Me tendrán que disculpar, pero tampoco dispongo de tanto tiempo libre.

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miércoles, 27 de febrero de 2008

Daniel Cano Ott

Hace unos días advertíamos de la importante asimetría existente en el mercado eléctrico europeo. Mientras que la estatal EDF puede comprar sin trabas a la española Iberdrola, lo contrario es ilegal: la primera está blindada por ley. La reacción no se ha hecho esperar: Iberdrola ha denunciado al estado Francés ante la Comisión Europea.

Según publica el diario El Mundo, Iberdrola espera que la Comisión abra un "expediente por imcumplimiento de derecho comunitario a partir de la admisión de la denuncia" que logre erradicar el proteccionismo económico. La eléctrica española quiere poder competir en igualdad condiciones y tener la oportunidad de realizar un asalto a una parte del capital de EDF. Un David no tan pequeño frente a un protegido Goliat.

La iniciativa es interesante y veremos qué resultados da, pero tal vez avance en la dirección errada. Porque una vez abierta la caja de Pandora de la liberalización, las empresas eléctricas europeas estarán a merced de la entrada de capital exterior. ¿Es ésa la mejor estrategia para el futuro: subastar las joyas de nuestra corona en un mercadillo mundial?

El desplazamiento del centro de gravedad económico hacia Asia es evidente, y sólo es cuestión de tiempo que China consolide su posición como la primera potencia económica. Tal vez antes de lo que sospechamos. El mantenimiento de nuestro nivel de vida tampoco facilita las cosas. Impone unos costes de producción demasiado elevados que no pueden competir con los bajísimos salarios chinos. En ese aspecto la partida está perdida, ya que nunca aceptaremos voluntariamente reducir los logros sociales adquiridos. Nuestra gran oportunidad está en el valor añadido de los productos europeos, en la innovación y el desarrollo de tecnología puntera. Y en eso aún somos líderes, junto a los EEUU.

El sector de la energía europeo es un claro ejemplo. Europa, EEUU y Rusia controlan los desarrollos y las patentes asociadas a la producción eléctrica nuclear. Tenemos mucho que ofrecer en la construcción de reactores, la fabricación de combustible o las tecnologías de reprocesado de residuos radioactivos. Las inversiones en I+D de la Comisión Europea a través del programa EURATOM han sido y son importantísimas. China, a pesar de su potencial económico e industrial, ha tenido que establecer acuerdos con Westinghouse para la construcción de los AP1000. Y no es casualidad que el futuro reactor de fusión termonuclear ITER se esté construyéndo en Francia. ¿Podemos permitirnos el lujo vender lo que tanto ha costado generar? Suena a pan para hoy y hambre para mañana, porque como dice Santa Rita, "lo que se dá no se quita".

Existe una alternativa, aunque los sectores económicos más "liberales" la tildarán de involución. Puedo oir los gritos de "anatema, anatema", pero lo cierto es que Francia ha demostrado con EDF que el modelo de gestión energético estatal es rentable para el país y sus ciudadanos. Alemania también avala la misma línea con E-ON, Italia con ENEL y hay más ejemplos. ¿Por qué la misma estrategia no es viable en España?

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martes, 26 de febrero de 2008

Daniel Cano Ott

Ésto es lo que deben decir o pensar muchos jóvenes cuando se plantean qué carrera estudiar. El diario El País publica hoy un excelente artículo en el que se advierte del constante descenso de alumnos que padecen las carreras de ciencias, con excepción de las relacionadas con la salud.

El problema es grave. A pesar de que el número de universitarios se ha estabilizado, cada año hay un 5% menos de estudiantes en las carreras científicas y tecnológicas. El fenómeno no es nuevo y también afecta a otros países desarrollados, pero en España todavía no ha tocado fondo y puede afectar gravemente nuestro desarrollo económico. Según indica el artículo, dentro de cuatro años harán falta 50000 científicos y el sistema no parece capaz de producirlos. Por el contrario, corremos el riesgo de tener que cerrar facultades de ciencias por falta de demanda.

