La
Comisión Europea quiere que se castigue a los capitanes, armadores y propietarios de los barcos que contaminen el mar incluso con sanciones penales lo suficientemente duras para disuadir la piratería o la negligencia ecológica.

"Esta
nueva legislación supondrá penas para los responsables de los vertidos de petróleo, la mala gestión de las basuras, aunque esta responsabiidad sea intencionada o involuntaria, en aguas territoriales de un miembro de la UE, puertos, zonas económicas exclusivas o alta mar".

"La
directiva cubre el vacío legal dejado por la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión, que anuló en octubre la anterior legislación europea, de 2005, por un problema de procedimiento, e indicó que las sanciones deberían ser penales".

Sentinazo!!!
"La nueva directiva, que deja flexibilidad a los Estados para decidir la consideración del delito, podría aplicarse con relativa rapidez, sobre todo ahora que los gobiernos europeos, después de varios vertidos, como el de
Erika, frente a las costas francesas, o el del
Prestige, han legislado en sus propios países contra la contaminación marítima".

"El proyecto para reforzar la directiva de protección medioambiental también perseguirá a los Estados miembros que no hagan lo suficiente para que se cumplan las normas comunitarias y apliquen de forma incorrecta la legislación contra la contaminación marítima".

Para prevenir la degradación del medio marino será más útil una estrategia de precaución y prevención que de reacción. Ello requiere, entre otras cosas, evaluaciones del impacto ambiental, técnicas limpias de producción, reciclado, auditorías ambientales y reducción al mínimo de los deshechos, construcción y mejoramiento de las instalaciones para el tratamiento de las aguas residuales, criterios de ordenación cualitativos para la manipulación correcta de sustancias peligrosas y un enfoque amplio de los efectos nocivos procedentes del aire, la tierra y el agua. Todo marco de ordenación debe comprender el mejoramiento de los asentamientos humanos en las costas y la ordenación y el desarrollo integrados de las zonas costeras.
Por desgracia, del dicho al hecho hay un gran trecho y aunque ya hay normas (normalmente excelentes) y, por lo que se ve habrá más, su cumplimiento, sobre todo en España, es relativo.
