El impacto de la contaminación sobre distintos aspectos de la biología de especies acuáticas se viene estudiando desde los años noventa. El sexo, tan importante en la sociedad actual, es uno de los aspectos que puede verse influido por la contaminación. Ya
en el blog Documentación se había hablado de esto el 7 de diciembre del 2006 a las 17.32. La cosa sigue. Contaminación y cambio de sexo...
Recientemente, científicos de la Universidad del País Vasco revelaron que un
tercio de los peces mújoles macho tienen gametos femeninos y aumentan la proporción de hermafroditas (individuos con gametos masculinos y femeninos) en peces y bivalvos (ostras y mejillones) así como los que tienen alteraciones en sus órganos sexuales.

Según los estudios, la presencia de compuestos químicos exógenos en el agua afectan al crecimiento, comportamiento, reproducción y función inmune de los organismos, ya que interactúa con su sistema endocrino. Es lo que se denomina disruptores endocrinos: alquilfenoles (entre otros, los derivados de detergentes y cosméticos de uso doméstico), pesticidas, plastificantes, derivados del petróleo y hormonas sintéticas. De hecho, una de las zonas más afectadas parece ser el entorno de la depuradora de aguas residuales de la ciudad de Guernica.

Anteriormente se ha descrito este impacto
en muchas especies marinas. Por ejemplo, la Nucella lapillus es una caracola pequeña (de unos dos o tres centímetros de largo), bastante abundante en las rías gallegas. En
más de 50 puntos estudiados en Galicia, los científicos han hallado ejemplares hembra con un pene milimétrico. Se trata del fenómeno llamado
sexo impuesto o imposex, un efecto de la contaminación química en los ríos. También han aparecido carpas macho en el Ebro con ovarios y salmonetes afectados en zonas contaminadas de la costa mediterránea.

El tributilo de estaño (TBT) se utiliza para pintar los cascos de barco con este compuesto químico y evitar que se adhieran algas y crustáceos al barco. Descubierto en los años cincuenta del siglo pasado se usó hasta 2003 de forma masiva en los barcos. Más del 70% de la flota mundial estaba barnizada con el tributilo de estaño. Sin embargo, en los años noventa los científicos descubrieron que el tributilo, aun a concentraciones mínimas, puede producir cambios en el sexo de algunas especies. El tributilo fue prohibido en 2003, pero sus efectos durarán décadas.
En otros lugares el efecto de la contaminación es el contrario. En el Ebro se han detectado carpas macho con células sexuales femeninas en sus gónadas. A las carpas les ha aparecido una especie de ovarios por los compuestos estrogénicos -con efecto similar a las hormonas femeninas- presentes en el cauce por los vertidos como el estradiol o el etinilestradiol (compuesto de la píldora anticonceptiva).

El fenómeno no es nuevo, pero cada vez más frecuente. La primera vez que se describió en España fue en 1999 y desde entonces han proliferado los estudios publicados en revistas científicas sobre especies con alteraciones sexuales.

Aunque aparentemente limpiamos las aguas antes de verterlas al mar este
proceso puede no ser suficiente para eliminar todos los contaminantes. Y ya saben de lo que se come se cría...
