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viernes, 16 de enero de 2009

Lo que acaba de suceder en Nueva York con el Airbus 320 es realmente impactante. 155 pasajeros y miembros de la tripulación, se salvaron. El agua del río estaba en torno a los cinco grados centigrados. Los equipos de emergencias y rescate tardaron cinco minutos en llegar.



















Me llama la atención que el piloto, de cincuenta y siete años, tuviera la sangre fría de, una vez que todos salieron, recorrer varias veces el pasillo del avión para ver si quedaba alguien.

Por otra parte, tal vez a los 57 años hubiera sido en España, un claro candidato para la prejubilación. Sin desmerecer a los jóvenes, su experiencia sirvió tanto para aterrizar un aparato como el Airbus 320 y para no perder la calma en ningún momento.



Carpe diem, aprovechemos el momento. Esto se va demasiado rápido.

(Fotos del New York Times y de la Agencia Reuters)






11:49 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (8)