Enviado el viernes, 04 de abril de 2008 17:21
Ya nada es como antes (la modernidad) y hasta los
calamares gigantes pueden plastificarse como si fuera un documento nacional de identidad. El individuo en cuestión mide 6,50 metros de largo y se exhibe en el
Museo Nacional de Historia Natural de París. A partir de ahora de Wheke se hablará como del patrón métrico (el metro de platino iridiado de referencia, no confundir con la
novela de Alvaro Pombo) que se conserva en otro
Museo de Paris, el de Pesos y Medidas)

Suspendido con cables transparentes iluminado por unos focos tenues que reproducen la oscuridad de las profundidades marinas,
"Wheke" se exhibe a sólo unos centímetros del público, que puede observar al cefalópodo junto a diferentes réplicas de animales que pueblan los océanos, dentro de la exposición sobre la evolución.


"Wheke" (que significa calamar en maorí) fue pescado en enero del 2000 en las costas de Nueva Zelanda a 615 metros de profundidad. Los visitantes pueden observar, esta hembra adulta de la especie
Architeutis sanctipauli de un año y medio a cuatro de edad. El animal media unos nueve metros de largo y pesaba 84 kilos. Los ejemplares que se podían ver estaban normalmente en tanques con líquidos conservantes. Ahora este Museo de París expone uno de estos ejemplares como si acabara de salir del agua.

«Wheke» pasó dos años y medio en Italia, en el laboratorio de
VisDocta Research, para ser plastinizado, procedimiento que consiste en deshidratar al animal a baja temperatura para remplazar todo su líquido por una
resina endurecedora, preparada por este laboratorio especializado en la naturalización de animales. Más tarde fue pigmentado para presentar el color que más se asemejaba al original. El coste del proceso fue de 65.000 euros. Los ejemplares de Architheuthis sanctipauli pueden alcanzar 18 metros de largo y 250 kilos de peso.
El
coste de la “plastinización”, que requirió la disección previa de más de 50 calamares normales para experimentar con su anatomía, se elevó a 65.000 euros.
Los "
architeuthis", se desplazan con propulsión a reacción como si llevasen incorporado un sifón en su interior, expulsan tinta para zafarse de sus predadores y cambian de pigmentación, bien para camuflarse, bien para atraer a su pareja en la temporada de reproducción.

Hasta que en 2004 un equipo de
científicos japoneses consiguió tomar fotografías de un ejemplar a 900 metros de profundidad, nunca se había visto a ninguno de estos inmensos calamares en su hábitat natural.
Pobre Kraken...