Las causas de la escasez de vocaciones pueden ser varias. El artículo apunta a:
  • El aumento de la oferta de carreras universitarias.
  • La preferencia por modelos de éxito personal con rentabilidad a corto plazo.
  • La desaparición de la cultura del esfuerzo.
  • La antigüedad de los planes de estudio.
  • La ausencia de una carrera investigadora.
  • El escaso interés por la industria en los doctores.
  • La menor influencia paternal en la elección de los hijos.
A estos datos les añadiría otros que se fundamentan en mi propia experiencia personal. La sociedad española no reconoce, ni de lejos, el valor de una titulación superior como la del título de doctor. Mientras que en otros países como Alemania, Hungría, Suiza o EEUU la fórmula de trato social incluye la titulación de la persona, "Buenos días, Dr. Fulánez", en España todavía se piensa que un doctor es un médico y no una titulación superior a la de licenciado, obtenida tras cuatro años de actividad investigadora. Cada vez que voy al médico me hace gracia el trato formal que le doy, "muchas gracias, doctor", "por supuesto, doctor", cuando probablemente carezca de tal grado.

La explicación más sencilla que se me ocurre es que la ciudadanía sí respeta a los médicos, es consciente de su importancia para el sistema y reconoce los notables esfuerzos que deben realizar los estudiantes de medicina para ejercer su profesión. El resto de los científicos, por el contrario, permancemos todavía cerca del tópico: individuos encerrados en su laboratorio y que realizan investigaciones en exceso complicadas y de escasa utilidad práctica. No se pueden imaginar qué cara ponen los que me preguntan qué profesión ejerzo y reciben la contestación de "soy físico nuclear". Ni que se hubieran topado con un alienígena. En Francia, por el contrario, la cuestión no deja de ser una anécdota y en muchas ocasiones hasta me contestan "mira, como mi primo/a, mi hermano/a o mi sobrino/a".

Estoy seguro de que los especialistas en temas educativos habrán desarrollado planes para mitigar o resolver el problema. Me declaro un profano en la materia, pero sí me atrevo a hacer una propuesta clara y concisa. Además de otras medidas, es esencial incrementar la presencia de la ciencia y sus valores en nuestra sociedad. Necesitamos más científicos y también más ciudadanos que adopten algunas actitudes características del pensamiento científico: el juicio racional, el espíritu crítico y el escepticismo ante afirmaciones infundadas. Y para ello, los científicos debemos asumir que nuestro trabajo conlleva el esfuerzo adicional de compartir los fabulosos misterios a los que nos enfrentamos en nuestras vidas profesionales y el impacto social que tiene nuestra actividad. Unos lo llamarán marketing, otros preferimos un término más honorable y desinteresado: divulgación.



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lunes, 25 de febrero de 2008

Daniel Cano Ott

El diario El País ha realizado recientemente una encuesta sobre la energía nuclear. Otra de las muchas con una dudosa validez estadística y un resultado sorprendente. Porque de tener credibilidad, indicaría que el 65% de los votantes estarían a favor de que el gobierno de España impulsase la energía nuclear. El resultado, además de por lo holgado, me sorprende porque la encuesta estaba planteada con respuestas de lo más "peculiares" y para nada excluyentes.


En efecto, se proponían las siguientes respuestas para la pregunta ¿estás a favor de que el gobierno impulse la energía nuclear? :
  1. porque es una energía que no contamina y permite afrontar los futuros problemas de abastecimiento.
  2. No, hay que apostar por las renovables.
  3. Sólo en caso de que se mejore la seguridad y se dé una solución a qué hacer con los residuos.
Los argumentos no plantean verdaderas disyuntivas y mezclan escenarios de forma confusa o inexacta. En primer lugar, uno puede estar a favor de la energía nuclear por otras razones de las sugeridas. Además, la razón esgrimida lleva trampa, porque no es cierto que la energía nuclear no contamine. Cualquier actividad humana lo hace, aunque sea posible argumentar racionalmente (y a veces hasta convencer a los más obcecados) que contamina menos que otras y, en concreto, menos que el carbón.

