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El mal, los transgénicos y la biotecnología marina

Enviado el jueves, 23 de abril de 2009 15:39

Los océanos constituyen más de las dos terceras partes de nuestro planeta. Lógicamente son fuente de muchos recursos, entre ellos alimento. España es el tercer país consumidor de pescado del mundo con 35 kilogramos por persona y año. Alrededor de un 35% de los productos pesqueros que se consumen en el mundo proceden de la acuicultura y este porcentaje sigue incrementándose paulatinamente. Es importante señalar que el 70% de los caladeros internacionales se encuentra en estado de sobreexplotación. La biotecnología puede conseguir la producción económicamente rentable de animales sanos con un impacto ambiental limitado.


Para algunos la biotecnología son solo “los transgénicos”. Un invento “diabólico” que consiste, en que, mediante técnicas ingeniosas y sencillas, conseguimos incrementar las copias de un gen en cada individuo. Así se ven reforzados algunos procesos biológicos necesarios para mejorar la producción.



No seré yo el que proponga sembrar los mares de bichos y plantas “modificados genéticamente”, pero, ¿preferimos comer animales tratados con productos químicos o antibióticos, o bichos que crecen más rápido porque gracias a la incorporación de más copias de sus propios genes no necesiten de “tratamientos”? Aunque esos productos químicos ya han desaparecido antes de comerlos, no podemos olvidar que al final van al mar y nos los acabamos encontrando.



El mayor problema de los transgénicos no es tanto el que nos hagan daño al comerlos sino en su posible impacto ecológico. Al ser “más eficaces” pueden competir de forma ventajosa con las poblaciones naturales y podrían llegar a eliminarlas. Por eso habría que cultivar los transgénicos, en una especie de “Guantánamo acuático” para garantizar que no se escapen, lo cual es extremadamente difícil. No se preocupen, de momento no hay ningún organismo acuático comercial.



La biotecnología consiste en aprovechar todo lo que los seres vivos tienen en nuestro beneficio y no solo en la producción de animales para comer.



Por ejemplo, las algas verdes marinas, que tanto molestan a los bañistas, podrían convertirse en un futuro en parte de la materia prima de los nuevos biocauchos destinados a producir neumáticos para coches. La empresa italiana Pirelli, promotora de esta investigación, se ha quedado con la patente, aunque todavía no tiene prevista su comercialización. Recientemente varios aviones han completado vuelos de más de 90 minutos, propulsados con una mezcla de biodiésel derivado de algas y combustible. La industria aeronáutica, espera poder aplicar estos biocombustibles en cinco años.

Shimomura, recientemente galardonado con el Nobel, quedó fascinado por la química de la bioluminiscencia y entre las décadas de 1960 y 1970 recogió más de un millón de medusas en el estado de Washington. Dedicó los siguientes 40 años a examinar de forma meticulosa las proteínas encargadas del brillo y encontró una proteína, la aecuorina, que producía luz azul, la cual posteriormente era convertida en luz verde por la acción de una proteína fluorescente verde (o GFP). Con técnicas de biología molecular, al alcance de cualquier laboratorio, se puede unir el gen de la GFP al gen de la proteína que se desee, de tal forma que la célula que incorpore esta construcción expresará una proteína en la que se ha añadido la GFP a su secuencia original. Esto nos permite ver (y no es una figura poética sino la realidad) como una bacteria interactúa con el sistema inmune o comprobar si un tratamiento contra el cáncer es eficaz.



La empresa española PharmaMar, filial de la compañía gallega Zeltia, está trabajando en el desarrollo de una serie de interesantes compuestos, algunos con actividad antitumoral, derivados de organismos marinos. En el grupo de Patología de Organismos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas (centro del CSIC en Vigo) hemos descubierto recientemente, una nueva clase de péptidos antimicrobianos en el mejillón, llamada myticina C que se podría aplicar a la lucha contra las enfermedades en animales y humanos.
A ver si el mar, además de servir de basurero y de despensa (mientras dure la Pesca y la Acuicultura), nos guarda sorpresas en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades que tanto nos preocupan. Para esto sirve la Ciencia.

Artículo publicado en el periódico Faro de Vigo el 14 de Marzo del 2009.



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Comentarios

# re: El mal, los transgénicos y la biotecnología marina

24/04/2009 8:37 por Bruno
Enhorabuena por el blog y el artículo, nosotros desde nuestra empresa empujamos a que la Biotecnología Marina sea un motor de desarrollo y solución de algunos problemas básicos en paises en vías de desarrollo.
Un saludo
Bruno Berheide
Director de Proyectos
CPD Ciencia
c/ Sangenjo, 34
28034-Madrid. España
TFNO. +34-91.378.14.32
FAX. +34-91.739.09.31
e-mail bberheide@cpd.es
www.cpdciencia.com
www.africabionet.org

# re: El mal, los transgénicos y la biotecnología marina

12/07/2009 5:25 por opinionxreflexion
No estoy de acuerdo para nada con la manipulacion de los genes, para nada. Eso es solo un jugete para vosotros que no apreciais la perfeccion natural y pensais que podeis mejorarla, y no quereis ver que no sois mejores que nadie por ello, y menos que la naturaleza. Ningun adelanto cientifico a beneficiado a la humanidad, ciertamente solo los poderosos se salvan de la quema a la que se ven sometidos el comun de los demas, las maquinas trajeron desempleo y estas malas artes vuestras solo traeran hambre y miseria.

# re: El mal, los transgénicos y la biotecnología marina

28/09/2009 0:22 por yefersson
para mi es una porqueria lo que le hacen alos pobres animales para nada los cambiam geneticamente si os ban a malformar o a matar con un mal procedimento

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