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sábado, 02 de febrero de 2008

Muchos naufragios quedan sin explicar. Se ha especulado con la posibilidad de que una ola gigante pudiera ser la causa. Las olas gigantes, son olas relativamente grandes y espontáneas que constituyen una amenaza para todo tipo de barcos. En oceanografía, se les define con más precisión como olas superiores al doble de la altura del mayor tercio de las olas en un registro.





Los relatos de marineros y los daños infringidos a barcos sugerían la  existencia de olas gigantes, pero su medición científica fue confirmada positivamente sólo tras el seguimiento de una ola gigante en la plataforma petrolífera Draupner en el Mar del Norte el 1 de enero de 1995. El evento, que inflingió daños menores a la plataforma, confirmó la validez de la medida.



No obstante, durante siglos las leyendas hablaban de la existencia de olas mucho mayores, auténticos monstruos de hasta 30 m de altura (aproximadamente la altura de un edificio de 12 pisos) que podían aparecer sin previo aviso en mitad del océano, contra la corriente y la dirección dominante de las olas, a menudo en perfectas condiciones atmosféricas. Se decía que tales olas eran un muro casi vertical precedido de un seno tan profundo como para llamarlo "un agujero en el mar"; un barco que encontrara una ola de tal magnitud sería improbable que sobreviviera a la tremenda presión de hasta 100 t/m² ejercida por el peso de la rompiente del agua, y seria casi con total seguridad hundido en cuestión de segundos.

Para las olas producidas por una tormenta en alta mar es común alcanzar los 7 metros de altura, bajo condiciones extremas estas olas pueden alcanzar incluso los 15 metros. Un barco es diseñado habitualmente para resistir presiones producidas por olas de tormenta de hasta 15 m y presiones de alrededor de 15 t/m² (147 kPa) sin daño, incluso algo más (sobre 20 m) si se le permite cierta deformación.



Los científicos negaban tales relatos, asegurando que los modelos matemáticos indicaban que las olas mayores de 15 metros de altura eran eventos tan raros como para producirse "una vez cada 10.000 años". No obstante imágenes de satélite recientes han demostrado que las olas de hasta 30 m de altura son mucho más comunes que lo que la teoría de probabilidades predeciría usando la distribución de Rayleigh sobre altura de olas.



El mito de las olas gigantes dejó de serlo cuando un grupo de científicos lograron, en un proyecto europeo denominado Maxwave, demostrar que estos fenómenos no eran sólo comentarios de marineros sino que, además, son mucho más frecuentes de lo que se pensaba.



Este fenómeno es "más común" de lo que se piensa y podría ser el responsable de muchos accidentes de buques, ya que las olas gigantes, que pueden alcanzar los 30 metros en zonas como Tasmania, son "muros de agua" impredecibles que pueden destrozar grandes barcos.

Las olas extremas pueden producirse a causa de tormentas, por el choque de la dirección contraria del viento y una corriente o de forma impredecible, siendo estas últimas las más peligrosas y las que más investigaciones centran.

Una ola gigante no es lo mismo que un tsunami. Los tsunamis son olas generadas por movimientos sísmicos bajo el mar y  que se propagan a gran velocidad. Sólo se vuelven peligrosos conforme se acercan a la orilla y no suponen ningún peligro para la navegación (Los únicos barcos perdidos durante el tsunami del 2004 en Asia se hallaban en puertos).

Mas información sobre las olas gigantes aquí.




5:08 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (8)