Enviado el martes, 13 de octubre de 2009 16:02
A
principios de octubre de este año, una gran tormenta de polvo hizo que Sidney, la mayor ciudad de Australia, apareciera bajo una impresionante luz roja dandole un aire marciano a la ciudad. Las tormentas de arena en Australia son habituales, pero normalmente se circunscriben al interior del país. De vez en cuando, en tiempos de sequía, las tormentas de arena llegan a las zonas costeras. Australia es el subcontinente habitado más seco, sólo superado por la Antártida.


La
tormenta de arena, procedente del desierto del interior del país, empezó durante la noche y afectó a gran parte del estado de Nueva Gales del Sur, con vientos superiores a los cien kilómetros por hora. El transporte público quedó suspendido y las autoridades sanitarias emitieron una alerta para que los ciudadanos con problemas respiratorios, asma, o problemas de corazón no salgan a la calle.


El índice oficial de calidad del aire para Nueva Gales del Sur, que mide los niveles de polución, alcanzó un nivel máximo en torno a 4.164 en Sidney. Un nivel por encima de 200 ya es perjudicial para la salud.


Varios vuelos internacionales tuvieron que ser retrasados o desviados a Melbourne y Brisbane, mientras que los transbordadores del puerto fueron cancelados por la escasa visibilidad. Los transbordadores del puerto tuvieron que ser cancelados. Según los testigos, el tono rojizo de la nube de polvo daba la impresión de que un enorme incendio forestal rodeaba la ciudad o de que Marte, finalmente, nos había invadido.

Australia se enfrenta a una de sus peores sequías y los meteorólogos dicen que el fenómeno "El Niño",
que recientemente comentamos en este blog, se está formando en el Pacífico, lo que supone condiciones de mayor sequía para los estados del este.


El país es uno de los más vulnerables al cambio climático, pero también el que más gases de efecto invernadero per cápita emite puesto que depende de centrales de carbón para el mantenimiento de la electricidad en el país.
Los científicos son reacios a relacionar directamente el cambio climático con alteraciones meteorológicas extremas como las tormentas o la sequía, alegando que éstas cambian según las condiciones atmosféricas.


A ver si Obama
es capaz de arreglar lo del cambio global/climático pero me parece que la cosa está difícil.
