Por fin comenzamos a conocer que pasa con el Prestige. Como ya esperabamos pierde, pero pierde poco. Una
noticia tranquilizadora, de momento. La campaña ha sido un éxito. A partir de ahora solo se vigilarán las manchas en superficie.

La campaña de control del pecio ha permitido comprobar que los restos del petrolero vertían fuel por cinco grietas. Un de ellas pudo ser taponada, pero las otra cuatro fugas siguen activas, dejando escapar al día unos 13 litros de hidrocarburo.
El equipo técnico se encontró, una vez iniciada la inspección, con que el petrolero vertía fuel por cinco orificios, de los cuales cuatro se correspondían con grietas que ya fueran taponadas en la operación realizada durante el verano de 2003. Se ve que el cierre colocado entonces no resultó efectivo del todo, porque el chapapote sigue escapando.

En cuanto a la popa, separada unos mil metros de la proa, los minisubmarinos hallaron otras dos fugas de hidrocarburo, también en sitios que habían sido taponados hace cuatro años. Por una de ellas fluyen unos cinco litros de fuel mientras que por la otra se calcula que el vertido es de un litro.
La inspección permitió además descubrir un quinto escape que no existía o que no fue detectado en 2003. Los robots comprobaron que en el parte de popa había un nuevo orificio por el que escapaban unos cinco litros de hidrocarburo al día. El fuel había encontrado una salida al mar a través de un conducto usado para la limpieza de los tanques.
Durante la campaña también se han tomado diversas muestras de fuel procedente de las fugas y los robots ha recuperado, para su posterior análisis, una placa metálica que se había colocado estratégicamente en 2003 en la proa con el fin de estudiar el proceso de corrosión del Prestige y evaluar las posibilidades y los plazos de un eventual colapso de la estructura del casco.
Las campañas del Prestige constituyen un hito. Nunca hasta julio de 2003 un
robot submarino había operado a casi 4.000 metros de profundidad. Se sellaron
once fugas en popa y cuatro en proa, utilizando diferentes métodos,
como tapones, estachas, sacos de arena, resinas y espuma.
Al
año siguiente se desarrolló
la operación de vaciado del petrolero. Con unas lanzaderas rígidas de
aluminio se sacaron del Prestige 13.600 toneladas de fuel. Hubo que
realizar 51 ciclos completos, hasta que se decidió finalizar la
operación dejando en el interior del buque unas 1.500 toneladas.
El coste total de las tres operaciones
supera los 110 millones de euros.
Me ha sorprendido un
artículo, en el que denuncian a algunos como “agoreros científicos minoritarios subvencionados permanentes visionarios cainitas ibéricos". Habría que preguntarles a algunos periodistas (forofos del “ya te lo decía yo" pero postparto) donde estaban y que escribía, en los momentos en los que nadie sabía nada y solo algunos llamaban la atención sobre la gravedad del hundimiento del Prestige.
Creo que hay muchos científicos que trabajan y trabajaron con rigor sobre el Prestige y sus circunstancias. Si se denuncia debe hacerse, en mi modestísima opinión, con nombres y apellidos. Nunca me gusto la táctica del ventilador.
Es curioso como cambia la marea.
Por cierto menos mal que esto sucede frente a Galicia, si fuera en otro lugar, o en temporada de escasez de noticias otro gallo cantaría.
Esperemos que, efectivamente, se lleven a cabo campañas de inspección periódicas y que estas no sean como consecuencia de la presión política o social sino que se integren en el proceso normal de seguimiento de las consecuencias de una
catástrofe ecológica de gran magnitud. Este protocolo debería aplicarse en todas las situaciones similares que, nos guste o no, se repertirán cada cierto tiempo.

A ver si de esta aprendemos.