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sábado, 05 de julio de 2008

La disminución de la placa de hielo en el Ártico se está acelerando, la causa: ¿el calentamiento global? El pasado verano el hielo ártico se redujo a un ritmo aproximado de 18 kilómetros diarios. Algunos científicos consideran que antes de una década podría estar libre de hielos durante el verano y los osos polares se quedarán sin hielo bajo sus patas.



Carlos Duarte, Premio Nacional de Investigación 'Alejandro Malaspina' en Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la presentación del libro "Impactos del calentamiento global sobre los ecosistemas polares", publicado por la Fundación BBVA, ha subrayado que lo que ocurrió el pasado verano en el Ártico fue "algo inesperado", ya que entre finales de junio y principios de agosto se perdió una cantidad de hielo equivalente a la pérdida de los últimos quince años y el deshielo del último año equivale a lo que se pronosticaba para finales del siglo XXI.



Los registros climáticos indican que el Ártico se calienta a un ritmo de 0,4ºC por década, dos veces más rápido que el resto del planeta.  La pérdida de la placa de hielo Ártico se ha acelerado hasta llegar a ser 18 veces mayor que la de las últimas décadas. En septiembre de 2007 se alcanzó, luego de una abrupta pérdida, un mínimo histórico en la extensión del hielo de la zona. "En un mes se perdió lo que se había perdido en 15 años, y durante el último año lo pronosticado para todo el siglo XXI", apunta Duarte.

El científico afirma que durante el año pasado una serie de causas "coincidieron para provocar en el Ártico" lo que se puede denominar como una 'tormenta perfecta': el cambio de circulación que forzó una entrada del agua del Pacífico, la mayor salida de agua de deshielo que propició la entrada de agua más caliente del Atlántico, la entrada de masa de aire caliente por la troposfera y las mayores radiaciones solares son algunas de ellas.



Este año, el deshielo podría superar este ritmo récord. Las altas temperaturas registradas en mayo, entre 2 y 3 grados superiores a lo habitual, y la escualidez de la actual capa de hielo hacen presagiar que el Sol dará un descomunal mordisco al Ártico este verano.

En el caso de la Antártida, aunque se observa una pérdida de hielo "en las zonas de la periferia, que ocupan las amplitudes menos elevadas", se espera que el calentamiento sea "prácticamente nulo", ya que en la parte interior de la zona se produce un continuo incremento de la masa de hielo.

La aceleración del deshielo Ártico está obligando a los investigadores a revisar las estimaciones de la pérdida completa de hielo durante el verano de los ecosistemas polares. En agosto del año pasado los científicos apuntaban que este fenómeno se produciría para el año 2040, hoy establecen que el hecho puede darse entre el 2015 y el 2020.



Duarte explica que el deshielo en los polos está originando cambios en la biodiversidad, hasta el punto de que se están introduciendo e instalando especies invasoras como insectos, plantas y ratas, que antes no podían sobrevivir los inviernos y que ahora están logrando desplazar a la fauna autóctona del lugar.

La pieza que falta, en opinión de Duarte, puede esconderse dentro del mismo hielo. Los modelos contemplan la fusión de la placa polar por insolación en su parte superior, y por el contacto con aguas más cálidas en los laterales, “pero no tienen en cuenta que el hielo se empieza a descomponer cuando empieza a fundirse y se forman canales por la presión del océano”.



Este proceso está acelerando el deshielo en las entrañas de los casquetes polares. Cuando toda el agua congelada se derrita, el nivel del mar subirá cuatro centímetros. Para Duarte, no hay marcha atrás. “Para que el proceso fuera reversible habría que recuperar las antiguas masas de hielo, de 4 o 5 metros de grosor, y para eso hacen falta milenios”, apunta.

Por otra parte a más deshielos fluye, por lo tanto, más agua dulce hacia el Atlántico Norte. Si esto continúa, en un momento dado sus aguas ya no tendrían la salinidad ni la densidad suficiente como para seguir su camino en las profundidades.

La consecuencia sería una detención de la Corriente del Golfo, y un cese de la entrada de agua cálida. Esto, suponen muchos, podría producir una especie de mini Edad de Hielo en Europa, que afectaría a la población y la economía del viejo continente. ¿Qué hay de cierto en estas predicciones?

Mientras tanto la Cámara alta alemana acaba de aprobar la segunda serie de medidas energéticas, con las que el gobierno pretende avanzar en su objetivo de reducir para el año 2020 las emisiones de CO2 en un 40 por ciento con respecto a los niveles de 1990 (que no sabemos cuales son con respecto a las del 2008).

Las nuevas medidas, que se suman a otras aprobadas unas semanas antes, contemplan un aumento del peaje de los camiones, mayores exigencias de ahorro energético en la construcción de viviendas y la implantación de un sistema de cobro energético en las viviendas que se adapte al consumo personal de cada unidad. El peaje a los camiones no sólo aumentará sino que se diversificará de forma que los vehículos con mayores emisiones tengan que pagar más que los que emiten menos.

¿Servirá para algo o como mantienen algunos el impacto de la actividad humana sobre el calentamiento global es despreciable?


17:56 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (5)