Hoy, el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Don Miguel
Sebastián,
ha afirmado en rueda de prensa que el cierre de
Garoña "es
políticamente coherente,
laboralmente responsable,
técnicamente justificable y energéticamente asumible". Ya no comprendo nada de nada.
¿Técnicamente justificable? ¿Laboralmente responsable? Si los dictámenes del
CSN
son correctos, ¿por qué los ciudadanos vamos a tener que desembolsar
una cantidad de miles de millones de euros en un futuro plan de
desarrollo para la región de
Garoña si, a día de hoy, la zona ya está
desarrollada?
¿Nos podemos permitir el lujo de desmantelar una industria y dejar a
miles de personas en la calle por un mero capricho estético? O por el
contrario, si el análisis del
CSN no es
técnicamente fiable y
Garoña
supone un peligro para la población, ¿acaso no debería el gobierno
cesar de manera fulminante a sus consejeros? ¿Se puede aceptar que los
consejeros del
CSN no cumplan con su cometido y que pongan en peligro la seguridad de los ciudadanos? O lo uno o lo otro, o falla el
CSN o falla el gobierno, y dado que no parece que se esté hablando de ceses en la cúpula del
CSN, podemos aceptar
implícitamente
que el gobierno no dispone de razones técnicas y que la decisión del
cierre de la central nuclear ha sido pura y meramente política.
¿Políticamente coherente?
Siempre he querido suponer que las decisiones políticas deben
sustentarse en argumentos técnicos y en una información solvente. De lo
contrario, la política se convertiría en un pito pito gorgorito, muchas
veces
electoralista, con
consecuencias impredecibles y
probablemente nefastas. Pero tras escuchar las
declaraciones
de varios miembros del gobierno, incluido el mismísimo presidente, me
surgen enormes dudas sobre la coherencia de la decisión. ¿Está el
presidente del gobierno tan mal asesorado como para repetir, una vez
más, que no hay más que una central en la situación de
Garoña
y que ésta se va a cerrar? ¿Es que ninguno de sus asesores le ha
corregido
los terribles gazapos de su famosa entrevista en la Cadena
4? ¿Son el
Sr. Hugo Morán, secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del
PSOE, y la "fundación Caldera"
autoridades competentes en materia de seguridad nuclear y
responsables del futuro plan energético nacional? Mi pregunta surge de unas
declaraciones del
Sr.
Morán al diario
Público, en las que cuestionaba la capacidad técnica del CSN: "el Consejo de Seguridad Nuclear dice que
Garoña puede funcionar hasta
2019. Pero no conozco ninguna central nuclear que haya tenido un
accidente de gravedad que no estuviera respaldada por el Consejo de
Seguridad Nuclear de su país. El
CSN no es infalible."
¿Energéticamente asumible? El gobierno ha sostenido que la
electricidad producida por
Garoña no es necesaria. Paradójicamente, la central de
Garoña
será reemplazada con gran probabilidad por una central de ciclo
combinado; ya hay varias en el tintero, pendientes de ser aprobadas.
Así pues, si
Garoña no era necesaria, ¿por qué construir centrales que no hacen más que aumentar las emisiones de
CO2 y alejarnos más aún de los objetivos de
Kyoto (España está a casi el doble de lo asignado)? Y que no se engañe nadie, no. El
CO2
no es para tomárselo a broma, porque España va a tener que pagar miles
de millones de euros en concepto de derechos de emisiones y adivinen de qué bolsillos va a salir el dinero. Y si por el contrario
Garoña
sí era necesaria, ¿por qué cerrar una central ya amortizada, avalada
por los técnicos, para construir una nueva? ¿Somos tan ricos como para
permitirnos el despilfarro?
Lo verdaderamente indignante de la cuestión no es el cierre de
Garoña, que sí es una materia
perfectamente discutible. Lo indignante es cómo se ha gestado desde el
populismo y el
electoralismo, con demagogia y con argumentos
técnicamente falsos. Y no hablo de
Greenpeace
o Ecologistas en Acción, que cumplen con una necesaria función de
contrapeso social defendiendo posturas extremas. Hablo de los más altos
estamentos del país, de nuestro gobierno, que debería estar por encima
de los intereses
particulares y velar por los intereses generales de la sociedad. Tampoco basta
con decir que en un programa electoral aparece esto o aquello. La redacción del programa electoral del
PSOE
en materia nuclear estaba lo suficientemente bien formulada como para
hablar de vida útil de las centrales nucleares, y no de vida de diseño.
Vida útil, he ahí el quid de la cuestión. El
CSN ha dictaminado que la vida útil de la central de
Garoña
es 10 años superior a la vida de diseño y que ésta podía seguir
funcionando tras sufrir algunas actualizaciones. Y como bien apuntó Don
Felipe González, tal resolución no causaba conflicto
programático alguno. Aquí lo que ha sucedido es algo muy distinto. El gobierno de la nación ha decidido cerrar
Garoña
sin más, sin esgrimir argumentos sólidos y sin dar razones justificadas. ¿Es esto lo que esperamos que suceda en una sociedad moderna, democrática y civilizada?
Daniel Cano Ott