Kiribati es un archipiélago de 33 atolones situado en el Pacífico Sur que cuenta con una población de más de 110.000 personas cuya principal actividad económica se concentra en el sector servicios y en la pesca.

Comunidades enteras ya han sido desplazadas y que muchas cosechas se han perdido por la subida del nivel del mar, causada por los efectos del cambio climático. El presidente de
Kiribati, Anote Tong, ha pedido a la comunidad internacional que le ayude a reubicar a sus ciudadanos ante la amenaza de desaparición de esta nación del Pacífico Sur debido al aumento del nivel del mar.

Kiribati será engullido por el mar antes del final de este siglo y todos sus habitantes tendrán que desplazarse a otros países.
Está en Oceanía, en la línea ecuatorial y en medio del mar Pacífico. Lo componen 33 atolones de coral. Posee una área de 811 kilómetros cuadrados (Gilbert Islands, Line Islands, Phoenix Islands). Clima tropical, caliente y húmedo. Sus habitantes se encuentran en sólo 12 de los atolones que lo componen; pues 21 ya son inhabitables.
Estuvo bajo dominio del Reino Unido, con el nombre de "Islas Gilberto". Su principal recurso natural fue el fosfato, cuya explotación se agotó en 1979; casualmente, cuando el Reino Unido le otorgó su "independencia". Tomó entonces el nombre de Repúbica de Kiribati. Ahora sobreviven de la exportación de pescado a Japón, Polonia, Bangladesh, Estados Unidos, Brasil y Australia. Su moneda es el dólar australiano.

A pesar de la tragedia de Kiribati y otras zonas del planeta, sigue la discusión sobre las causas del calentamiento global y su influencia sobre la
subida de las aguas del mar. Una posible causa es el efecto invernadero causado por algunos gases. Curiosamente algunos expertos afirman que los pedos de las vacas son los causantes de un 18% de los gases de efecto invernadero que son lanzados a la atmósfera, el volumen es mayor que las emisiones del sector transporte.

Sin embargo científicos neozelandeses han afirmado recientemente que son capaces de reducir las emisiones de metano
producidas por las flatulencias y eructos de ovejas y vacas. El ministro de comercio de Nueva Zelanda, comentó en una cumbre económica en París que tenían a la vista una solución y que después de arduos trabajos de genómica podrían crear una vacuna contra las emisiones flatulentas de las vacas y ovejas.

¿A quién le importa Kiribati? Hasta que desaparezca la playa en la que pongo la toallita me temo que las vacas y otras fuentes de contaminación seguirán a lo suyo...
Lo de Kiribati lo veo un poco en globo.
