¿Se acuerdan de la
concentración de plástico de la que hablábamos hace unos meses? La isla sigue creciendo. Tiene ya entre 700.000 y 1,4 millones de kilómetros cuadrados. Treinta y tres unidades de residuos por cada metro cuadrado de mar.

Pero
no está tan lejos de nosotros. Hasta mediados de agosto la Unidad de Aguas Marinas de la Agencia Catalana del Agua, había recogido más de 40 toneladas de desechos sólo de las costas catalanas. Cada año, en todo el mundo, 6,5 millones de toneladas de residuos terminan en los océanos.

El
descubrimiento de la isla de basura fue casual. El barco regresaba a California desde Hawai, a donde había ido a la "Transpacific", una regata de veleros que se celebra todos los veranos. Como tenían combustible, fueron por una ruta poco transitada. Pero esa mañana del 3 de agosto, Moore y los otros cinco tripulantes del velero vieron algo que iba a cambiar el concepto que el ser humano tiene del océano.

Primero se encontraron con una hilera de bolsas de plástico flotando en el agua. Luego, masas de cuerdas y de redes. Más tarde, varios conos de señalización de tráfico procedentes de Japón. Después, una jarrita de plástico. Y juguetes. Seguro que también había patitos de plástico de los del anuncio. El océano estaba lleno de basura.
Hace también poco, 64 buzos del Centro de Actividades Subacuáticas de Viveiro limpìaron la ría de Viveiro. Retiraron de sus profundidades alrededor de
una tonelada y media de residuos. Entre las capturas abundaron, principalmente, todo tipo de plásticos, aunque también hay chatarra (sillas, sartenes, latas...) y otros restos de materia inorgánica como neumáticos. Así en todas las localidades costeras...

¿Cuando nos convenceremos de que en el caso de la contaminación marina lo peor que puede pasar es aquello de "ojos que no ven corazón que no siente"?
Venga. Vamos a por más bolsas de plástico. Además de poder ahogar niños accidentalmente, no son biodegradables.
