Es sorprendente la capacidad que tiene el mejillón para adherirse a cualquier superficie y para aguantar varias veces su peso. Los mejillones son capaces de viajar adheridos a cascos de barcos a gran velocidad y no caerse. Esto llamó la atención de investigadores que financiados por el National Institute of Health de Estados Unidos y la NASA encontraron este pegamento.

La zona entre tierra y mar es muy fértil desde el punto de vista evolutivo y además muy compleja por las constantes alternativas entre humedad y sequedad y cambios de temperatura. Los organismos que vivene en esa zoan entre mareas han desarrollado multitud de maneras de adherirse al sustrato. El interior de un cuerpo recuerda en cierta medida la zona intermareal, humedad, cambios de temperatura.
Existen dos formas de unir un tejido tras una cirugía: con sutura o con pegamento sintético. Las suturas funcionan bien, pero requieren mucha pericia y tiempos largos de recuperación después de las operaciones y presentan riesgos como las infecciones. El uso de “pegamentos” sintéticos es una alternativa, no son biodegradables y pueden causar inflamación y dañar a los tejidos.

Las proteínas adhesivas presentes en el
pegamento natural que los mejillones secretan para adherirse a las rocas y entre sí, permiten que los tiempos de recuperación sean más pequeños, y que las cicatrices sean menos visibles. Aunque la sustancia se comercializa, su uso no ha llegado aún a la experimentación clínica. Aún es necesario dar con la composición correcta para la aplicación en humanos y que algunos grupos científicos están buscando versiones sintéticas de ese pegamento.
Recientemente se han preparado vendajes con
proteínas adhesivas tomadas de mejillones. La capacidad que tienen de unirse a todo tipo de materiales empleando los hilos del biso (los “pelos”) es impresionante. Los pegamentos marinos tienen que mantener su eficacia y no disolverse en el agua. Los científicos mostraron que los mejillones hacen más fuerte su pegamento con moléculas de hierro. Sin embargo, se desconocen los detalles mecánicos. El pegamento está hecho de una mezcla de proteínas que pueden purificarse e incluso sintetizarse pero mucha de su fuerza adhesiva proviene de su estructura que se pierde en la purificación y de momento no se puede imitar artificialmente.

Mientras no se descubre como replicar la estructura del pegamento del mejillón los investigadores dirigen su atención a un
gusano que mediante su pegamento une partículas de arena para organizar un tubo que le sirve como casa. En este caso, se unen dos materiales similares (arena-arena), mientras que el mejillón une su biso a una roca húmeda. La variedad en la composición de los pegamentos marinos es bastante elevada. Otros animales como los percebes o los cirrípedos no usan dopa, que es central en el pegamento de los mejillones o de los gusanos tubícolas.

Nuevos materiales con usos médicos y para ingeniería que saldrá del mar