En segundo lugar, estar a favor de la producción eléctrica nuclear no implica prescindir de las energías renovables. Éste es un error de concepto que cometen muchos. Por el contrario, la práctica totalidad de los estudios energéticos serios (que conozco) y que abogan por el uso de la energía nuclear, contemplan un desarrollo muy superior de las energías renovables. Por ejemplo, la prospectiva energética World Energy Outlook, realizada por la Agencia Internacional de la Energía, contempla mantener la cuota de energía nuclear eléctrica en el futuro (lo que implica aumentar la potencia instalada, porque la demanda crecerá con el tiempo) e incrementar sustancialmente la cuota de renovables. El objetivo no es otro que reducir el peso del carbón y los hidrocarburos en el mix energético y tratar de estabilizar las emisiones de CO2 y de los "verdaderos" contaminantes. Y llegados a este punto, es necesario matizar que, incluso para el escenario más agresivo, reducir significa estabilizar la tasa emisiones al doble de su valor actual, allá por el 2050, y seguir teniendo un sistema de producción dominado por el carbón y el petróleo.

En tercer lugar, la seguridad de los reactores es de por sí elevada y la solución técnica del problema de los residuos está sobre la mesa. Por un lado, todos los diseños de nuevos reactores incorporan nuevos elementos de seguridad pasivos y activos, que superan a existentes en los reactores actuales: hoy sabemos mucho más que hace veinte años. Pero la seguridad de los reactores en funcionamiento también mejora continuamente gracias a la larga experiencia de operación acumulada y a la incorporación de nuevos protocolos y técnicas de inspección y vigilancia. Las centrales actuales ya son seguras, y las del futuro lo serán aún más.

Sobre la cuestión de los residuos, muchos se olvidan de que el problema ya existe, independientemente de que queramos continuar o no con la producción nuclear eléctrica. Los 437 reactores en operación han generado y generan residuos que habrá tratar adecuadamente, sin perjuicio para las generaciones venideras. Y para ello existen unos importantes esfuerzos en I+D sobre estrategias alternativas y/o complementarias para resolver el problema técnico:
  • Se ha trabajado intensamente para garantizar la seguridad de un almacenamiento geológico y que éste tenga un impacto mínimo para el medio ambiente durante un periodo de miles o decenas de miles de años. Si los romanos y los egipcios fueron capaces de levantar construcciones que han perdurado más de 2000 años, no es descabellado argumentar que la tecnología que ha puesto al hombre en la luna sea capaz de construir algo tanto o más perdurable. Y además de tales barreras artificiales, se emplean las barreras naturales adicionales, mucho más estables en una escala de tiempos que nuestro cerebro no está preparado para concebir. Tenemos pruebas fehacientes sobre la inmovilización de residuos radioactivos (del reactor nuclear natural de Oklo) durante un periodo de dos mil millones de años.
  • En paralelo, se están logrando importantísimos avances en las técnicas para transformar los residuos radioactivos de vida larga en elementos de vidas mucho más cortas. El objetivo es reducir al mínimo el volumen de residuos y su tiempo de almacenamiento. Dichas tecnologías, conocidas bajo el nombre de separación y transmutación, ya están disponibles en fase experimental y podrían desarrollarse industrialmente si existiese la decisión política. La transmutación en sistemas nucleares subcríticos asistidos por acelerador (conocidos como ADS) puede reducir en un factor 100 o incluso 1000 la cantidad de los residuos a almacenar y lograr que, tras un plazo de unos pocos miles de años, su toxicidad sea comparable a la de los elementos radioactivos naturales.
  • Para concluir, los reactores nucleares de cuarta generación (con entrada en operación en el 2030) podrán eliminar sus propios residuos e incluso eliminar, a un ritmo más lento que los ADS, los residuos generados en la actualidad.
La verdadera cuestión en el debate nuclear, tal y como muchos la entendemos, gira alrededor de la percepción que tiene la opinión pública. No es fácil entender cómo funciona un reactor nuclear, ni siquiera para algunos físicos, por lo que no es de extrañar que el ciudadano de a pie se sienta confundido ante las tesis y antítesis defendidas por unos y otros. Y también hay que contar con el debate "neurológico": activar los mecanismos cerebrales que rigen el miedo a través del planteamiento de situaciones de peligro inminente da mucho mejor resultado que un razonamiento lógico. Por eso, criticar la energía nuclear apelando a los horrores de la radiación, que no mediante razonamientos técnicos, es infinitamente más fácil que defender su efecto globalmente positivo gracias a su impacto económico. Y de ahí mi sorpresa inicial: si los votantes de la encuesta de El País son representativos, podríamos estar a las puertas de un cambio de la opinión pública. Y de producirse, ¿sería ésta tenida en cuenta?

