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miércoles, 12 de marzo de 2008

Una noticia interesante: Tres babosas marinas procedentes del mar Rojo han logrado asentarse en el Mediterráneo gracias a compuestos químicos (venenos) que les permiten defenderse de los depredadores, que van a por ellas, secretándolos a través de su piel.




Los Opistobranquios (Opisthobranchia) son una subclase de los gasterópodos. Son exclusivamente marinos y su concha está reducida o ausente.



Uno de los autores de la investigación que aparecerá en la revista científica “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) es José Templado, especialista en taxonomía y biodiversidad marina del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). El trabajo es: Ernesto Mollo, Margherita Gavagnin, Marianna Carbone, Francesco Castelluccio, Ferdinando Pozone, Vassilios Roussis, José Templado, Michael T. Ghiselin y Guido Cimino  Factors promoting  marine invasions: A chemoecological approach  PNAS doi: 10.1073/pnas.0709355105



Este trabajo ha permitido conocer el papel que la ecología química juega en la adaptación de las tres especies de babosas al nuevo ambiente Mediterráneo.



Una de las especies se alimenta de pequeños crustáceos del fondo marino y las otras comen algas y una hierba que es también procedente del mar Rojo. Gracias a su metabolismo logran sintetizar hasta cinco compuestos químicos defensivos.


En el medio terrestre otras especies sin protección se defienden de la misma forma. Es el caso de muchos anfibios y serpientes y de numerosas especies de plantas que segregan tóxicos que impiden el ataque de orugas o escarabajos.

Esto de las babosas venenosas (aunque lindas) es real como la vida misma.

O a mi me lo parece.



5:04 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (0)