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jueves, 21 de febrero de 2008

Daniel Cano Ott

Acabo de leer el artículo del Sr. Ruíz de Elvira sobre las nucleares, otro de tantos, y me ha provocado dos reacciones diferenciadas: una sonrisa ante la ingenuidad de sus argumentos y un cierto sonrojo por la omisión de datos de bulto. Me percato de la utilidad social que tienen los discursos simplistas y emocionales: apelar a las vísceras es una buena estratagema dialéctica que se conoce como la "falacia del uso indebido de términos emocionales". Sin embargo, se quedan en eso, en pulsiones estomacales de escasa utilidad práctica. Porque para formular una propuesta de futuro que aspire al éxito se debe tener en cuenta aspectos técnicos, sociales y económicos bastante más complejos.

El Sr. Ruíz de Elvira prescinde de un dato esencial en su argumentación: los que nos venden la electricidad nuclear son los mismos que los que nos venden la electricidad renovable, las compañías eléctricas. Todos hemos oído hablar recientemente de la galardonada Iberdrola renovables, ¿verdad?. Pues Iberdrola, la joya de la corona deseada por EDF y ACS, también opera algunas centrales nucleares. Cualquiera que sepa un mínimo sobre el mercado energético y no quiera falsear los datos, dirá que el verdadero negocio actual está en las renovables, gracias a las elevadas subvenciones involucradas en su desarrollo. Así funciona el mercado: cuando un gobierno pretende fomentar una tecnología cara y en vías de desarrollo, incentiva a las empresas para que la implanten a escala industrial. Porque éstas, si no ganan dinero, no mueven ni un dedo. Y hoy, a 21 de febrero de 2008, pagamos de 3 a 10 veces más por kilovatio renovable (eólico o solar) que por kilovatio nuclear.

El mundo autosuficiente que propone el Sr. Ruíz de Elvira no es viable a corto plazo e implicaría unos cambios sociales muy profundos y tal vez no deseables. En cierto sentido, el razonamiento me recuerda al del chiste sobre un físico que plantea "un planeta tierra puntual y sin masa" para realizar su análisis. Seguro que el ejercicio intelectual subsiguiente es apasionante y pontecialmente valioso, pero a partir de semajentes condiciones iniciales puede demostrarse cualquier cosa.

Siendo más realistas, es cierto que si uno vive en un chalet, puede plantearse algo similar a la autosuficiencia. Pero cuesta mucho dinero y tiempo, y dudo que el españolito de a pie, agobiado con llegar a final de mes, quiera invertir todo su salario en pagar placas fotovoltaicas, molinos de viento, acumuladores y quién sabe qué otros artilugios.

Por el contrario, la mayoría vivimos en ciudades, metidos en pisos, y no disponemos de un espacio lo suficientemente amplio en la terraza para instalar un parque eólico o una planta solar térmica. Qué más quisieramos, ¿verdad? Por lo tanto, nos vemos abocados a pagar una cantidad "razonable" de dinero a una empresa para que nos suministre electricidad y nos permita enchufar el ordenador, la tele, la nevera, la vitrocerámica y algún aparato más. Podemos debatir si queremos que la empresa sea pública o privada, pero no de la necesidad de una gigantesca instalación eólica y/o solar para abastecer a una ciudad como Barcelona. Regresamos pues al modelo de producción a gran escala, y seguro que alguien más que nosotros mismos acabará beneficiándose económicamente de ello.

¿Quiere decir eso que hay que acabar con las renovables? En absoluto. Deben desarrollarse y potenciarse para mejorar su rentabilidad económica. Pero eso llevará mucho tiempo, dinero y esfuerzo. Implantar masivamente una tecnología no es lo mismo que utilizarla a pequeña escala. Aparecen los problemas de gestión de residuos (miles de molinos que deberán ser reemplazados cada 10 años, los elementos tóxicos en la fabricación de células fotovoltaicas, el mercurio o algo similar para fabricar los espejos de las solares térmicas), de distribución e interconexión, de mantenimiento. Hace falta algo más que un curso acelerado de bricolaje para transformar un sistema de producción eléctrica.

A la hora de elaborar un mix energético razonable se impone algo de pragmatismo. De una parte, tener en cuenta que vivimos en una economía de mercado y que pagamos a las empresas para que nos suministren productos o nos presten servicios. De otra, percatarse de que disponer de una energía barata es una cuestión prioritaria.

La energía es un producto de primera necesidad, y la subida de los precios de los hidrocarburos (el petróleo ya ha pasado de los 100 dólares el barril), el elevado coste actual de las renovables y las restricciones impuestas a las tasas de emisiones, no dejan demasiadas opciones. Hoy por hoy, Sr. Ruíz de Elvira, las nucleares son necesarias: nos aportan estabilidad y competitividad económica, garantía de suministro, un mecanismo para reducir las emisiones de CO2 (España deberá pagar 3000 millones de euros al año en concepto de derechos de emisión) y una electricidad barata. ¡Casi nada!

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martes, 19 de febrero de 2008

Daniel Cano Ott

La compra de Iberdrola por EDF a través de ACS va más allá de la política y la economía. Es una cuestión de soberanía nacional, de libertades y de democracia.

No creo que nadie se atreva a rebatir que el sector energético es uno de los pilares fundamentales que sostienen el desarrollo de un país. Más aún, que el kilovatio*hora se ha convertido en un producto de primera necesidad en las sociedades desarrolladas. Por ello, es responsabilidad de los gobiernos (de cualquier color e ideología) garantizar un suministro energético en las mejores condiciones posibles para el ciudadano.

Los gobiernos de Alemania, Francia e Italia, los motores de Europa, han optado por el control directo de la producción energética. Sus principales compañías eléctricas son de capital estatal y están blindadas por ley contra injerencias extranjeras. En España, por el contrario, el sector eléctrico está liberalizado y cualquiera puede hacerse con un buen trozo del pastel eléctrico; basta con tener algunos miles de millones de euros. Hemos vivido un ejemplo reciente hace un año: las estatales E.ON (alemana) y ENEL (italiana) pugnaron por un pedazo de ENDESA, y finalmente fue ENEL la que salió victoriosa. Y en estos momentos asistimos a otro embate, tal vez de mayor relevancia: el gigante estatal francés EDF quiere hacerse con un buen trozo de Iberdrola, la mayor eléctrica española.

La pregunta es bien sencilla de formular: ¿queremos ceder nuestra soberanía energética? Una respuesta afirmativa no sería demasiado grave si el gobierno español pudiese tener participaciones en EDF o ENEL, pero tal reciprocidad no está permitida. EDF, ENEL (y E.ON) son públicas y no parece que vayan dejar de serlo (por el momento). Semejante falta de homogeneidad en las leyes que rigen los diferentes mercados nacionales europeos resulta preocupante, porque puede dar lugar a importantes desequilibrios. Por ejemplo, que la política energética española se decida en los parlamentos francés e italiano, sobre los cuales los ciudadanos españoles no tenemos ninguna capacidad de control. Muchos países latinoamericanos ya han experimentado problemas similares por la acción de las multinacionales (algunas de ellas españolas) y tomado medidas de control.

El tema es delicado y puede ser abordado desde varias perspectivas, pero no por ello debe ser relegado a un segundo plano. Nuestro futuro como ciudadanos españoles y europeos se está decidiendo silenciosamente a través de importantes operaciones comerciales y tenemos el derecho a ser debidamente informados de sus consecuencias. La cesión de parte de la soberanía nacional en favor del proceso de integración europeo es razonable, siempre y cuando ésta se realice de forma coordinada y consensuada entre todas las naciones, a través del coloquialmente llamado "intercambio de cromos. Pero si la alternativa es una suave y dulce forma de colonialismo, tal vez fuese más prudente explotar el enorme potencial económico e industrial que tiene España y prolongar un poco más nuestra singladura energética en solitario. Iberdrola es una empresa que acaba de anunciar beneficios por valor de 2000 millones de euros y que paga sus impuestos en España. ¿Qué ganamos los ciudadanos con la cesión de una parte de los beneficios al gobierno francés? ¿Y qué perdemos?

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